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Hechos y Crónicas - julio 2006 |
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¿De dónde viene tu ayuda?
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Todos tenemos dificultades, pero no todos podemos implorar ayuda tan
poderosa en tiempo de angustia como lo hacemos los cristianos. En momentos
de necesidad podemos decir como el salmista “mi socorro viene de Jehová que
hizo de los cielos y la tierra”. Ahora, los que caminan sin Dios luchan por
sus propias fuerzas, quieren solucionar todo con tecnología, ciencia o
dinero, pero pasan los días, las semanas, los
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meses, tal vez los años, y el problema sigue. Y aunque a veces parece
haberse solucionado (sin ayuda de lo alto) el panorama sigue siendo
incierto, el futuro no existe, pues el hombre o la mujer sin Dios están
muertos. La Biblia dice que por un hombre entró el pecado y por el
pecado la muerte. Podemos afirmar con certeza, entonces, que el ser
humano sin Cristo vive en tinieblas.
Dios creó todo lo que existe. El universo funciona con una
sincronización tan asombrosa que algunos científicos han llegado a
reconocer que existe un poder sobrenatural detrás de toda la creación. A
unos nos ha costado más tiempo, hemos demorado algunos meses o años en
creer, pero una vez vemos a Cristo nuestra vida no vuelve a ser igual. Y
mucha gente pregunta: “¿Y por qué debo creer?”, bueno, porque creyendo a
Dios tengo todas las de ganar y nada que perder. Esa es una razón más
que suficiente. Cuando creo y rindo mi voluntad a Jesucristo me
convierto en hijo de Dios y Él, cual padre amoroso, cuida de mí.
Dios creó al hombre y lo puso para que gobernara sobre el huerto del
Edén. Después, el Padre amoroso de la creación dijo: “no es bueno que el
hombre esté solo” y creó a la mujer de una costilla de Adán. Y dice la
Biblia en el libro de Génesis, en el capítulo dos, que el lugar era
hermoso y había frutas, tenía un refrescante río que se dividía en
cuatro brazos, se podían hallar metales preciosos, todos los animales se
paseaban y convivían con el hombre. ¿Qué pasó, entonces, si todo estaba
tan bien? El Creador había dado una orden: “Y mandó Jehová Dios al
hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol
de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás (Génesis 2:16-17)”.
La serpiente era astuta, dice la Biblia, más astuta que todos los
animales del campo. Y esta serpiente que representaba a satanás le
preguntó a la mujer: “Conque Dios os ha dicho: no comaís de todo árbol
del huerto?”. Y el error inicial de la mujer consistió en entablar
conversación con el diablo, ella le respondió que eso era cierto, que
esas eran las instrucciones de Dios. Y el diablo que ha sido mentiroso
desde el principio, asesino, le dijo “no moriréis”. Engaño de Satanás,
porque el día que Adán y Eva desobedecieron ese día entró la muerte. La
Palabra de Dios afirma que todos pecamos y estamos destituidos de la
gloria de Dios.
Muchas veces hemos pasado dando vueltas alrededor de la manzana, que si
era manzana verdaderamente, que cuál es el significado de la manzana,
cuando lo verdaderamente importante no es lo que ellos comieron, sino el
acto de la desobediencia. Dios le dijo no coman y ellos hicieron caso
omiso y comieron. Dios te ha dicho no hagas esto o aquello, haz mi
voluntad, vive como yo quiero que vivas, porque si haces todo esto yo
voy a bendecirte. Voy a bendecirte en abundancia. Y Dios cumple lo que
promete. Y si dice que te bendecirá es porque te va a bendecir. Podemos
escoger entre la bendición y la maldición.
El diablo sabía la orden que Dios les había dado a Adán y Eva, y por eso
lo que estaba prohibido fue lo que él les dijo que comieran. Siempre me
ha gustado este pasaje, y medito acerca de por qué la serpiente no le
dijo a Eva que comiera mango, piña, guayaba, melón. No, él sabía que
tenía que empujarlos al punto de la desobediencia. De allí que lo
prohibido sea lo apetecible, lo llamativo. Una mujer casada es prohibida
para el resto de los hombres. Pero qué escucha uno en la calle, en el
mundo: “Es que las casadas son interesantes”. Dios dice, la casada es
solo de su esposo. Otro ejemplo es el dinero que proviene de las drogas,
o los negocios ilícitos en general, este tipo de actividades pueden
hacer millonaria a una persona de la noche a la mañana. Pero Dios dice
que los ladrones, los adúlteros, los fornicarios, los mentirosos, los
que hacen trampa, no heredarán el reino de los cielos.
Pero los que se arrepienten y son lavados con la sangre de Cristo pueden
romper con la maldición. Y, por su puesto, pasar de muerte a vida. “De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17)”.
El evangelio de Juan en el capítulo 10, versículo 10, dice: “El ladrón
no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Aquí están las dos
caras de la moneda, la vida o la muerte, la maldición o la bendición,
Usted puede escoger, Dios le da la libertad para que tome la decisión.
Jesús está tocando a la puerta y usted decide si dejarlo entrar a su
corazón y que Él gobierne su vida, o cerrar la puerta y continuar
viviendo según las pautas que le dicta el mundo, la sociedad, los
amigos.
Cuando Adán y Eva desobedecieron crearon un abismo entre Dios y los
hombres, entre su creador y la humanidad (Dios ama al pecador, pero
aborrece el pecado). Muerte espiritual de la que únicamente podrían
salir a través de un sacrificio perfecto, derramando una sangre pura,
limpia. Dios, entonces, envió a su hijo Jesús para que Él fuera la
ofrenda viva. Juan 3:16 dice “Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna”.
Hay que decirle a Dios que Él es Dios, que creemos en Él y que le
amamos. Que estamos agradecidos por habernos rescatado. Que queremos que
gobierne nuestras vidas. Eso rompe con cualquier maldición, eso rompe
con las tinieblas, rompe con la muerte, rompe con el reino de satanás,
rompe las cadenas, y el poder de Dios desciende sobre nuestras vidas.
Hay libertad, hay sanidad, hay salvación, vida eterna. El reino de Dios,
la paz y el gozo que solo Cristo da no es para los simpatizantes del
evangelio sino para los creyentes nacidos de nuevo.
Cuando Satanás hacia una gran fiesta, cuando los demonios celebraban
porque el hombre había sido separado de Dios, entonces la Biblia, la
palabra de Dios inerrante nos dice: “Más Dios muestra su amor para con
nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros
(Romanos 5:8)”. Porque cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia.
Cristo es la solución.
¿Estás en temor? ¿Vives a la deriva? ¿No le encuentras sentido a la
vida? ¿Nada te satisface? ¿Tienes miedo a la muerte? ¿Está enfermo? ¿tu
matrimonio es un desastre? CRISTO ES LA SOLUCIÓN. Sólo tienes que
aceptarlo en tu corazón y rendir tu vida a Él.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cansados y yo os haré
descansar, dice la Palabra. Si usted no es cristiano, si nunca antes ha
tomado una decisión por Cristo, lo invito en este día a entregarle su
vida a Él. Repita esta corta oración:
Señor Jesús, yo te recibo hoy como mi unico Salvador personal; creo que
eres Dios, que moristes en la cruz por mis pecados y que resucitastes al
tercer dia. Me arrepiento, soy pecador, perdoname. Gracias, Padre, por
enviar a tu Hijo a morir en mi lugar. Gracias Jesús por salvar mi alma
hoy. Todo esto te lo pido en en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador,
Amen.
Si usted ha hecho esta oración con un corazón sincero, le invitamos a
que nos escriba a
pastor@elredentor.com o a
pulgarin@elredentor.com o llamenos a nuestras oficinas en
Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: (604) 659-4225. Bendiciones.
*Carlos Pulgarín es Asistente General del Tabernáculo Bíblico
Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma iglesia
(Vancouver, BC, Canadá), licenciado en Comunicación Social y Periodismo,
ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador de Radio
Bautista. También ejerció el periodismo por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica
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