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Hechos y Crónicas - abril 2007 |
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El padre Nicolás ya nunca
más fue igual
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Muchos vendrán diciendo “yo soy el Cristo”. El principal propósito de Dios
al crear al hombre fue que glorificara a su creador, fuimos hechos para
alabanza y gloria de su nombre, dice la Biblia. La soberbia provocó la
rebelión de Lucifer, el lucero de la mañana que quiso poner su trono junto
al del Altísimo. El resultado: fue arrancado y arrojado del cielo |
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junto con una estela de ángeles que le siguieron. En el huerto del Edén
sucedió otro tanto, el hombre pensó que podía ser igual a Dios. Las
consecuencias: entró el pecado y con el pecado la muerte. Pero el patrón
se ha repetido desde tiempos inmemoriales, el hombre queriendo jugar a
ser dios acarrea su propia destrucción.
A veces se hace difícil descubrir la existencia de los numerosos falsos
maestros que tienen sus propias fórmulas para ofrecer el bienestar del
hombre. Los tales no cesan de gritar en voz alta --desde los medios
masivos de comunicación, desde las calles y desde cualquier lugar
público que les sirva de púlpito—“este camino que anunciamos es el
verdadero”. El método es antiguo y las herramientas también, todo con el
firme propósito de capturar incautos bajo una falsa piedad, o en el caso
contrario ganar adeptos con el señuelo de la permisividad.
Es lo que Judas en su epístola llama muy sabiamente la perversión de la
gracia que confunde la libertad con el libertinaje. “Porque algunos
hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido
destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en
libertinaje la gracia de Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a
nuestro Señor Jesucristo” (Jud. 1:4).
Este artículo más que una exhortación es una alerta para todo el pueblo
cristiano, y especialmente para aquellos que aún no han tomado una
decisión por Cristo. Es un llamado a mantener los ojos abiertos acerca
del engaño y la mentira promovida por la secta Creciendo en Gracia,
dirigida por el puertorriqueño José Luis De Jesús Miranda. Este es un
ejemplo típico de los falsos maestros que buscan confundir y hacer la
obra de Satanás, padre de mentira. La revelación progresiva de
falsedades sobre la cual se sustenta toda la estructura de Creciendo en
Gracia tiene su fundamento en un hombre que se autoproclamó Jesucristo.
Antes de crear en 1988, en Miami, la secta Creciendo en Gracia, Miranda
estuvo transitando por varias iglesias hasta que por una supuesta
“visión” se constituyó en “un enviado del Señor”. Fue una noche en la
cual dice que Jesús se hizo uno en él. O en palabras del mismo
puertorriqueño: “Vino y se integró en mí”. Desde entonces, su discurso
cambió, comenzó a autoproclamarse Jesucristo hombre.
Primero Miranda afirmó que era “apóstol”, luego su metamorfosis lo llevó
a declararse “Jesucristo hombre”, y lo último que dijo ser fue el
“Anticristo”. Por ridículo que parezca todo esto, este hombre no tiene
reparos en afirmar que él es el mismo “Jesucristo hombre”, y también el
“Anticristo”. El más reciente hecho que ocupó espacios en prensa
escrita, radio y televisión fue su decisión de tatuarse el “666”, acto
imitado por sus seguidores que hicieron ciegamente lo mismo. Y en una de
sus predicaciones en Miami no vaciló en gritar ante una multitud
enardecida: “Esta es la congregación del Anticristo”. La respuesta: un
sonoro y prolongado aplauso.
La Palabra de Dios que es viva y eficaz nos trae luz, verdad, sabiduría,
libertad. Pero cuando la gracia se convierte en libertinaje sólo el caos
y la oscuridad pueden reinar, y la Biblia afirma rotundamente que no
pueden convivir, coexistir, cohabitar la luz y las tinieblas. Gálatas
6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que
el hombre sembrare, eso también segará”. A través de la historia muchos
mensajeros del diablo se han encargado de sembrar error. Nuestro
compromiso, como cristianos nacidos de nuevo es trazar bien la Palabra
de verdad (2 Ti. 2:15) y bajo el crisol de la Escritura dejar al
descubierto la maldad y el engaño de los lobos rapaces vestidos como
ovejas.
Creciendo en Gracia niega dos puntos fundamentales de la fe sobre las
cuales gira toda su doctrina: el diablo y el pecado no existen. Así las
cosas, la filosofía pareciera ser “comamos y bebamos que mañana
morimos”.
Nosotros como cristianos creemos que la Biblia --desde Génesis hasta
Apocalipsis-- es la Palabra de Dios, y que es útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, de manera que el
hombre de Dios sea perfecto en Cristo y esté preparado para toda buena
obra (2 Ti. 3:16-17). Los falsos maestros, los obreros fraudulentos,
creen parcialmente en las Escrituras y rompiendo con toda hermenéutica
malinterpretan el mensaje. Creciendo en Gracia dice que la “verdadera
Palabra de Dios está contenida en las cartas paulinas”.
Creciendo en Gracia considera que Cristo pagó por sus pecados y que, al
no existir el pecado, pueden hacer con su cuerpo lo que sea. Una pésima
y errónea interpretación de la obra expiatoria de Cristo (Ro. 3:26).
Dicen, desfigurando la seguridad de la salvación, que un salvo puede
adulterar, pecar sin tener ningún problema de conciencia ni con Dios ni
con el prójimo, porque la carne no se convierte y no pierde la
salvación. La carne puede pecar, pero el alma no. Algo que se contradice
con el claro hecho de que somos templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19).
El patrón de Creciendo en Gracia es similar al de otras sectas: mezclan
verdades con mentiras, su piedra de tropiezo es la divinidad de Jesús y
su obra expiatoria, ejercen control sobre sus seguidores, ofrecen
prosperidad a quienes acepten las reglas del juego, y hacen de la fe de
los incautos un negocio bastante rentable para el líder.
Josh McDowel en su libro Entendiendo a las sectas dice: “Una marca
segura para identificar una secta es conocer que hacen con la persona de
Jesucristo. Todas las sectas, a la larga, niegan el hecho de que
Jesucristo es Dios el Hijo, la segunda persona de la santa trinidad, y
la única esperanza de la raza humana”.
Michael Langone, doctor en Psicología Clínica y editor de una de las más
prestigiosas revistas científicas que estudian el fenómeno de las
sectas, dice: “Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción
excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de
manipulación para persuadir y controlar; diseñada para lograr las metas
del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el
daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en
general”.
Marcos 13:6 hace la advertencia acerca de los muchos José Luis De Jesús
Miranda que habrán de venir, cuando dice: “porque vendrán muchos en mi
nombre, diciendo: yo soy el Cristo; y engañarán a muchos”. Sólo hay un
Jesucristo, la segunda persona de la trinidad, que está sentando a la
derecha del Padre. Él es el único que pueda salvar al pecador, y es el
único que puede transformar tu vida. El que tenga oídos para oír que
oiga.
Te invitamos a que nos escribas a
pastor@elredentor.com o a
pulgarin@elredentor.com o llámanos a nuestras oficinas en
Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: 604.659.4225. Bendiciones.
*Carlos Pulgarín cursa Estudios Bíblicos y de Teología en Río Grande
Bible Institute (Edinburg, Texas). Fue Asistente General del Tabernáculo
Bíblico Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma
iglesia, ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador
de Radio Bautista (Vancouver, BC, Canadá). Es licenciado en Comunicación
Social y Periodismo (Colombia), trabajó por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica. |
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