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Hechos y Crónicas - octubre 2006 |
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Si ‘Ugly Betty’ fuera
diferente
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Imagine solo por un instante que Betty La Fea (o Ugly Betty si lo prefiere)
es cristiana. Las cosas serían diferentes y transmitiría valores
diametralmente opuestos a una teleaudiencia confundida y en búsqueda de la
verdad. Los sistemas que existen para medir los niveles de sintonía en
televisión se dispararon la última semana de septiembre a favor de una
producción de origen latino (para ser exactos una novela
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colombiana). Series importantes estadounidenses y reality shows como
Survivor dieron paso al carisma de Betty en su lanzamiento para Estados
Unidos y Canadá. Esta telenovela vino a romper con los paradigmas y los
cánones estéticos que existían anteriormente, la idea de la mujer bella
que roba corazones fue cambiada por la de la chica no tan agraciada que
cautiva con su sencillez. De hecho ya había sido un fenómeno en su
versión original en español cuando en años anteriores debutó en
Latinoamérica y Europa. Pero ahora Betty, con ‘camuflaje’ o versión del
Norte, se metió en los hogares de la primera potencia mundial.
En estos momentos, cuando muchos insisten en que lo romántico pasó de
moda, quiero retomar la causa de la utopía, recoger sus banderas para
decir que “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”(
Lucas 18:27). Y estoy haciendo referencia a un hecho aislado para el
Evangelio, el lanzamiento de Betty La Fea en su versión gringa, para que
los cristianos que nos hemos dormido en los laureles aprendamos esta
gran lección: que no hay cosas imposibles cuando Dios está de nuestra
parte.
Si en cosas tan simples y triviales como una telenovela se logran vencer
obstáculos, romper con las barreras del idioma, unificar pensamientos y
gustos en medio de una diversidad étnica, cuanto más pudiéramos hacer
por el Reino de Dios con hombres y mujeres fieles y comprometidos. Con
profesionales creativos y llenos del fuego del Espíritu Santo. Porque en
la vida cristiana ya no se trata de mí sino de Dios, el punto no es
nosotros sino el Reino. Usted, querido lector, me dirá: “Pero es que no
es lo mismo… no es lo mismo meterle a la gente la trama de una novela
que aliena, que el Evangelio de Cristo que liberta”. Y tiene razón, no
es lo mismo, es mejor. Nosotros tenemos ventajas, y contamos con las
armas del Espíritu.
Una cosa que me ha inquietado por años es el hecho de pensar con
mentalidad de Reino, pues la Biblia dice que tenemos la mente de Cristo.
Sin embargo, un alto porcentaje de la iglesia sigue viviendo en derrota.
Porque no empaquetar (y disculpe el término) el glorioso evangelio de
Jesucristo en las cosas triviales de la vida, en eso que el grueso de la
población mundial consume, en esas cosas que llegan a ese público
heterogéneo a través de los medios masivos de comunicación. ¿Y cómo se
hace eso? Con profesionales cristianos, libretistas y escritores de
Dios, directores de cine y televisión que tengan a Cristo en el corazón,
empresarios y productores que entiendan la importancia de invertir en
proyectos que engrandezcan a Cristo, que recuperen los valores perdidos,
que hagan énfasis en el temor de Dios, que inciten a las nuevas
generaciones a voltear la mirada a la cruz, y a poner especial atención
en el modelo de familia, el único modelo de familia ideado por Dios.
Ahora, no se trata solamente de que se conviertan a Cristo los
directores y productores que existen, se trata, mas bien, de que las
nuevas generaciones se formen, se preparen en las mejores escuelas y
universidades de cine, en las mejores facultades de negocios. Muchos ven
las pocas producciones de cine y televisión cristianas que existen y la
impresión es que son pobres y mediocres. Y en parte tienen razón. La
idea es que si se hace para Dios se puede hacer de cualquier manera,
cuan equivocados estamos, Dios es un Dios de la excelencia, de la
calidad total, Dios es un Dios de reingeniería y administración moderna.
En la trama de una telenovela como Betty La Fea (Ugly Betty) se está representado
algo de cada quien, el televidente se identifica con alguien. Y que tal
si en una producción con enfoque cristiano viéramos a una protagonista
que ora, que encomienda su día en las manos de Dios, que sobrelleva las
envidias y los ataques con la fortaleza del Espíritu, que le dice al
novio “virgen hasta el matrimonio”, que cuando peca, cuando la paciencia
se le acaba y ofende, le pide perdón a Dios. Una mujer protagonista de
novela (o un hombre) que es vista por los demás con curiosidad porque la
observan diferente, y que a través de esa diferencia que llama la
atención trae almas a los pies de Cristo. Que predica con su modo de ser
y de actuar.
La película “La Pasión de Cristo”, a pesar de no tener detrás de cámaras
a productores y directores cristianos, logró penetrar en la mente
colectiva con el amor redentor de Cristo, el mejor resumen de la Biblia
desde Génesis hasta Apocalipsis. “Dejados Atrás”, de igual manera,
consiguió que muchos pusieran sus ojos en la eternidad, o por lo menos
reflexionaran acerca de ello. Lo mismo ha sucedido con otras series que
han logrado impacto en el mercado cinematográfico y televisivo. Pero son
solo gotas en el océano, hace falta más. Hace falta sacar el Evangelio
de las cuatro paredes de la iglesia y llevarlo a la calle, como lo hizo
Jesús. El mensaje es el mismo, son los medios y los instrumentos
técnicos los que cambian.
Lo invito a soñar conmigo. Imagine por un por un momento una serie como
las de Hollywood, pero cristiana, sin drogas, sin prostitución, sin
depravación, sin deseos de poder o de fama que destruyen los proyectos
de vida. Imagine un Hollywood con gente que tiene a Cristo en el
corazón. Un sitio que produce grandes e impactantes largometrajes que se
exhiben en las salas de cine y se pasan en las grandes cadenas de
televisión del mundo, sin rótulos que las marginen, sin anuncios que
alerten al espectador indicándole que es una producción cristiana. Que
la gente pueda recibir el mensaje sin reservas, sin ponerse a la
defensiva. Que el mundo pueda percibir a Cristo a través de la vida de
las actrices y los actores, a través del libreto, e incluso a través de
la creatividad de los efectos especiales.
Luego de toda esta disertación soñadora, luego de esto que para algunos
es quimera, utopía, me dirán muchos: “Hermano, ponga los pies sobre la
tierra, eso es imposible”. Repito, la Biblia, la Palabra de Dios
inerrante y revelada para todos los tiempos dice: “Lo que es imposible
para los hombres, es posible para Dios”. Y también agrega: “Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece”( Filipenses 4:13). Sí, pero eso cuesta
millones de dólares. Eso no se construye con buenas intenciones,
asegurarán otros. La respuesta es: Dios creo todo lo que existe, Él es
el dueño y señor. De Él es el oro y la plata. Jesucristo reine ahora y
siempre. Amén.
Si deseas ver tu vida transformada por el poder sanador de Dios te
invitamos a que nos escribas a
pastor@elredentor.com o a
pulgarin@elredentor.com o llámanos a nuestras oficinas en
Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: 604.659.4225. Bendiciones.
*Carlos Pulgarín es Asistente General del Tabernáculo Bíblico
Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma iglesia
(Vancouver, BC, Canadá), licenciado en Comunicación Social y Periodismo,
ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador de Radio
Bautista. También ejerció el periodismo por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica
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