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Hechos y Crónicas - semana de diciembre 13-19, 2005 |
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La Palabra de Dios no es una
hamburguesa
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
Quiero comenzar esta semana diciendo que la Palabra de Dios no es una
hamburguesa. Que no se puede comparar las propiedades “nutritivas” y los
beneficios saludables que ofrece el Pan de Vida con la pobreza de la comida
chatarra. |
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La mayoría de los hogares --cristianos o seudocristianos-- tienen una o
más Biblias. Sin embargo, más de la mitad de los adultos en esas
familias no leen las Escrituras, mucho menos los niños, pues ellos
siguen el ejemplo. Según una encuesta de hace varios meses, muchas
familias leen la Biblia una vez por semana y sólo un 15 por ciento lo
hacen diariamente. Y en el caso que nos ocupa estamos hablando de
personas que dicen conocer a Dios.
En esa misma encuesta, sólo el 42 por ciento de los entrevistados podían
nombrar cinco de los Diez Mandamientos. Y sólo el 46 por ciento enumeró
los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) correctamente y en
orden. Es probable que las estadísticas hayan bajado desde que se hizo
esa medición, pero esta realidad sigue siendo preocupante y la causa
principal de la falta de crecimiento espiritual.
Las Biblias, en muchos hogares, únicamente hacen parte del decorado, son
adornos puestos en lujosos atriles. Mucha gente abre la Biblia en el
salmo 91 y lo usa como un amuleto más para proteger su casa.No obstante,
la Palabra de Dios nos dice que si la leemos y meditamos es viva, eficaz
y más cortante que espada de dos filos. La Palabra, la Biblia,
transforma vidas y nos llena de plenitud y gozo, porque está escrita por
el autor de nuestros días: DIOS.
Las personas deben ver la Biblia, entonces, como una guía práctica
para su existencia cotidiana. La víspera de la Navidad debería
motivarnos a leer la Palabra. Mirando hacia el pesebre en Belén
deberíamos poner nuestros ojos también en la cruz. Diciembre es ocasión
especial para pensar en la razón fundamental por la cual el Dios Vivo
nace de manera virginal, es un acto supremo de amor que nos redime del
pecado, nos reconcilia con el Padre y nos regala vida eterna a través de
Jesús.
Hebreos 4:12 nos dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y
más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el
alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón”.
Y el versículo 15 del Salmo 119 nos invita a reflexionar en la Biblia
con las siguientes palabras: “Meditaré en tus preceptos, y consideraré
tus caminos”.
Muchas personas se me acercan y me preguntan: ¿Cómo hago, hermano,
para crecer espiritualmente? ¿Qué tengo que hacer para fortalecer mi fe?
¿Cómo puedo acercarme a Dios y tener intimidad con Él?
La respuesta es siempre la misma: deje que el Espíritu Santo obre en
usted, que Él lo guíe, lea y medite en la Biblia, estudie las
escrituras.
Se ha hecho usted preguntas como: ¿qué son las comidas rápidas?, ¿quién
se inventó las comidas chatarra?, ¿por qué tienen tantos seguidores? Las
inventaron personas que creen que el afán y la vida moderna no dejan
tiempo para ciertas buenas prácticas. En el mundo de hoy, la mayoría de
la gente quiere comer rápido, no importa si es nutritivo o no. Mucha
gente quiere leer la Biblia como un requisito, como un compromiso
religioso, y en ese afán, en esa falta de tiempo para un encuentro
diario con Dios, se pierden de las cualidades nutritivas que ofrece el
Pan de Vida.
Nosotros deberíamos aprender de las vacas. Usted puede contemplarlas
recostadas en el pasto masticando su bolo alimenticio. Pero, ¿qué es el
bolo alimenticio? y ¿por qué pasan tanto tiempo masticándolo?
Las vacas primero se llenan el estómago de hierba y otros alimentos.
Luego se recuestan para disfrutar de una buena y larga masticación.
Traen el alimento de vuelta desde el estómago y mastican de nuevo lo que
ya habían comido, asimilando así sus propiedades y transformándolas en
rica leche. ¿Consumen mucho tiempo en eso? Sí. ¿Pierden el tiempo? No,
si quieren dar buena leche.
En el ejemplo de las vacas, la palabra "rumiar" la podríamos usar en
sentido figurado para describir el proceso de meditar. El escritor del
Salmo 119 obviamente masticaba mucho mentalmente a medida que leía la
Palabra de Dios (“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus
caminos”).
La Biblia es el manual que nos enseña a vivir, y a vivir bien. La
Palabra de Dios dice que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y
útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia” (2ª
Timoteo 3:16).
De modo que el éxito y las bendiciones, tanto en la vida espiritual como
física, son el resultado de la obediencia a la Palabra de Dios,
obediencia que se deriva de la meditación e interiorización de las
Escrituras.
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de
noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que
en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te
saldrá bien”, dice la Biblia en Josué 1:8.
Ahora, la prosperidad que Dios quiere darnos no se limita a la vida
espiritual solamente, se refiere también a la financiera. El apóstol
Juan escribió: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las
cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Juan 2).
Si seguimos el ejemplo de la masticación de las vacas, el acto de rumiar
(recuerde que estamos hablando en sentido figurado por lo cual rumiar
equivale a meditar) y leemos cuidadosamente las Escrituras en actitud de
oración podran aflorar, entre otros, los siguientes resultados:
1. Seremos fortalecidos contra el pecado.
2. Nos deleitaremos al aprender más de Dios.
3. Descubriremos maravillosas verdades espirituales.
4. Hallaremos sabios consejos para el diario vivir.
La meditación es más que leer la Biblia, es aplicar las Escrituras a la
vida diaria.
La Palabra de Dios no fue escrita para que fuese comida rápida. Tómese
el tiempo para una larga masticación. Si quiere ser un cristiano sano,
no trate la Biblia como si fuera una hamburguesa, disfrútela y medite en
ella. “Rumiando” en las escrituras podrá hallar grandes tesoros y crecer
en estatura espiritual.
*Carlos Pulgarín es maestro de Escuela Dominical del Tabernáculo
Bíblico Bautista El Redentor (Vancouver, BC, Canadá), licenciado en
Comunicación Social y Periodismo, ex director y cofundador del periódico
La Palabra y colaborador de Radio Bautista. También ejerció el
periodismo por más de 10 años en diferentes diarios de Latinoamérica. |
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