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Salud espiritual 4

Mayo 31, 2026 – 2:00PM | Efesios 4:31-32 | Dr. David Rodriguez

Descargar Texto: Sermón en PDF

Etiquetas: efesios, mayo 2026, pastor david rodriguez, transcripcion

TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra, por favor, en Efesios, capítulo 4. Este es el estudio número cuatro de Salud Espiritual. En estas últimas semanas, excepto por la semana pasada que tuvimos conferencia de misiones, he venido hablando acerca de este tema que yo considero que es un tema de vital importancia. 

Cuidamos nuestra salud física, cuidamos nuestro dinero, cuidamos nuestra casa, cuidamos nuestro carro, cuidamos nuestros bienes, pero hay muchas personas que no cuidan la salud espiritual; y así como enfermamos físicamente, podemos enfermarnos espiritualmente. Es por eso por lo que no deberíamos de ver con indiferencia la salud espiritual, sino que debe ser algo muy importante. Para mí es mucho más importante que cualquier otra cosa, porque al fin y al cabo todo lo material se queda aquí, ¿no? (Proverbios 4:23): Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. 

Efesios 4: 31-32 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 

Efesios 4: 31-32 (TLA): 31 Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. 32 Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo. Qué lindo, ¿no es cierto? Dios nos perdonó.

Vamos a pedir que nos bendiga el Señor: Padre, gracias por tu palabra. Pedimos, Señor, que las cosas que vamos a escuchar las podamos tomar con toda la seriedad que merecen. Bendice cada corazón, bendice cada hermano aquí presente. Espíritu Santo de Dios, háblanos, transforma nuestra vida. Señor, queremos poner atención y queremos que tú nos hables. En el nombre de Jesús te lo pedimos, Amén.

Quiero hacer un repaso rapidito sobre esas señales que aparecen y nos alertan de que estamos enfermos. De eso hemos estado hablando en las semanas anteriores. 

1- La falta de apetito. 

No hay hambre por la palabra. Yo no puedo pasar un día de mi vida sin escuchar la palabra de Dios. Yo tengo una variedad de predicadores que son mis favoritos y los escucho todos los días de mi vida, y cuando hay algo que se me pasa o que no entendí, yo lo regreso y lo escucho otra vez. Cuando voy en el carro también escucho porque tengo sed, necesito escuchar, necesito la palabra de Dios. Cuando no hay apetito, no hay hambre por la palabra de Dios, es una señal de enfermedad. ¿Por qué? Porque, hermanos, es algo normal. Es igual como que usted no comiera. ¿Acaso no se preocupa usted cuando alguien de su familia, uno de sus hijos, su esposo, su esposa, ya pasaron dos días sin comer y te dicen que no tienen hambre? Nos preocupamos porque él se va a enfermar. En la vida espiritual es igual, si usted no se alimenta, usted se enferma.

2- La falta de oración.

¿Qué significa? Que no hay comunión con Dios. Orar es hablar con Dios. La oración del Padre Nuestro es precisamente eso, una oración modelo. No es para que usted la repita todos los días. Usted tiene que hablar con Dios así como un hijo habla con su papá. Indiscutiblemente no lo vamos a hacer faltando al respeto porque tampoco Él lo hace, le hablamos con respeto al Señor. ¿Qué pasa cuando uno deja de hablar con la gente? Poco a poco la relación comienza a morir, eso mismo sucede si usted no habla con Dios todos los días. Hable con Dios, cántele, mantenga una relación constante con el Señor durante todo el día y haga un tiempo para adorarlo, para decirle cuánto lo ama, para decirle lo especial que es el Señor para usted. Esa es una relación especial con Dios. Que no le quede duda, que la falta de oración es una señal de enfermedad espiritual.

3- No hay sed de Dios. 

Salmos 42: 1 (RVR1960): Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Cuando hablé de este tema, dije que tenemos todos un vacío en nuestro interior que tiene la forma de Dios, y que lastimosamente nosotros queremos llenar ese vacío con materialismo, con amistades, con reuniones, yendo aquí, yendo allá, con trabajo, la gente llena ese vacío con entretenimiento. El que tiene a Cristo lo tiene todo, no le falta nada porque estamos completos en Jesús, estamos completos en el Señor. Hablé acerca del rey Salomón. El rey Salomón tuvo todo en la vida, dijo que no le había negado nada a sus ojos. ¿Se puede imaginar usted? Nosotros aprendimos de mi abuela que ella decía: Vamos al súper, a volar ojo y a empujar ganas, eso quiere decir: a ver cosas que no podemos comprar. Pero a Salomón no le pasó eso, él se dio todos los gustos y aun así, el hombre se sentía vacío. 

Hace unas semanas estuve con el hermano Jorge Francis en Singapur, un lugar que me llamó siempre la atención por su historia. Desde que llegué comencé a buscar iglesia, y fuimos al culto, estaba en inglés. Muy bonita la iglesia, las personas muy amables, la predicación buena, el templo precioso, muy muy bonito. Así disfruto mi tiempo. Muchos pueden pensar: ¿cómo es posible que vaya a la otra parte del mundo y tenga que andar buscando iglesia? Estamos hablando de la sed de Dios. Yo andaba por las calles de ese lugar, y al caminar en medio de esa multitud, yo oraba por esa gente. Decía: -Señor, ¿y esta gente sin esperanza, sin Dios? Cuando llegué a la casa de oración  les dije: Quiero darle gracias a Dios por algo en especial, en medio de los millones y millones de gente que hay en el mundo, Dios tuvo misericordia de mí. ¡Qué afortunados somos! ¡Qué afortunados somos de tener a Jehová Dios, como nuestro Dios! Bendito sea el Señor eternamente y para siempre. Y que ese Dios del cielo, Dios de la gloria, haya puesto sus ojos sobre usted. Usted no está aquí por casualidad, usted está aquí porque Dios le ha traído, no le quepa duda que Dios tiene un plan maravilloso para su vida, Dios puso los ojos en usted. Siéntase una persona afortunada, porque de los miles de millones de personas en este mundo no tienen interés en el evangelio y Dios no ha puesto los ojos en ellos. Sed de Dios.

4- Debilidad.

Tenemos que estar fortalecidos en el Señor, no tiene que ver con ser gordito, usted puede ser gordito y estar débil, ¿se acuerda del amigo gordito que tenía y se desmayó? La fe tiene que ser alimentada. Hay muchos cristianos débiles, y es porque no crecen. Todo creyente debe tener un plan para crecer. Hoy hay demasiada ignorancia de las Sagradas Escrituras. Una persona es débil cuando pone su mirada en la conducta de la gente. Ya le dije una vez: no se fijen en la conducta de los demás, porque se va a decepcionar, hombre; ponga su mirada en Jesucristo, nuestro Señor, ponga su mirada en Dios. Esa es una de las cosas que me cuesta entender de los evangélicos. Metemos a la gente por la fe. Pero ¿sabe qué le decimos a la gente? No importa, amigo véngase así como está. Pero una vez que ya entró en el evangelio parecemos que somos la correccional nosotros, como que somos la guardia, queremos andar corrigiendo y le decimos a ese nuevo cristiano que, hay que andar derechito. Busque a Dios, es Dios quien se va a encargar de que usted poco a poco vaya limpiando su alma, vaya limpiando su corazón. Habrá un día que no le van a dar ni ganas de hacer las cosas que antes hacía. Así es que ponga su mirada en el Señor y solamente en el Señor.

El débil busca los defectos de la iglesia, todo le cae mal, no le gusta esto, no le gusta aquello. Mira lo que están haciendo otros hermanos para salir hablando. Es necesario crecer, hay que madurar en la vida cristiana. El cristiano débil es murmurador, es chismoso. El cristiano débil se queja de todas las cosas.

También hablé de las enfermedades silenciosas, silent killer. Hay que tener mucho cuidado porque esas enfermedades no avisan, cuando usted va al médico ya es muy tarde. 

5- La distancia con Dios. 

Hablamos del primer amor. Cómo en el primer amor queremos estar cerca del Señor, queremos ir a la iglesia siempre, queremos meternos en todas las actividades. ¡Cuidado con la distancia! ¡Cuidado con sus prioridades! La distancia se hace más larga cuando caminamos en dirección opuesta a la voluntad del Señor.

6- Malos hábitos. 

¡Cuidado con eso!  Los malos hábitos le van a llevar a una enfermedad en su cuerpo y también lo llevan a una enfermedad espiritual. 

Un ejemplo es la comida chatarra. ¿A qué me refiero con comida chatarra? Mire, yo soy bien selectivo cuando se trata de escuchar la palabra de Dios. Por la gracia y misericordia del Señor, yo no necesito ni ando buscando que alguien me diga: -Saca el campeón que está en ti. Esas cosas son para gente débil, porque a mí me gusta escuchar la palabra de Dios. Yo no ando escuchando chatarra, no ando escuchando predicaciones que el 70% son historias, son chistes y usted termina con Juan 3:16 al final. Hay que tener cuidado con lo que usted come, espiritualmente hablando. 

Hablamos de las amistades, solo hay dos tipos de amistades, no más: el amigo que te acerca a Dios y el que te aleja de Dios; hay que tener mucho cuidado con estas cosas.

Como dije desde un principio, es importante la salud espiritual, porque todos queremos estar sanos.

Hoy quiero hablar de la séptima enfermedad, y nos vamos a ir al corazoncito.

7- Las enfermedades del corazón. (amargura).

Por eso comenzamos con el pasaje de Efesios, donde se nos habla que quitemos toda amargura del corazón. 

Efesios 4: 31-32 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 

Hebreos 12:15 (RVR1960): 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Hay un millón de definiciones de la amargura. Traté la manera de hacerlo lo más simple, lo más sencillo posible: La amargura es una actitud, es una condición del corazón producida por resentimiento, enojo, decepción, dolor que alguna persona le ocasionó y que usted sigue alimentando con el tiempo. Esa amargura, o resentimiento, surge cuando usted ha sido herido y piensa que fue herido injustamente, que fue rechazado, que fue traicionado. 

Yo quiero comentar algo: una cosa es ser amargado y otra cosa es que algo nos amargó, pero por la gracia del Señor superamos esa situación.

Me gustaría ser honesto con usted, yo he estado en amargura hermano, yo he estado ahí. Recuerdo que una vez un hermano se me acercó, con mucho respeto y me dijo: -Pastor, no se está dando cuenta, pero en la predicación está sacando su amargura. Le agradecí y me fui a escuchar los sermones. ¡Y era verdad!

Cuando la persona está amargada, no le alegra nada; hay gente que ya nació así y por más que escuche el evangelio sigue igual. La Biblia advierte seriamente sobre la amargura, sobre el resentimiento, ¿por qué? Porque la amargura y el resentimiento no permanecen aislados, crecen y afectan muchas áreas de la vida. Hay personas tan amargadas que usted no los ve sonreír nunca, todo lo contrario, lo peor es que ellos ni se dan cuenta. Hay otras personas tan amargadas que no necesitan ni abrir la boca para ofenderte, con una miradita es suficiente ¿verdad? Es que no se puede vivir así. 

Hebreos 12:15 (RVR1960): 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Hebreos 12: 15 (NTV): 15 Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. ¿Cómo le llama esta traducción? Venenosa de amargura, o sea, la amargura es un veneno que te mata, poco a poco te va matando. Hermanos, es una mala actitud la amargura. 

Los creyentes hemos sido llamados a vivir la vida en plenitud. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio. ¡Qué maravilla, qué regalo que Dios nos ha dado! ¿Imagínate vivir con una persona amargada todo el día? Yo creo que yo no podría, de plano lo digo. Porque, por ejemplo, yo hago chiste de todas las cosas, ¿me entiendes? En mi casa yo hago chiste de todas las cosas. Debe ser difícil vivir de esa manera. La amargura es un veneno, es un veneno.

Yo quiero que usted se ponga frente al espejo espiritual y diga:

-Bueno, ¿será que soy una persona amargada? Pero contéstese bien. Si la vida no ha sido lo mejor para usted, pero ya conoció a Jesucristo, hermano Cristo cambia la vida, el Señor te cambia, le da propósito a tu existencia. Y sí, hay situaciones en la vida que nos amargaron por un momento; pero por favor, no permita que esa amargura eche raíces por lo que más quiera. No viva quejándose toda su vida. 

Véase en el espejo espiritual, porque Dios quiere que vivamos en plenitud. La Biblia dice (Juan 10:10) que el enemigo ha venido para matar y destruir, Cristo ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Que sus hijos vean su buena actitud, que sus hijos vean que usted siempre está contento, que transmite esa alegría usted.

Efesios 4:31 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 

¿Cómo se manifiesta esa amargura? Cuando recordamos constantemente las ofensas del pasado o las personas que nos han ofendido. Y está bien reconocer que hay personas que nos van a ofender, hermano, pero no vamos a mantener esa actitud toda la vida, hombre. Son situaciones que pasan, situaciones que surgen en nuestro diario caminar. Hay gente que tiene dificultad para perdonar, que se quiere vengar, que quiere maldecir a otros, pero cuando usted crece en el Señor y alguien lo ha ofendido, usted quiere que Dios lo castigue, ¿verdad? Pero eso no puede ser, porque la Biblia dice (Romanos 12: 17): No paguéis mal por mal. Yo le pregunto: ¿cómo usted reconoce que Dios lo ha sanado de todas esas cosas? Cuando usted cambia ese deseo de vengarse y dice: -Que Dios lo bendiga, esa debe ser nuestra actitud. Que Dios sane nuestro corazón.

¿Sabe qué otra cosa puede producir amargura en el corazón de la gente? Es la falta de gratitud. Cuando no hay gratitud en el alma, no hay gratitud en el corazón, nos amargamos. Si usted no está contento con su matrimonio, váyase acostumbrando, hombre. ¿Qué puede hacer? ¿Qué va a hacer? ¿Qué su mujer lo manda? Si en la mayoría de matrimonios es igual, la mujer manda y los hombres dicen: -En mi casa mando yo, cuando no está mi mujer. 

El remedio para el resentimiento. 

Mateo 5:44 (RVR1960): 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. 

Señor, te pido por esa persona, por aquella, te lo pongo en tus manos preciosas, bendícelos. Eso es estar libre de toda amargura, eso es la libertad, es un regalo del cielo en todo sentido. Es un regalo de Dios.

Si resumimos esto, sería así: Tenga misericordia de otras personas, así como Dios tuvo misericordia de usted. Sencillamente, porque yo no merezco la gracia de Dios, pero Él tuvo gracia conmigo. Yo no merezco la misericordia del cielo, pero Él me mostró su misericordia. Yo no merezco el perdón de Dios porque soy malo, pero Él me dio su perdón. Entonces, así como Él mostró la misericordia con este pecador que no la merecía, nosotros mostremos misericordia con aquellas personas que nos han ofendido.

Proverbios 17:22 (TLA): 22 No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma. ¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta de esto? La salud espiritual es tan importante como la salud física. Si queremos estar bien físicamente, anhelemos estar bien espiritualmente. 

Oremos: Padre, estamos tan contentos y agradecidos por tu palabra bendita, eterna, gloriosa. Esta palabra que es miel al paladar. Esta palabra, Señor, que sana nuestras heridas y nos hace reflexionar de tus verdades. Padre, como dijimos al principio, cuidamos de nuestros bienes materiales, pero nos olvidamos de la salud espiritual, que es tan importante. Queremos estar sanos espiritualmente para gloria tuya, Señor. Queremos tener una relación constante contigo, hablar contigo así como un hijo habla con su papá. Queremos acercarnos a ti constantemente. Queremos leer tu palabra. Queremos tener sed de ti. Queremos ser fuertes en el Señor. Queremos estar libres de toda amargura. Queremos guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. Gracias por todo lo que hasta este día has hecho con nosotros, Padre. Este pueblo te alaba, este pueblo te bendice, este pueblo te exalta.

Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en el corazón y usted me dice: -Pastor, yo necesito a Dios en mi vida. Quiero invitarle para que le abra su corazón a Jesús, haciendo conmigo esta oración: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón por mis ofensas. En este día te doy gracias por lo que hiciste en la cruz al poner tu cuerpo y derramar tu sangre. Hoy te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su bendita Palabra.

Señor, te alabamos, te bendecimos, te damos gracias y ponemos a estas personas que han hecho esta oración, la ponemos en tus manos para que puedan crecer en el conocimiento de la gracia, de la misericordia y de nuestro Señor Jesucristo. En tu santo nombre oramos y el pueblo dice: Amén.

Que la paz de Cristo les acompañe, mis amados. 

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Salud espiritual 4


Mayo 31, 2026 – 2:00PM | Efesios 4:31-32 | Dr. David Rodriguez

Etiquetas: efesios, mayo 2026, pastor david rodriguez, transcripcion


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TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra, por favor, en Efesios, capítulo 4. Este es el estudio número cuatro de Salud Espiritual. En estas últimas semanas, excepto por la semana pasada que tuvimos conferencia de misiones, he venido hablando acerca de este tema que yo considero que es un tema de vital importancia. 

Cuidamos nuestra salud física, cuidamos nuestro dinero, cuidamos nuestra casa, cuidamos nuestro carro, cuidamos nuestros bienes, pero hay muchas personas que no cuidan la salud espiritual; y así como enfermamos físicamente, podemos enfermarnos espiritualmente. Es por eso por lo que no deberíamos de ver con indiferencia la salud espiritual, sino que debe ser algo muy importante. Para mí es mucho más importante que cualquier otra cosa, porque al fin y al cabo todo lo material se queda aquí, ¿no? (Proverbios 4:23): Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. 

Efesios 4: 31-32 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 

Efesios 4: 31-32 (TLA): 31 Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. 32 Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo. Qué lindo, ¿no es cierto? Dios nos perdonó.

Vamos a pedir que nos bendiga el Señor: Padre, gracias por tu palabra. Pedimos, Señor, que las cosas que vamos a escuchar las podamos tomar con toda la seriedad que merecen. Bendice cada corazón, bendice cada hermano aquí presente. Espíritu Santo de Dios, háblanos, transforma nuestra vida. Señor, queremos poner atención y queremos que tú nos hables. En el nombre de Jesús te lo pedimos, Amén.

Quiero hacer un repaso rapidito sobre esas señales que aparecen y nos alertan de que estamos enfermos. De eso hemos estado hablando en las semanas anteriores. 

1- La falta de apetito. 

No hay hambre por la palabra. Yo no puedo pasar un día de mi vida sin escuchar la palabra de Dios. Yo tengo una variedad de predicadores que son mis favoritos y los escucho todos los días de mi vida, y cuando hay algo que se me pasa o que no entendí, yo lo regreso y lo escucho otra vez. Cuando voy en el carro también escucho porque tengo sed, necesito escuchar, necesito la palabra de Dios. Cuando no hay apetito, no hay hambre por la palabra de Dios, es una señal de enfermedad. ¿Por qué? Porque, hermanos, es algo normal. Es igual como que usted no comiera. ¿Acaso no se preocupa usted cuando alguien de su familia, uno de sus hijos, su esposo, su esposa, ya pasaron dos días sin comer y te dicen que no tienen hambre? Nos preocupamos porque él se va a enfermar. En la vida espiritual es igual, si usted no se alimenta, usted se enferma.

2- La falta de oración.

¿Qué significa? Que no hay comunión con Dios. Orar es hablar con Dios. La oración del Padre Nuestro es precisamente eso, una oración modelo. No es para que usted la repita todos los días. Usted tiene que hablar con Dios así como un hijo habla con su papá. Indiscutiblemente no lo vamos a hacer faltando al respeto porque tampoco Él lo hace, le hablamos con respeto al Señor. ¿Qué pasa cuando uno deja de hablar con la gente? Poco a poco la relación comienza a morir, eso mismo sucede si usted no habla con Dios todos los días. Hable con Dios, cántele, mantenga una relación constante con el Señor durante todo el día y haga un tiempo para adorarlo, para decirle cuánto lo ama, para decirle lo especial que es el Señor para usted. Esa es una relación especial con Dios. Que no le quede duda, que la falta de oración es una señal de enfermedad espiritual.

3- No hay sed de Dios. 

Salmos 42: 1 (RVR1960): Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Cuando hablé de este tema, dije que tenemos todos un vacío en nuestro interior que tiene la forma de Dios, y que lastimosamente nosotros queremos llenar ese vacío con materialismo, con amistades, con reuniones, yendo aquí, yendo allá, con trabajo, la gente llena ese vacío con entretenimiento. El que tiene a Cristo lo tiene todo, no le falta nada porque estamos completos en Jesús, estamos completos en el Señor. Hablé acerca del rey Salomón. El rey Salomón tuvo todo en la vida, dijo que no le había negado nada a sus ojos. ¿Se puede imaginar usted? Nosotros aprendimos de mi abuela que ella decía: Vamos al súper, a volar ojo y a empujar ganas, eso quiere decir: a ver cosas que no podemos comprar. Pero a Salomón no le pasó eso, él se dio todos los gustos y aun así, el hombre se sentía vacío. 

Hace unas semanas estuve con el hermano Jorge Francis en Singapur, un lugar que me llamó siempre la atención por su historia. Desde que llegué comencé a buscar iglesia, y fuimos al culto, estaba en inglés. Muy bonita la iglesia, las personas muy amables, la predicación buena, el templo precioso, muy muy bonito. Así disfruto mi tiempo. Muchos pueden pensar: ¿cómo es posible que vaya a la otra parte del mundo y tenga que andar buscando iglesia? Estamos hablando de la sed de Dios. Yo andaba por las calles de ese lugar, y al caminar en medio de esa multitud, yo oraba por esa gente. Decía: -Señor, ¿y esta gente sin esperanza, sin Dios? Cuando llegué a la casa de oración  les dije: Quiero darle gracias a Dios por algo en especial, en medio de los millones y millones de gente que hay en el mundo, Dios tuvo misericordia de mí. ¡Qué afortunados somos! ¡Qué afortunados somos de tener a Jehová Dios, como nuestro Dios! Bendito sea el Señor eternamente y para siempre. Y que ese Dios del cielo, Dios de la gloria, haya puesto sus ojos sobre usted. Usted no está aquí por casualidad, usted está aquí porque Dios le ha traído, no le quepa duda que Dios tiene un plan maravilloso para su vida, Dios puso los ojos en usted. Siéntase una persona afortunada, porque de los miles de millones de personas en este mundo no tienen interés en el evangelio y Dios no ha puesto los ojos en ellos. Sed de Dios.

4- Debilidad.

Tenemos que estar fortalecidos en el Señor, no tiene que ver con ser gordito, usted puede ser gordito y estar débil, ¿se acuerda del amigo gordito que tenía y se desmayó? La fe tiene que ser alimentada. Hay muchos cristianos débiles, y es porque no crecen. Todo creyente debe tener un plan para crecer. Hoy hay demasiada ignorancia de las Sagradas Escrituras. Una persona es débil cuando pone su mirada en la conducta de la gente. Ya le dije una vez: no se fijen en la conducta de los demás, porque se va a decepcionar, hombre; ponga su mirada en Jesucristo, nuestro Señor, ponga su mirada en Dios. Esa es una de las cosas que me cuesta entender de los evangélicos. Metemos a la gente por la fe. Pero ¿sabe qué le decimos a la gente? No importa, amigo véngase así como está. Pero una vez que ya entró en el evangelio parecemos que somos la correccional nosotros, como que somos la guardia, queremos andar corrigiendo y le decimos a ese nuevo cristiano que, hay que andar derechito. Busque a Dios, es Dios quien se va a encargar de que usted poco a poco vaya limpiando su alma, vaya limpiando su corazón. Habrá un día que no le van a dar ni ganas de hacer las cosas que antes hacía. Así es que ponga su mirada en el Señor y solamente en el Señor.

El débil busca los defectos de la iglesia, todo le cae mal, no le gusta esto, no le gusta aquello. Mira lo que están haciendo otros hermanos para salir hablando. Es necesario crecer, hay que madurar en la vida cristiana. El cristiano débil es murmurador, es chismoso. El cristiano débil se queja de todas las cosas.

También hablé de las enfermedades silenciosas, silent killer. Hay que tener mucho cuidado porque esas enfermedades no avisan, cuando usted va al médico ya es muy tarde. 

5- La distancia con Dios. 

Hablamos del primer amor. Cómo en el primer amor queremos estar cerca del Señor, queremos ir a la iglesia siempre, queremos meternos en todas las actividades. ¡Cuidado con la distancia! ¡Cuidado con sus prioridades! La distancia se hace más larga cuando caminamos en dirección opuesta a la voluntad del Señor.

6- Malos hábitos. 

¡Cuidado con eso!  Los malos hábitos le van a llevar a una enfermedad en su cuerpo y también lo llevan a una enfermedad espiritual. 

Un ejemplo es la comida chatarra. ¿A qué me refiero con comida chatarra? Mire, yo soy bien selectivo cuando se trata de escuchar la palabra de Dios. Por la gracia y misericordia del Señor, yo no necesito ni ando buscando que alguien me diga: -Saca el campeón que está en ti. Esas cosas son para gente débil, porque a mí me gusta escuchar la palabra de Dios. Yo no ando escuchando chatarra, no ando escuchando predicaciones que el 70% son historias, son chistes y usted termina con Juan 3:16 al final. Hay que tener cuidado con lo que usted come, espiritualmente hablando. 

Hablamos de las amistades, solo hay dos tipos de amistades, no más: el amigo que te acerca a Dios y el que te aleja de Dios; hay que tener mucho cuidado con estas cosas.

Como dije desde un principio, es importante la salud espiritual, porque todos queremos estar sanos.

Hoy quiero hablar de la séptima enfermedad, y nos vamos a ir al corazoncito.

7- Las enfermedades del corazón. (amargura).

Por eso comenzamos con el pasaje de Efesios, donde se nos habla que quitemos toda amargura del corazón. 

Efesios 4: 31-32 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 

Hebreos 12:15 (RVR1960): 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Hay un millón de definiciones de la amargura. Traté la manera de hacerlo lo más simple, lo más sencillo posible: La amargura es una actitud, es una condición del corazón producida por resentimiento, enojo, decepción, dolor que alguna persona le ocasionó y que usted sigue alimentando con el tiempo. Esa amargura, o resentimiento, surge cuando usted ha sido herido y piensa que fue herido injustamente, que fue rechazado, que fue traicionado. 

Yo quiero comentar algo: una cosa es ser amargado y otra cosa es que algo nos amargó, pero por la gracia del Señor superamos esa situación.

Me gustaría ser honesto con usted, yo he estado en amargura hermano, yo he estado ahí. Recuerdo que una vez un hermano se me acercó, con mucho respeto y me dijo: -Pastor, no se está dando cuenta, pero en la predicación está sacando su amargura. Le agradecí y me fui a escuchar los sermones. ¡Y era verdad!

Cuando la persona está amargada, no le alegra nada; hay gente que ya nació así y por más que escuche el evangelio sigue igual. La Biblia advierte seriamente sobre la amargura, sobre el resentimiento, ¿por qué? Porque la amargura y el resentimiento no permanecen aislados, crecen y afectan muchas áreas de la vida. Hay personas tan amargadas que usted no los ve sonreír nunca, todo lo contrario, lo peor es que ellos ni se dan cuenta. Hay otras personas tan amargadas que no necesitan ni abrir la boca para ofenderte, con una miradita es suficiente ¿verdad? Es que no se puede vivir así. 

Hebreos 12:15 (RVR1960): 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Hebreos 12: 15 (NTV): 15 Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. ¿Cómo le llama esta traducción? Venenosa de amargura, o sea, la amargura es un veneno que te mata, poco a poco te va matando. Hermanos, es una mala actitud la amargura. 

Los creyentes hemos sido llamados a vivir la vida en plenitud. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio. ¡Qué maravilla, qué regalo que Dios nos ha dado! ¿Imagínate vivir con una persona amargada todo el día? Yo creo que yo no podría, de plano lo digo. Porque, por ejemplo, yo hago chiste de todas las cosas, ¿me entiendes? En mi casa yo hago chiste de todas las cosas. Debe ser difícil vivir de esa manera. La amargura es un veneno, es un veneno.

Yo quiero que usted se ponga frente al espejo espiritual y diga:

-Bueno, ¿será que soy una persona amargada? Pero contéstese bien. Si la vida no ha sido lo mejor para usted, pero ya conoció a Jesucristo, hermano Cristo cambia la vida, el Señor te cambia, le da propósito a tu existencia. Y sí, hay situaciones en la vida que nos amargaron por un momento; pero por favor, no permita que esa amargura eche raíces por lo que más quiera. No viva quejándose toda su vida. 

Véase en el espejo espiritual, porque Dios quiere que vivamos en plenitud. La Biblia dice (Juan 10:10) que el enemigo ha venido para matar y destruir, Cristo ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Que sus hijos vean su buena actitud, que sus hijos vean que usted siempre está contento, que transmite esa alegría usted.

Efesios 4:31 (RVR1960): 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 

¿Cómo se manifiesta esa amargura? Cuando recordamos constantemente las ofensas del pasado o las personas que nos han ofendido. Y está bien reconocer que hay personas que nos van a ofender, hermano, pero no vamos a mantener esa actitud toda la vida, hombre. Son situaciones que pasan, situaciones que surgen en nuestro diario caminar. Hay gente que tiene dificultad para perdonar, que se quiere vengar, que quiere maldecir a otros, pero cuando usted crece en el Señor y alguien lo ha ofendido, usted quiere que Dios lo castigue, ¿verdad? Pero eso no puede ser, porque la Biblia dice (Romanos 12: 17): No paguéis mal por mal. Yo le pregunto: ¿cómo usted reconoce que Dios lo ha sanado de todas esas cosas? Cuando usted cambia ese deseo de vengarse y dice: -Que Dios lo bendiga, esa debe ser nuestra actitud. Que Dios sane nuestro corazón.

¿Sabe qué otra cosa puede producir amargura en el corazón de la gente? Es la falta de gratitud. Cuando no hay gratitud en el alma, no hay gratitud en el corazón, nos amargamos. Si usted no está contento con su matrimonio, váyase acostumbrando, hombre. ¿Qué puede hacer? ¿Qué va a hacer? ¿Qué su mujer lo manda? Si en la mayoría de matrimonios es igual, la mujer manda y los hombres dicen: -En mi casa mando yo, cuando no está mi mujer. 

El remedio para el resentimiento. 

Mateo 5:44 (RVR1960): 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. 

Señor, te pido por esa persona, por aquella, te lo pongo en tus manos preciosas, bendícelos. Eso es estar libre de toda amargura, eso es la libertad, es un regalo del cielo en todo sentido. Es un regalo de Dios.

Si resumimos esto, sería así: Tenga misericordia de otras personas, así como Dios tuvo misericordia de usted. Sencillamente, porque yo no merezco la gracia de Dios, pero Él tuvo gracia conmigo. Yo no merezco la misericordia del cielo, pero Él me mostró su misericordia. Yo no merezco el perdón de Dios porque soy malo, pero Él me dio su perdón. Entonces, así como Él mostró la misericordia con este pecador que no la merecía, nosotros mostremos misericordia con aquellas personas que nos han ofendido.

Proverbios 17:22 (TLA): 22 No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma. ¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta de esto? La salud espiritual es tan importante como la salud física. Si queremos estar bien físicamente, anhelemos estar bien espiritualmente. 

Oremos: Padre, estamos tan contentos y agradecidos por tu palabra bendita, eterna, gloriosa. Esta palabra que es miel al paladar. Esta palabra, Señor, que sana nuestras heridas y nos hace reflexionar de tus verdades. Padre, como dijimos al principio, cuidamos de nuestros bienes materiales, pero nos olvidamos de la salud espiritual, que es tan importante. Queremos estar sanos espiritualmente para gloria tuya, Señor. Queremos tener una relación constante contigo, hablar contigo así como un hijo habla con su papá. Queremos acercarnos a ti constantemente. Queremos leer tu palabra. Queremos tener sed de ti. Queremos ser fuertes en el Señor. Queremos estar libres de toda amargura. Queremos guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. Gracias por todo lo que hasta este día has hecho con nosotros, Padre. Este pueblo te alaba, este pueblo te bendice, este pueblo te exalta.

Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en el corazón y usted me dice: -Pastor, yo necesito a Dios en mi vida. Quiero invitarle para que le abra su corazón a Jesús, haciendo conmigo esta oración: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón por mis ofensas. En este día te doy gracias por lo que hiciste en la cruz al poner tu cuerpo y derramar tu sangre. Hoy te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su bendita Palabra.

Señor, te alabamos, te bendecimos, te damos gracias y ponemos a estas personas que han hecho esta oración, la ponemos en tus manos para que puedan crecer en el conocimiento de la gracia, de la misericordia y de nuestro Señor Jesucristo. En tu santo nombre oramos y el pueblo dice: Amén.

Que la paz de Cristo les acompañe, mis amados. 

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