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Hechos y Crónicas - semana aBRIL 4-11, 2006 |
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La ética es al líder como
Cristo a la Iglesia
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Durante muchos siglos la iglesia consideró que el contacto con el mundo
exterior se consideraba contaminante. Y la santidad cristiana en su sentido
más puro se entendía como aislamiento, de esa idea nacieron los conceptos
eremíticos y monásticos. En los últimos decenios, sin embargo, se ha
enfatizado la responsabilidad social de la iglesia que está llamada a ser
“la luz del mundo y la sal de la tierra” en medio de |
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una sociedad convulsionada por las modas y el consumismo. En estos días,
cuando nos disponemos a celebrar nuestro Cuarto Congreso Misionero (del
12 al 16 de abril), vale la pena reflexionar sobre el tema.
La ética está directamente relacionada con el testimonio. Podemos decir,
entonces, a través de una analogía que la ética es al líder como Cristo
a la Iglesia. Es la coherencia entre lo que digo y lo que hago. Algunos
estudiosos lo llaman unidad de vida. El apóstol Pablo, inspirado por el
Espíritu Santo, lo resumió de manera magistral en la primera epístola a
los Corintios, en el capítulo 10 y el versículo 23: “Todo me es lícito,
pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”.
Asumir la responsabilidad social de la iglesia y el mandato de Jesús de
llevar el evangelio, las buenas nuevas de salvación a toda tribu,
pueblo, lengua y nación implica necesariamente el contacto con la
humanidad no creyente. “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed
y me diste de beber...” Cristo, el modelo por excelencia del cristiano,
entiende la necesidad imperiosa de ir y de servir, porque sirviendo a
los demás servimos a Dios. Por momentos, se nos olvida que somos el
cuerpo de Cristo, sus brazos, sus piernas, su boca, su corazón lleno de
amor y, especialmente, una extensión de su misericordia. “Misericordia
quiero y no sacrificios”, dice la Palabra.
Entonces, ¿qué papel juega la ética cristiana en la misión social de la
iglesia? Es fundamental en todos los aspectos. No puede exitir
liderazgo, compromiso y servicio, si antes no hay claridad sobre mi
deber como cristiano, sino no hay claridad sobre lo que creo y
especilamente sobre lo que debo hacer.
Ahora, muchos creen que el contacto con el mundo no creyente puede
llevar a la mundanalización de la iglesia. La clave está en mantener un
verdadero equilibrio entre ambas posiciones, lo que equivale a decir un
compromiso social sin concesiones que erosionen la lealtad a la Verdad
revelada en la Palabra de Dios. Porque cómo puede haber amor, si
apartamos la mirada de los necesitados. Jesucristo fue claro cuando dijo
que vino a buscar lo que se había perdido.
Hoy en día vivimos en un mundo que no tiene claro lo que es bueno y lo
que es malo. Un mundo que cree que lo que es bueno para unos, no
necesariamente tiene que ser bueno para todos los demás. Un mundo donde
todo es relativo. Las cosas son buenas dependiendo de sí me convienen o
no. En caso contrario son malas. Lo cierto, es que es en este mundo en
el cual se están desarrollando los niños y jóvenes de nuestras
congregaciones y la iglesia está siendo influenciada fuertemente por
este tipo de filosofía.
Por otro lado, la iglesia está cargada de estereotipos donde dice que
algo es bueno o malo en virtud de tradiciones y no en convicciones
fuertes. Ante este oscuro panorama, la iglesia está urgida de líderes
que tengan claras convicciones de lo que creen con base a argumentos de
peso, líderes que definan su ética no basados en tradicionalismo
evangélico y aún menos en el relativismo secular, sino más bien, que
definan lo que crean basándose en los principios de Dios que encontramos
en las Sagradas Escrituras. Esto, especialmente, es importante en
aquellos que trabajan con adolescentes y jóvenes, dado la necesidad de
estos de cuestionar las convicciones que han sido transmitidas por sus
padres y maestros durante la niñez, para formar su propio sistema de
valores y de creencias en la búsqueda de su propia identidad para su
desarrollo como ser humano.
Hay dos leyes fundamentales que definen la ética cristiana:
1. Ley de la Naturaleza Divina. "Yo soy la Verdad" (Jn 14:6).
Existe un Absoluto, y ese es Dios. Sólo Dios define lo que es absoluto.
Dios es el único que tiene la Verdad, sólo por medio de Él, el hombre
puede conocer lo que es bueno y lo que es malo. Si Dios nos demanda
honestidad es porque Él es Verdad, si nos demanda respetar la vida es
porque Él es el Dador de la Vida, si nos pide integridad sexual es
porque Él es amor, es puro y es fiel; si nos demanda unidad en la pareja
es porque Él mismo es uno. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y
quiere que seamos moralmente como Él es. La naturaleza divina es la que
define en última instancia lo bueno y lo malo.
2. Ley del Teocentrismo. "Hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Co
10:31)
Dios debe ser el centro de nuestras acciones y de nuestras vidas. Dios
debe ser el centro en nuestro hogar, trabajo, estudio, etc. Debemos
buscar honrarlo en todo lo que hacemos. Lo honramos al vivir
correctamente, conforme a lo que nos lo ha revelado en las Sagradas
Escrituras. O damos gloria a Dios con nuestra forma de vivir o estamos
cayendo en la idolatría.
Estas leyes son la norma cristiana, pero, hay muchos casos en los cuales
no tenemos claridad y debemos analizar concienzudamente si ciertas
acciones son puras tal como Dios es puro y si glorifican a Dios; para
esto, pueden ayudarnos algunos principios.
Principio de la conveniencia. "Todo me es lícito, pero no todo conviene"
(1 Co 10:23). En este caso no es la conveniencia tal como la ve el
mundo. El asunto es: si la acción que me es permitida, es conveniente
para aquellos que son templo del Espíritu Santo. La pregunta que debemos
hacer es ¿Esto perjudica mi cuerpo? ¿Puede llevarme a hacer algo que no
sea correcto? En otras palabras, ¿Me conviene como creyente?.
Principio de la necesidad. En una ocasión Jesús y sus discípulos pasaron
entre los sembrados y arrancaban espigas para alimentarse; los fariseos
los acusaron de hacer lo que no era lícito. Jesús señaló dos ejemplos
del Antiguo Testamento, en donde las reglas fueron violadas. En un caso,
cuando David necesitó alimento, quebrantó el mandato de la ley que
prescribía que sólo los sacerdotes podían comer del pan de la
proposición. Jesús dijo que la acción de David había sido correcta.
También les acordó Jesús que los sacerdotes en el día de reposo trabajan
mucho más que en cualquier otro día de la semana. En este caso, la
acción también era correcta (véase Mateo 12:1-14). Acciones que
normalmente se consideran ilícitas, son permitidas en caso de una
necesidad básica.
Principio de la selección positiva. "Examinadlo todo; retened lo bueno".
1 Ts 5:21. Debemos examinar detalladamente todas las cosas. Hay muchas
cosas que son buenas dentro de los límites correctos. Debemos evaluar
toda filosofía y tomar lo bueno que tengan. Generalmente, toda filosofía
no cristiana tiene parte de la verdad, hay cosas que podemos tomar de
ellas dándoles una nueva interpretación dentro del marco del
cristianismo. Los apóstoles usaron conceptos de la filosofía de su época
pero los reinterpretaron a la luz de las Escrituras.
Además, debemos evaluar los conceptos que nos tramiten los medios de
comunicación y la cultura en la cuál nos desenvolvemos, muchos de ellos
serán acordes a los valores del Reino de Dios y debemos retenerlos;
pero, otros sencillamente deben ser desechados por su incompatibilidad
con los principios del cristianismo.
Necesitamos tener muy claras convicciones de lo que creemos para así
poder enseñar a las nuevas generaciones a pensar y a cuestionar los
valores y principios que regirán sus vidas. Recuerde, “La ética es al
líder como Cristo a la Iglesia”.
*Carlos Pulgarín es Asistente General del Tabernáculo Bíblico
Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma iglesia
(Vancouver, BC, Canadá), licenciado en Comunicación Social y Periodismo,
ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador de Radio
Bautista. También ejerció el periodismo por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica
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