|
Hechos y Crónicas - agosto 2007 |
 |
¡Cuidado con el ladrón!
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
La vida de Don Juanito cambió el día que
depositó completamente su confianza en Jesucristo. Durante muchos años vivió
lleno de frustración, ansiedad, depresión, tristeza, melancolía. Buscaba un
escape, una salida, bebiendo de diferentes fuentes que no lograban calmar su
sed. La respuesta llegó a sus manos. La Biblia, la Palabra de Dios inerrante |
|
para todos los tiempos, le dijo: “Si
alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Antes de aceptar a Jesús somos
gobernados por Satanás, mentiroso, ladrón y homicida desde el principio.
Por esto, el evangelio dice que al conocer la Verdad somos
verdaderamente libres (Jn. 8:32).
Hace un par de semanas hablando con Juan Villanueva, “Don Juanito”, en
el centro de McAllen, Texas, él me relataba parte de su testimonio.
Desempolvando la película de los recuerdos me contó cómo llegó a Estados
Unidos. Cruzó la frontera como cualquier otro ‘mojado’ (persona ilegal
que entra pasando el Río Bravo). Atrás había quedado su México del alma.
Con el tiempo pudo traer a su familia y empezar a construir una vida
encaminada a la consecución del sueño americano. Probó en diferentes
trabajos, desde un bar en el que servía copas a la clientela hasta
mesero en un restaurante. Cada día que pasaba se daba cuenta que tenía
unos dólares más en el bolsillo, pero un poco menos de paz en su
corazón.
Fueron muchas las veces que alguien se acercó para compartirle el
Evangelio. Su respuesta fue la misma: “Ahora no, tal vez otro día”. El
afán y la ansiedad por tener un poco más, por poseer propiedades le
llevaron a navegar en aguas inciertas. Juan 10:10 dice que el ladrón no
viene sino para hurtar, matar y destruir, y eso precisamente era lo que
estaba haciendo Satanás en la vida de Don Juanito: los demonios estaban
hurtando su paz, le estaban matando y cauterizando la conciencia y
habían llevado al borde de la destrucción a su familia.
|
 |
Navegando en ese mar tempestuoso, lo
halló Jesucristo. Su palabra llegó clara y apacible: “Venid a mí todos
los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt.
11:28). Don Juanito aceptó la invitación, se abandonó en los brazos
misericordiosos del maestro, dejó todas sus cargas en Jesús, el autor y
consumador de la fe. El Señor le salvó de las garras del demonio, de la
condenación eterna, fue sellado con el Espíritu Santo de la promesa, le
hizo nueva criatura, afirmó sus pies sobre roca y puso un cántico nuevo
en su boca. Hoy es un hombre renacido, libre de la opresión del pecado y
del yugo de Satanás. |
En el centro de McAllen, en su
restaurante ‘Dos pesos’, vende hamburguesas y tacos, promete a su asidua
clientela la mejor sazón mexicana, y junto con la comida y los buenos
precios comparte también el pan de vida, a Cristo. No conforme con eso,
dice que se cansó de ser meramente un receptor del amor de Dios y desde
hace dos meses está dando a otros lo que Jesús ya le dio a él. Todos los
jueves sirve comida a los enfermos, a los esclavizados de la droga, a
los atormentados por el demonio, a los que compran y venden sexo en las
calles. Es un servicio al aire libre, en el que se conjugan música,
testimonios y predicación. El resultado: almas rendidas a los pies del
Señor.
“Yo me cansé de escucharle al pastor decir que Jesús nos había llamado a
servir, no a estar sentados en una banca de la iglesia. Reaccioné, deje
de ser pasivo. Y me puse la camiseta de los que trabajan por el reino.
Todo comenzó con una idea, la llevé en oración, di los primeros pasos y
Dios se encargó de abrir puertas”, así recuerda Don Juanito la manera en
que Dios puso carga en su corazón por los perdidos en las calles. Cerca
del restaurante consiguió un lote que funciona como parqueadero, puso un
poco de techo, escribió en la pared muchos versículos e hizo alianza con
otros hermanos en la fe.
“Yo invito a la gente, animo, hago acto de presencia, los hermanos
predican, dan testimonio, cantan, cocinan y las almas sedientas reciben
agua de vida”, sostiene Don Juanito. Es un ejemplo de lo que es el
cuerpo de cristo, muchos miembros con funciones diferentes, pero todos
empujando hacia un mismo objetivo: que Cristo sea glorificado y los
perdidos sean salvos.
El Evangelio de Juan dice en el capítulo 4 y versículo 14: “Mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua
que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida
eterna”. Don Juanito termina la entrevista con las siguientes palabras:
“Jesús calmó mi sed, quitó mis temores y mis miedos, su Palabra me hizo
libre. ¿Cómo no voy a estar agradecido con Dios? Mi deseo es que todos
conozcan al que me libertó, que conozcan a Jesús”.
En Oseas 6:6 dice: “…Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y
conocimiento de Dios (que no es estudio intelectual y sistemático, sino
intimidad), más que holocausto”.
No se trata solamente de hacer trabajo social, ayuda comunitaria, tener
un espíritu filantrópico. No, es más que eso, es demostrar con nuestros
actos el amor de Dios, es levantar al caído, sostenerle, restaurarle. Es
tener amor por el perdido, por el enfermo, por el necesitado. Es
reflejar a Cristo en todos nuestros actos. Es hacer efectiva y tangible
la misericordia de Dios. Es consolar con la misma consolación con que
fuimos consolados. Es el Dios Todopoderoso obrando a través de nuestras
manos, nuestros pies, nuestros labios. De manera que todo lo que hagamos
sea como para el Señor.
La iglesia está llamada a impactar a la sociedad, la iglesia es agente
de cambio. La iglesia somos nosotros. Somos embajadores de Cristo. Hemos
sido rescatados de las garras de Satanás para que iluminemos al mundo
con nuestras vidas. Por su puesto que el diablo y su ejército de ángeles
caídos no se cruzarán de brazos. No obstante, nuestra victoria no está
determinada por nuestras fuerzas o meritos propios, nuestra victoria
está garantizada en el poder de Cristo. Recuerde, no es con ejército o
con espada, es con su Santo Espíritu.
La Biblia dice que Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había
perdido (Lc. 19:10). A través del testimonio de Don Juanito quiero
introducir un tema que desarrollaré en los próximos dos artículos: la
realidad sobre las obras de Satanás y sus ángeles caídos, y la victoria
del cristiano en el poder de Cristo Jesús. Ya hay una sentencia dictada
sobre el diablo (condenado al lago de fuego junto con sus secuaces),
pero muchos creen que su poder es ilimitado y caen en sus engaños
camuflados de política, de filosofías o de estilos de vida. El diablo es
un pésimo imitador de falsas bendiciones. Pero “la bendición de Jehová
es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Pr. 10:22). Jesús
vino a deshacer las obras del maligno, Él vino a ofrecernos vida y vida
en abundancia.
Te invitamos a que nos escribas a
pastor@elredentor.com o a
pulgarin@elredentor.com o llámanos a nuestras oficinas en
Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: 604.659.4225. Bendiciones.
*Carlos Pulgarín cursa Estudios Bíblicos y de Teología en Río Grande
Bible Institute (Edinburg, Texas). Fue Asistente General del Tabernáculo
Bíblico Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma
iglesia, ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador
de Radio Bautista (Vancouver, BC, Canadá). Es licenciado en Comunicación
Social y Periodismo (Colombia), trabajó por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica. |
| |
| |
|
|