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En un año, la explotación sexual infantil en la Triple
Frontera se triplicó
Puerto Iguazú, Argentina. La pobreza, la situación social y el dinero fácil
serían las causantes del incremento de casos de explotación sexual infantil
en la Triple Frontera. Según datos de la oficina del programa Luz de
Infancia, que promueve la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con
el Ministerio de Trabajo de la Nación, los casos de niñas en situación de
prostitución se triplicaron.
"Empezamos el año con esta lamentable novedad", manifestó Marcelina Antúnez,
coordinadora técnica del programa en Iguazú.
Antúnez aportó como dato alarmante el aumento de niñas en la calle; no
relacionó la situación con los alcances y la eficacia del programa, sino a
la falta de conciencia y de responsabilidad de algunos padres. "Hablé con
niñas de diez años que me contaron que sus madres les fijan el monto que
deben llevar a la casa".
"Las estimaciones de la OIT en 2003 indican que en las tres ciudades que
integran la Triple Frontera hay unos 3500 menores de 18 años que viven en
situación de explotación sexual comercial". “Se detectaron casos en clubes
nocturnos, bares, burdeles, discotecas, hoteles. Los menores combinan esta
actividad con otros tipos de trabajo; la prostitución representa una
alternativa de generación de ingresos para sí mismos o para sus familias",
dice el informe.
El primer programa se realizó en Paraguay, luego en Brasil (terminó en
agosto pasado) y después en la Argentina.
El Ministerio de Trabajo de la Nación se comprometió a construir, este año,
el centro de atención integral y albergue transitorio para las víctimas de
explotación sexual. "Hay cosas que van más allá. Hay una situación social,
donde el niño en la calle es un emergente de la situación que estamos
viviendo", puntualizó Antúnez, al tratar de explicar el alarmante aumento de
casos de niños explotados sexualmente.
Ante esa situación, quieren realizar seminarios, talleres, “y también
trabajar más cerca de la Policía”, un sector que también manifestó su
preocupación por la situación, dijo.
En las calles de Iguazú, en tanto, aumentó la cantidad de niños
alcoholizados; en bares y locales nocturnos hay menores e, incluso, niños
bebiendo y ofreciendo servicios sexuales, aseguran los propios vecinos.
"Hay que empezar a cortar esto de fondo porque, si no, no tiene sentido: que
estén las criaturas acosando a los turistas y que éstos vengan porque saben
que acá tienen vía libre es muy grave”, remarcó Antúnez.
En recorrida por la nueva urbanización de Puerto Iguazú, en la zona de los
barrios 1 de Mayo, Los Trabajadores, Unión y otros que conforman la
denominada zona urbana de las 2000 Hectáreas, se puede comprobar la gran
cantidad de casas donde la madre del hogar está ausente: “se fue a trabajar
a Buenos Aires, y dejaron a sus chicos solos, al cuidado de algún pariente
que en general viven en otros barrios. Los chicos están solos y al estar
solos tienen vía libre para ir a la calle. Si no tienen otra cosa para hacer
y nadie les acerca un plato de comida, y la madre no está, y los padres
hacen changas, saben que en el centro hay gente que les va a dar dinero. De
la estadísticas que teníamos, prácticamente por cada niña registrada se
incrementaron en tres", señaló la responsable del programa que pretende
llevar una solución a los niños en situación de riesgo.
Una fuente policial -que pidió reserva de su nombre- indicó que "acá hay
todo un movimiento en la triple frontera, y la gente sabe lo que está
pasando".
La Organización Internacional del Trabajo, organismo que aporta los fondos
para los programas que combaten esta práctica, mantiene un nexo entre las
tres ciudades, a través de una coordinadora general. Recientemente se hizo
cargo una experta brasileña, Marin Carromei, quien visitó Puerto Iguazú y
realizó un diagnóstico de la situación.
Respecto del aporte del Programa, Antúnez dijo que los técnicos de la OIT
hacen sus informes, “pero una cosa es el que viene de afuera y otra cosa es
estar en el día a día. Ahora tenemos padres que incluso nos vienen a ver con
los chicos que están consumiendo drogas y no saben qué hacer con ellos. No
tienen recursos para internarlos, y vienen acá porque no saben dónde ir",
concluyó.
La Explotación Sexual Comercial Infantil (Esci) en el contexto del turismo
se define como la explotación sexual de un niño por quienes viajan fuera de
su propio país o región y emprende actividades sexuales con él. Implica
algún pago ya sea en dinero o en especie.
Esta modalidad de explotación sexual comercial fue creciendo en los últimos
años, tal como lo señalan los numerosos estudios que advierten al respecto,
sobre todo en aquellos destinos donde existen amplios sectores de la
población sumidos en la pobreza, donde no hay una legislación adecuada y
drástica para combatir los delitos que afecten a la infancia.
Desde la década pasada se realizan esfuerzos para prevenir y combatir la
explotación sexual comercial infantil en el contexto del turismo: en las
tareas de denuncia tuvieron mucha incidencia las organizaciones
internacionales como la Organización Mundial del Turismo y Unicef, entre
tantas otras.
La OMT lideró, en ese sentido, la labor de prevención de esta problemática,
realizando una intensa campaña con las administraciones de turismo de los
respectivos países miembros, a través de su Grupo de Acción para la
protección de los niños contra la Explotación Sexual en el Turismo.
La organización, en ese sentido, señaló que esta forma de explotación
constituye uno de los impactos negativos de la actividad. Aconsejan que las
zonas en riesgo adopten una clara postura en contra de esta problemática
porque consideran que el turista que observa que un determinado destino
tiene una política clara y decidida en el combate a la explotación sexual
comercial "tendrá mayores reparos en incurrir en la conducta ilegal que se
pretende prevenir y sabrá que un posible delito no se perderá en el
anonimato".
Fuente: Territorio Digital/¡Amén-Amén!
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