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Hechos y Crónicas - septiembre 2007 |
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Satanás es un imitador
Por Carlos Pulgarín*
pulgarin@elredentor.com
El diablo es especialista en imitar. El
camino que ofrece parece bueno, suena bien, vislumbra oportunidades para el
futuro, pero su fin es destrucción presente y muerte eterna. “Se ve tan bien
que cuesta creer que sea malo”, me dijo un joven que sucumbió a las
tentaciones del dinero fácil. Mucho sudor y lágrimas pagó Roberto como
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acumulados por todos los ‘beneficios’
recibidos, hasta que Cristo lo rescató de ese mundo surrealista en el
que vivía. Hoy es una nueva criatura. Su ciudadanía es del cielo.
En su libro ‘Los ángeles: escogidos y malignos’, C. Fred Dickason dice:
“En las Escrituras aparecen numerosas evidencias que atestiguan que
Satanás existe y que no se trata simplemente de un símbolo del mal o de
una figura retórica. Satanás es un ser angélico de gran poder e
influencia, uno de los personajes principales en la escena del universo
de Dios. Es enemigo de los hombres y de los creyentes, alguien a quien
deberíamos conocer, respetar y resistir en la fe y en el poder del Señor
Jesús”.
Una de las tretas más antiguas de Satanás es hacernos creer que él no
existe, que es ficción, que es una caricatura, una leyenda producto de
la invención colectiva. O un personaje que eufemísticamente no es tan
malo como lo pintan. La gente suele decir: “Satanás es la
personificación del mal”. Y suena bien, suena bíblico, suena teológico,
pero no es más que una mentira falaz de aquel que ha sido mentiroso y
homicida desde el principio. Satanás no es la personificación del mal,
él es el mal.
Cuando una persona es la personificación de alguien o de algo lo que nos
quiere decir es que juega el papel o el rol, representa a ese alguien o
algo sin llegar a serlo. Por ejemplo una actriz puede personificar a una
prostituta, una drogadicta o una delincuente, pero en la vida real ella
no esa mujer, sólo lo es en el cine, la televisión o el teatro. De
manera que Satanás no personifica al mal, él mismo es el mal.
La primera parte del versículo 10, en el capítulo 10 del evangelio de
San Juan dice: “El ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar y matar y
destruir (…)”. Satanás no personifica lo que hace, antes por el
contrario es lo que dice ser: ladrón, homicida y destructor, el mal en
constante lucha contra la obra de Dios. En contraste, el mismo versículo
de Juan en la segunda parte afirma: “Yo (Jesucristo) he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
De hecho todo el argumento del libro de Génesis depende de la existencia
de Satanás y su actuación en forma de serpiente para provocar la caída
del hombre al pecado (capítulo 3). Y así mismo, los acontecimientos
centrales de la creación y la caída se fundamentan totalmente en la
batalla entre el bien y el mal desarrollada a través de toda la Biblia y
la historia y totalmente en el plan divino de redención, centrado en el
Dios-hombre que sobrepasa a Satanás.
Todo creyente debe hacer lo posible por conocer la verdad sobre su fe,
apoyado en el poder del Espíritu Santo, y no ignorar las artimañas del
diablo. Satanás se disfraza como ángel de luz para confundir y crear
división, pero el apóstol Pablo hablando a la dividida y problemática
iglesia de Corinto nos recuerda que podemos vencer en el poder de
Cristo, cubiertos por el amor y la unidad. “(…) para que Satanás no gane
ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2
Co. 2:11).
Sabemos que las cosas espirituales han de discernirse espiritualmente.
El discernimiento es la facultad espiritual de la mente regenerada que
capacita para sentir, entender, percibir y juzgar los asuntos
espirituales. Todo hombre o mujer que haya nacido de nuevo, que es
verdadero creyente, posee discernimiento. Más aun, en mayor o menor
grado todo cristiano es capaz de hacer coro con el apóstol, o decir: “No
ignoramos sus maquinaciones”.
El libro de Dickason ‘Los ángeles: escogidos y malignos’ es un gran
recurso de verdades espirituales y un interesante estudio doctrinal de
los ángeles y los demonios. El autor trata primero la existencia, el
origen, los nombres, la clasificación y los ministerios de los ángeles y
nuestra relación con ellos. Luego habla de la personalidad, el estado
original y la caída, así como los poderes y actividades actuales de
Satanás y los demonios. El libro concluye con un resumen sobre su
derrota y destino, junto a su equipo de perdedores.
Basta leer las noticias para entender que las estrategias de Satanás no
han cambiado, sólo que ahora, en la era de la comunicación satelital, de
las transmisiones de audio y video en tiempo real de un extremo a otro
de la tierra, él está usando estas herramientas para destruir a la
familia, la célula básica de la sociedad. El maligno ha incursionado en
la política, en el arte, en la cultura, e incluso, en la religión. Los
medios masivos de comunicación hacen eco de muchas de esas maquinaciones
disfrazadas de ideas de avanzada. Maquinación es una palabra que denota
fraude con apariencia de lógica; también es traducida como ardid, treta,
artimaña, astucia, percepción, mal propósito, y otros semejantes.
En el artículo anterior decía que muchos creen que el poder de Satanás
es ilimitado y caen en sus engaños camuflados de política, de filosofías
o de estilos de vida. El diablo es un pésimo imitador de falsas
bendiciones. Pero “la bendición de Jehová es la que enriquece, y no
añade tristeza con ella” (Pr. 10:22). Jesús vino a deshacer las obras
del maligno, Él vino a ofrecernos vida y vida en abundancia.
Y es cierto, muchos legisladores argumentando ideas de avanzada, ideas
liberales y frescas han aprobado la relación matrimonial entre parejas
del mismo sexo, desdibujando el verdadero y único modelo de matrimonio
establecido por Dios. Marcos 10:6-8 dice: “Pero al principio de la
creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto, dejará el hombre a su
padre y su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola
carne”. Sin embargo, tratan de vendernos la idea de que si hay amor y
son dos no importa que sean dos hombres o dos mujeres. Y para agravar
más la situación, han llegado al extremo de aprobar que estas parejas
puedan adoptar niños. Pequeños que luego serán criados dentro de ese
mismo estilo de vida, o debería decir dentro de ese mismo patrón de
pecado.
La legalización de la eutanasia y el aborto son otras muestras de cómo
Satanás infiltra todas las esferas de la sociedad. El único dueño de la
vida es Dios. Pero la gente dice: yo puedo decidir hasta cuándo vivir y
acudir a la muerte asistida para acabar con una penosa enfermedad. O la
mujer piensa que puede deshacerse de la criatura que lleva en su vientre
debido a que el cuerpo es de ella “y pueda hacer con él (con el cuerpo)
lo que le dé la gana”. Pero el dueño del cuerpo es el que lo creó: Dios.
Los proabortistas juegan a ser dios, decidir quién vive y quien muere.
Sobre todas estas cosas rendirán cuentas. “No os engañéis, Dios no puede
ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gá.
6:7).
La misma religión es utilizada por Satanás para extraviar las
conciencias. Para muchos la religión es el camino a Dios. Para quienes
piensan así, todas las religiones son iguales y encaminan sus esfuerzos
hacia la búsqueda del mismo dios, ya sea que este se llame Alá, Mahoma,
Buda o Brahma, pues argumentan que es el mismo designado con diferentes
nombres. Pero la Biblia dice que “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt.
6:4). Y la misma Palabra afirma que la única solución para el hombre
pecador es Cristo. Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la
vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
Recuerde que Satanás quería ser como Dios, sobre todo en lo relativo a
autoridad y control. Es más, en un principio pensó en reemplazar a Dios,
pero en vez de eso acabó plagiándole. Dickason dice que el carácter le
cambió con la sublevación, y toda la santidad procedente de su Creador
se perdió y fue sustituida por corrupción. “Ya no podía, en
consecuencia, ser como Dios; ni siquiera un reflejo suyo”, agrega.
El apóstol Pablo escribiendo a los Colosenses (2: 8) les advierte:
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,
según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del
mundo, y no según Cristo”. Y en el versículo nueve afirma: “Porque en Él
habita corporalmente toda la plenitud de la deidad”. Jesús es Dios.
Aunque el diablo esté susurrando otras cosas a los oídos de muchos.
Por último, si usted es un hijo de Dios nacido de nuevo, quiero decirle
que tenemos plenitud de vida en Cristo. Si por el contrario está
luchando solo y Cristo no es el Señor de su vida, tal vez este artículo
de Hechos y Crónicas es un llamado de Dios para que rompa con las
cadenas de la opresión y el pecado, para que acepte al Señor Jesucristo
como su único y suficiente salvador. Él, el Dios hecho carne, es el
único que le puede dar libertad y vida en abundancia. Lo demás son
mentiras e imitaciones de Satanás.
Te invitamos a que nos escribas a
pastor@elredentor.com o a
pulgarin@elredentor.com o llámanos a nuestras oficinas en
Vancouver, BC, Canadá, al teléfono: 604.659.4225. Bendiciones.
*Carlos Pulgarín cursa Estudios Bíblicos y de Teología en Río Grande
Bible Institute (Edinburg, Texas). Fue Asistente General del Tabernáculo
Bíblico Bautista El Redentor y maestro de Escuela Dominical de la misma
iglesia, ex director y cofundador del periódico La Palabra y colaborador
de Radio Bautista (Vancouver, BC, Canadá). Es licenciado en Comunicación
Social y Periodismo (Colombia), trabajó por más de 10 años en diferentes
diarios de Latinoamérica. |
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