El síndrome de la página en blanco
Enero 1, 2011 by admin
Filed under Lecturas y Artículos
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Una y otra vez el escritor se enfrenta al “síndrome de la página en blanco”. Está sentado frente a la computadora, pero no sale nada. Parece que su cerebro está reseco, no produce. No puede escribir. Se esfuerza, trata de dibujar ideas, las metáforas se le escapan. Escarba en los recovecos de la memoria. Nada sucede. Pero de pronto surge una palabra, una idea, la historia se entrelaza y comienza a cabalgar sobre los lomos del verbo. El papel se va impregnando de esos puntitos negros que forman las palabras.
Algo parecido sucede en la vida espiritual, muchos tratan de buscar a Dios en su interior y en sus experiencias, entonces afloran las ideas preconcebidas. De la noche a la mañana se convierten en expertos, teólogos sin teología y sin Dios. Nada sucede. Nada cambia. “Yo creo en Dios”, dicen algunos, pero ¿en realidad creen? Su página está en blanco.
Otros afirman: “Yo busco a Dios a mi manera”, la mayoría de veces ese intento por alcanzar al Creador está fundamentando sobre las buenas obras, la experiencia mística, el yo interior. Al final, el resultado es el mismo. Desilusión, soledad y vacío se apoderan del hombre o la mujer sin Cristo. Es un viaje en la vida sin ton ni son. Se dan cuenta, entonces, que es imposible. Nada sucede, el papel –para ellos– sigue en blanco.
Esa fue mi propia experiencia, queriendo alcanzar a Dios por mis propios medios. Fueron años infructuosos de lucha, fatiga, cansancio. ¡Esos si que fueron tiempos de frustración! “Yo soy bueno, mi vida va a cambiar”, me repetía yo mismo. ¡Cuánto dolor! ¡Cuánto desgaste! Nada pasaba, cada vez era peor. La página estaba en blanco.
Pero un buen día la Palabra llegó. El Verbo le dio verdadera acción a mi vida. Aún lo recuerdo, era una tarde gris, más gris que mi soledad. Ese día había un sabor agrio en mi paladar. Una sensación de nauseas. Mi vista estaba nublada por la derrota. Luego vino una rendición total. El rostro contra el piso y el llanto afloró sin parar. ¡Qué momento!
No había más excusas, ese día me declaré en banca rota espiritual. Le dije a Jesucristo: “Ya no más… yo no puedo. Señor, ten misericordia de mí”. La Palabra fue llenando mi página en blanco. La Biblia, comenzó por decirme: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Mi mente carnal respondió con una pregunta: “¿Dios, puede ser eso posible?”. Y el Verbo, Jesucristo, penetró mi corazón. El Espíritu Santo derribó todas mis trincheras y confirmó el mensaje.
Recuerdo que le dije: “Señor Jesús, sé que tú eres Dios y me amas. Sé que soy pecador y necesito de ti. Me arrepiento de mis pecados. Sálvame”. Fue un momento a solas en la habitación de un cuarto de estudiante. Mi cuerpo parecía flotar. La carga se había ido. Una paz inexplicable, ésa que sobrepasa todo entendimiento, embargo todo mi ser. Mis lágrimas se secaron y caí en un sueño profundo. No sé cuántas horas dormí, pero cuando desperté ya no era el mismo.
Muchas veces vagamos por la vida queriendo alcanzar salvación por nuestros propios medios. Queremos llenar nuestra página en blanco con nuestros propios recursos. La verdadera respuesta la tiene la Biblia: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Por un hombre entró el pecado y por el pecado la muerte, pero Jesucristo vino a darnos vida y vida en abundancia.
La Escritura nos dice: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:17-18).
¿Cuánta gente va por la calle diciendo que conoce a Cristo? ¿Cuántos aún asisten a la iglesia diciendo: Él es mi salvador? ¿Cuántos dicen servir a Dios, pero sus obras muestran otra cosa? Conocer a Cristo es rendir completamente nuestra vida a Él. No se trata de religión ni de tradición, se trata de seguirle, de tener una relación personal con el autor y consumador de la fe.
Para conocer a Jesucristo es necesario conocer al Dios de la Biblia. No es un concepto abstracto o una definición académica. ¿Qué dice la Biblia acerca de Dios? Dice que Dios es luz. “Y este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). La Biblia también nos cuenta que Dios es amor (1 Juan 4:8). Cuando una persona no ama no puede ser un seguidor del Maestro.
Es tiempo para cambiar tu vida mediocre y sin sentido por una vida plena, abundante (Juan 10:10). ¡Basta de pereza! ¡Basta de aplazar tus decisiones!. Ahora es la hora. Es tiempo de levantarse, es tiempo de caminar con Cristo. Efesios 5:14 dice: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”.
Tal vez has aplazado una y otra vez tu decisión de invitar a Jesucristo a ser el Rey de tu vida. Abre tu corazón por fe y entrégale tu vida al Señor, Adonai, el Dios del universo, el Señor de la creación. Piensa que la vida en la tierra es como una neblina, hoy estás y mañana no. Pero los que esperan a Jehová son ciudadanos del cielo.
No puedes ir a Dios por tus propios medios o por tus obras. Jesús nos dio la clave: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Y el apóstol Pablo nos dice en Efesios 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe”. El único que puede pagar el precio de tu salvación es Jesucristo. Él murió por ti. La salvación es un regalo de Dios.
Si quieres conocer más acerca del Dios de la Biblia, escríbenos o busca una iglesia en la que te enseñen la Palabra. Jesucristo te ama y quiere que tu vida ya nunca más sea igual. Él vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Tú eres importante para Dios. Oro para que Jesucristo sea el capitán de tu embarcación. Él te llevará a puerto seguro.
*El autor es pastor de la Primera Iglesia Bautista de McAllen, TX. Tiene un master en Teología Práctica del Edinburg, Theological Seminary. Cursó Estudios Bíblicos en Rio Grande Bible Institute (Edinburg, TX). Es comunicador social y periodista egresado de la Universidad Autónoma del Caribe (Barranquilla, Colombia). Actualmente es colaborador de Radio Esperanza (Edimburg, TX). En Vancouver, BC (Canadá) trabajó como pastor asistente en el Tabernáculo Bíblico Bautista El Redentor, donde también se desempeñó como coordinador de Radio Bautista y director del periódico La Palabra. Antes de servirle al Señor a tiempo completo en el ministerio, ejerció el periodismo por más de una década en diferentes diarios de Latinoamérica.




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