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Hechos y Crónicas - diciembre 2006
Carlos Pulgarin - Hechos y Cronicas
Diciembre: borrón y cuenta nueva
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com

El hombre salió ansioso. Partió con un burrito, dos alforjas, comida y mucha agua. Atravesó el desierto. El calor sofocante y la arena le parecieron nada, pues en su mente retumbaba la palabra oro, sus pensamientos no dieron cabida a otra cosa que no fuera ambición: “riqueza más poder es igual a todo”, pensó. Varios días de camino lo
llevaron a las montañas donde el precioso mineral amarillo aguardaba por él.

Cuenta la historia que este minero al llegar a la montaña halló unas rocas de color amarillento, tiró la comida y la provisión de agua para poder llenar las alforjas de ese material ‘precioso’, montó en su burrito y emprendió el camino de regreso. No pasó mucho tiempo antes de que cayera sin fuerzas sobre las candentes arenas. Días después unos aventureros encontraron el cadáver con un papel empuñado en la mano derecha en el que se podía leer: “Morí rico”. Y no solo eso, también descubrieron que el supuesto mineral de las alforjas no era otra cosa que oro falso, o lo que algunos expertos llaman el oro de los tontos.

Al llegar diciembre, nuestra mente tiende a volar por los rincones polvorientos de la nostalgia. Muchas veces nos quedamos asombrados al descubrir que hemos pasado gran parte de nuestra vida buscando el oro de los tontos. Riquezas que no enriquecen y bendiciones que no bendicen. Al evaluar nuestro presente y revisar el pasado queda claro que muchas cosas siguen iguales. Ha cambiado tal vez el exterior, la fachada, mejor carro, linda casa, buena apariencia física, pero y qué de nuestro interior. Las mismas luchas, los mismos engaños, los mismos rencores y envidias y las mismas ambiciones.

Tal vez ha pasado el tiempo y tu corazón sigue vacío, sin Cristo. Andas de aquí para allá buscando encontrar el oro, quizá tal vez habiéndolo encontrado y viviendo aun en la miseria. O tal vez sigues siendo el mismo o la misma que ocupa una banca en la iglesia. Un número más, una estadística. Llegas al final de un año más y te das cuenta que tienes religión, pero no tienes a Jesús. La vida pasa y la lógica sobre la cual gira tu vida sigue estando basada en la ley del menor esfuerzo, la dinámica del no al compromiso. Tu vida corre sobre el egocéntrico yo, y los demás que se las arreglen como puedan. La Biblia dice que dando es como recibimos, y no se refiere solamente a lo económico, nos está hablando también de entregarse uno mismo a Dios y al prójimo.

Quizá este puede ser un retrato de tu vida. El servicio es una palabra extraña que carece de significado para ti. El amor te suena a un sentimiento ridículo que algunos aun sienten, manifiestan y por el cual viven ciertas personas. Pobres tontos, piensas. La fe para ti es la certeza de lo que puedes ver, de lo que puedes palpar. Y para afirmar esta definición de fe dices: veo luego creo. Y la esperanza no es otra cosa, sostienes, que una ilusión sin sentido, vaga, gaseosa, inmaterial. Dices creer pero no crees más que en ti mismo, en tu esfuerzo, en tu dinero, en tu trabajo.

Ahora, lo lindo de Dios, lo maravilloso de nuestro Señor es que todos los días hay una oportunidad a la puerta esperando, todos los días son nuevos en Cristo. No importa que tu vida haya sido seca, estéril, vacía, hoy puedes doblar tus rodillas y comenzar de nuevo. Cuando Dios, en el libro de Génesis, estaba dispuesto a revelar los mandamientos de la ley a su siervo Moisés, le dijo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de Egipto, de casa de servidumbre. Esto puede ser para ti que has creído, que eres salvo, pero vives una vida mediocre.

El Señor Jesús te ha librado de la esclavitud del pecado y de la muerte y quiere recordarte que Él lo hizo todo, para que tú endereces la senda, rindas tu vida al Rey.
En el capítulo 42, versículo 5 del libro de Job, se mencionan unas maravillosas palabras que deben hacernos reflexionar acerca del verdadero conocimiento de Dios. Después de tanto tormento, tanta incertidumbre, Job rinde enteramente su vida y le pide a su Señor que le enseñe, es cuando exclama: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven”.

La vida cristiana significa entrega total, rendición a Dios, dejar a Cristo que ejerza su señorío. En la Biblia, la Palabra de Dios, Jesús dice el que conmigo no recoge desparrama, y antes de esa afirmación contundente sostiene: el que conmigo no es, contra mí es. En el cristianismo no hay posiciones intermedias. Estás o no estás, eres o no eres. La Biblia nos llama a tomar partido. Dentro de la tolerancia y la convivencia muchas cosas pueden ser negociables, menos tu fe, por ella, por contender, por defenderla muchos cristianos en la antigüedad fueron quemados, echados a los leones. Por esa misma fe, en la actualidad, muchos misioneros son perseguidos, encarcelados y asesinados.

Ah, pero cuando rindes tu vida a Cristo, tu rey soberano, cuando afirmas tu fe sobre la roca, la luz de la aurora resplandece sobre ti hasta que el día perfecto es. Las tormentas y las pruebas no te derriban, antes por el contrario te fortalecen. Y entonces puedes exclamar como el apóstol Pablo: “Porque cuando soy débil entonces soy fuerte”. El poder de Dios se fortalece en tu debilidad. Dios toma el control y Él, Jehová de los Ejércitos, da la victoria.

Aún siendo cristiano, necesitas un encuentro genuino y real con Dios. Un encuentro que se vive a través de la intimidad diaria, de la meditación de la Palabra, de la lectura de la Biblia, de la oración constante, del servicio a los demás, del compromiso en el ministerio. Dios está llamando a hombres y mujeres fieles, que estén dispuestos a hacer un alto, pedir perdón y enderezar la senda. Dios está hablando a tu vida hoy, quiere que finalices el año con una visión renovada y fresca. Jesús no quiere que le conozcas de oídas, por terceros, Él quiere una relación sin intermediarios, máxime cuando has sido sellado con el Espíritu Santo que mora en tu corazón.

El Evangelio de Juan, capítulo 3 y versículos 16 y 17, dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él”.

La temporada de diciembre para muchos es época de compras, de regalos, de reencuentro familiar, de nostalgia, de fiesta, de viajes. Pero el verdadero sentido de la Navidad es que Dios cumplió su promesa de enviar a Jesús, el Salvador; a Cristo, el Mesías. Dios, por el poder del Espíritu Santo, se encarnó. Usando como instrumento a una humilde mujer, María, nació en un pesebre y habitó entre nosotros (Emmanuel), murió por nuestros pecados en la cruz (pues sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados, Hebreos 9:22) y con su sacrificio nos reconcilio con el Padre, nos regaló vida eterna en su Hijo. Por lo tanto, Jesús es el camino, y la verdad, y la vida. Y en diciembre, al llegar Navidad, es tiempo propicio para reflexionar, ponernos a cuentas con Dios, y como dice la Palabra, entonces, y solo entonces, Él hará.

Deja de andar tras el oro de los tontos. Muriendo cada día un poco por nada. Mas bien busca riqueza en el cielo, donde la polilla ni el orín corroen. Como dice el Texto Sagrado en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Dios te ama y quiere tu bienestar físico y espiritual, y en esta Navidad quiere restaurar tu vida. Recuerda, la bendición de Dios es la que enriquece y no añade tristeza con ella.

Si no has tenido un encuentro personal con Jesús, si Él no es el Señor de tu vida, entrega tu corazón a Cristo. La Escritura dice que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón ser cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación (Romanos 10: 9-10). Feliz Navidad y bendiciones.


Si deseas ver tu vida transformada por el poder sanador de Dios te invitamos a que nos escribas a pastor@elredentor.com o a pulgarin@elredentor.com o llámanos a nuestras oficinas en Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: 604.659.4225. Bendiciones.



*Carlos Pulgarín es Asistente General del Tabernáculo Bíblico Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma iglesia (Vancouver, BC, Canadá), licenciado en Comunicación Social y Periodismo, ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador de Radio Bautista. También ejerció el periodismo por más de 10 años en diferentes diarios de Latinoamérica
 
 
 
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