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Cuatro motivos de gozo

Abril 12, 2026 – 2:00PM | Lucas 10:17-24 | Dr. David Rodríguez

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Etiquetas: abril 2026, lucas, pastor david rodriguez, transcripcion

TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra del Señor en el evangelio según San Lucas. El capítulo 10 nos habla de cuatro temas principales. Nos habla de la misión de los 70 (en algunas otras Biblias usted va a leer los 72), nos habla de juicio sobre ciudades impenitentes, nos habla también de una de las parábolas más conocidas de toda la Biblia (el buen samaritano) y también de la visita que hizo el Señor Jesús a Marta y María allá en Betania. Yo quiero enfocarme en el envío de los 70, que es prácticamente Jesús movilizando la iglesia. Leo para ustedes.

Lucas 10: 17-24 (RVR1960): 17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. Que Dios bendiga esta palabra.

¿Para qué los envió? ¿A qué los envió? Le dijo: -Vayan, prediquen el evangelio, sirvan, oren por los enfermos. Y hermanos, la misión de la iglesia no ha cambiado, la misión de la iglesia es la misma: predicar el evangelio.

Cantidad de veces yo he dicho en este púlpito que nosotros existimos por dos motivos fundamentales: para alabanza de Dios, para darle gloria a Dios. Existimos para darle honra a nuestro Señor, las demás cosas son añadiduras, pero la vida de un individuo existe para honrar a su creador, para darle a Dios la honra y la gloria que Él merece, porque es digno. En segundo lugar, existimos porque tenemos una misión aquí en la tierra. Esa misión la dijo claramente nuestro Señor Jesús cuando nos mandó a ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura; y es responsabilidad de cada uno de nosotros. Yo soy responsable de las personas con quien me relaciono. Cada persona con la que yo me relaciono debe conocer de Dios. Mi vecino debe saber que yo soy cristiano, y yo debo de alguna manera hacerle saber al vecino que Dios lo ama. Buscar la manera, buscar la forma, de crear una conversación para que el vecino sepa que yo soy un hijo de Dios, que el vecino sepa que yo conozco al Señor, y podamos entablar una conversación de tal forma que él pueda conocer a Dios. Cada uno tenemos una misión en este mundo: la mamá, el papá, el tío, la tía, el sobrino, la sobrina. Nosotros no somos Dios para convertir el corazón de esta gente, eso solo el Espíritu Santo lo puede hacer. Pero nosotros sí tenemos que hablar de Cristo, hablar del evangelio, hablar de Dios, hablar del Señor dondequiera que estemos. Entonces, ahí tenemos esa misión. Existimos para alabanza del Señor y existimos para llevar adelante la misión. 

En esta ciudad de Vancouver, nosotros tenemos una de las bendiciones más grandes que pueda tener una cultura: nosotros los latinos, los hispanoamericanos; y es que usted escucha el idioma español y puede entablar una conversación con esa persona en el instante. No necesita una invitación, no necesita nada para conocer, usted escucha la voz y los vuelve a ver, ¿verdad? Hace poco yo estaba en una de mis oficinas ahí en Tim Hortons, y se sentaron dos muchachas al lado mío y comenzaron a hablar español. Entonces yo digo: ¿Qué tal? ¿Cómo está? Me llamo David, yo soy del Salvador. ¿De dónde son ustedes? Y me dice: Nosotros somos de México. Y comenzamos a platicar, y me dijo: -Nosotros fuimos a una iglesia una vez, y comenzamos a hablar del evangelio. ¿Me explico? Esa es la situación. Dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos, es nuestra responsabilidad. Usted podrá decir: Uy, pero ¿y si se enoja la gente? Y yo le digo a usted: ¿Y si se va al infierno? ¿Me entiende? Entonces es nuestra responsabilidad en el trabajo. Es por eso que el cristiano debe guardar su testimonio. Algunas personas son de la secreta en el evangelio, nadie sabe que son creyentes. ¿Y sabe por qué? Porque usted no se comporta como tal. Entonces tiene miedo que lo critiquen. 

Hay una situación que vale la pena mencionar acá rápidamente. 

Mateo 8:1 (RVR1960): Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. 

Mateo 20:29 (RVR1960): Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

Marcos 5:24 (RVR1960): Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 

Juan 6:2 (RVR1960): Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 

Surge una pregunta de todo esto: Si a Jesús lo seguía mucha gente, si a Jesús lo seguía una gran multitud, ¿por qué aparecieron solamente 70 para ir a evangelizar? ¿Y los otros dónde estaban? Esa pregunta ha estado ahí desde hace muchos años, pero a mí no me sorprende porque es la misma pregunta que yo me hago en el culto de las 6:30, ¿me entiende? Entonces yo digo: ¿Y los otros dónde están? 

¿Por qué razón son solo 70? Porque solamente personas comprometidas con el reino de Dios le sirven, para servir a Dios hay que estar comprometido. ¿Cansado? Claro que estás cansado, yo lo reconozco, yo sé que para algunas el domingo es bien pequeñito, pero es mejor estar en la casa del Señor. Algunos me dicen: -Pastor, yo salgo de la iglesia, tengo que ir al súper a comprar para toda la semana porque mañana a las 4:30 de la mañana, ya tengo que ir a trabajar. Y bueno, la semana se pasa rápido, trabajamos hasta las 2 o 3 de la tarde el sábado, no hay tiempo de descansar, solamente el domingo tiene para eso. Usted escoge si el domingo descansa o va para la casa del Señor, solamente cristianos comprometidos pueden poner sus dones al servicio del Señor. 

Las multitudes seguían a Jesús, pero solo 70 llegaron para hacer ministerio. El ministerio es de personas comprometidas. Cansados estamos todos, hermano, muchos no queremos ni levantarnos por lo cansado que estamos; pero la vida es así, el evangelio es así. Cosas grandes se pueden hacer con 70 personas que estén dispuestas a trabajar por el Señor.

Ahora, el pasaje nos habla de gozo. Los envió, fueron, predicaron el evangelio, vieron cosas grandes los discípulos, y regresaron con gozo y le contaron a Jesús: -Señor, tenemos un gozo profundo por lo que hemos visto. 

Yo encuentro, entre muchas cosas, cuatro motivos que quiero compartir con ustedes, motivos de gozo en esta misión.

  1. Tenemos autoridad sobre los demonios. 

Lucas 10:17 (RVR1960): 17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Los creyentes vivimos en un mundo espiritual, en una guerra espiritual continua, que no le quepa duda. La Biblia dice que Satanás es el príncipe de este mundo. 

¿Por qué esto es un motivo de gozo? Cada vez que usted abre sus labios para hablarle de Dios a alguien, que no le quepa la menor duda, hermano, que estamos luchando en contra de huestes espirituales. Lo vemos en nuestros hogares con esa indiferencia hacia el evangelio, esa rebelión; hay personas que luchan en contra de nosotros, que les caemos mal solamente porque somos cristianos, aun cuando nunca le hemos hecho mal a nadie, nunca le hemos faltado el respeto a nuestros compañeros de trabajo, pero ellos la agarran en contra de nosotros, simple y sencillamente, porque somos creyentes. Es que vivimos en una batalla espiritual continua. Satanás quiere destruir la vida de todos los cristianos. Es por eso que la Biblia dice (Juan 10:10) que él ha venido para hurtar, para matar, para destruir; pero Cristo ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Por eso este es un motivo de gozo para nosotros los creyentes.

El enemigo quiere que este mundo se olvide de Dios, que entierre a Dios. Él impulsa a este mundo a las drogas, al libertinaje, al libre pensamiento, a la mente abierta, a esa idea de haz lo que tú quieras, haz lo que te de alegría, lo que te de satisfacción; pero eso no es lo que la palabra del Señor nos enseña. Ese es un motivo de gozo para nosotros los hijos de Dios por el hecho de que no existe un demonio que pueda contra la vida de un verdadero cristiano. No puede doblegarnos.

Hace unos días estábamos allá en El Salvador y surgió una conversación de una persona que mencionó: -Yo recibí a Cristo, y teniendo a Cristo en el corazón, yo estaba endemoniado. Yo puedo decirle a usted, bíblicamente hablando, que eso no puede ser. Una persona no puede tener a Dios y al diablo en su corazón, hermanos. No hay espacio para dos señores en el corazón. Hay espacio para uno. Yo le creo que usted hizo una profesión de fe y que tenía metido al diablo adentro, eso sí lo creo. Como hay personas que viven a nuestro alrededor que tienen algún demonio adentro, eso también yo lo creo, especialmente aquellas personas que con mucha facilidad blasfeman contra Dios y blasfeman contra el evangelio. ¿Por qué? Porque una persona que tiene el Espíritu de Dios no va a blasfemar jamás contra el evangelio del Señor Jesucristo. Nosotros que somos creyentes no podemos tener miedo, no podemos tener temor, de ninguna índole en ese aspecto. Usted como creyente no debe tener miedo de dormir solo(a), nosotros somos hijos del Señor, y eso es un motivo de gozo. No hay nada, ni nadie, que nos pueda causar daño espiritual. Alguien dice por ahí: -A mí me pidieron una foto y yo no le quise dar la foto porque a saber si me van a meter unos alfileres en la foto. ¿Usted piensa que un brujo o una bruja va a poder más que el Espíritu de Dios que tenemos dentro de nosotros? ¡Por amor de Dios, hermanos! (1 Juan 4:4) Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo. Y quién sabe de cuántas cosas nos libra Dios de nuestros enemigos, porque tenemos enemigos que ni conocemos. Pero esto es algo digno de gozo. No existe un demonio que pueda destruir la vida a un creyente que camina delante del Señor. Tenemos al Espíritu de Dios dentro de nosotros, (Romanos 8:31 RVR1960): Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Y eso es digno de gozo. Dios es mucho más poderoso que eso.

    2. Nuestro nombre está escrito en el libro de la vida. 

Lucas 10: 20 (RVR 1960): Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Hermano, tengo la plena seguridad que mi nombre está escrito en los cielos. Regocijaos de que vuestros nombres están escritos allá en los cielos. ¡Bendito sea el nombre del Señor! ¿Y qué es lo que se debe de hacer? Confiar en el Señor. 

Estaba viendo un video que dice que el ladrón de la cruz que fue al cielo, cuando llegó al cielo el ángel del Señor le preguntó: -¿Y tú por qué estás aquí? Y él dijo el ladrón: Yo no sé. El ángel le preguntó: -¿Tú crees en la doctrina de la justificación? Yo nunca he oído de eso, dijo el ladrón. -Pero tú crees que uno tiene que depositar su fe y confianza, ¿verdad? Y le comenzó a decir un montón de cosas al ladrón, y él dijo: Mire, yo estoy aquí porque la persona que estaba en medio de la cruz me dijo que me viniera para acá. Y la verdad es que eso fue lo que Jesús le dijo. Porque le comenzaron a preguntar: ¿Cuándo te bautizaste? Pues yo nunca me he bautizado. ¿Cuántas veces leíste la Biblia? Yo nunca. Pero el Señor que estaba en medio de la cruz, me dijo que yo podía venir aquí, y por eso estoy acá. El mismo que nos dijo a nosotros que podemos entrar por fe y por gracia, (Efesios 2:8 RVR1960): Porque por gracia sois salvos por medio de la fe. Hermano, una persona que le ha entregado su vida a Jesús, pero no siente la seguridad de que su nombre esté escrito en el libro de la vida, esa persona necesita a Cristo en su corazón, necesita abrirle su corazón a Jesús y recibirlo como el Salvador de su vida. Porque, mi querido y amado hermano, solamente los que tienen su nombre inscrito en el libro de la vida son salvos. Si su nombre no está allá, preocúpese de eso, porque le aseguro que está escrito por otro lado, y a ese lugar no queremos ir.

Imagínese llegar con toda la plena seguridad de decir: -Me llamo “fulano de tal”. Y le digan: aquí está su nombre, bienvenido. Mateo 25: 21 (RVR1960): Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mira, ¡qué maravilla, qué bendición! Lo difícil va a ser que usted llegue y diga su nombre, y no aparezca. No importa las pruebas que vengan, podrá venir la tribulación, hambre podemos aguantar, pero que nuestro nombre esté escrito en el libro de la vida. ¡Gloria a Dios! Eso debe darnos gozo. Por eso Jesús dijo: Regocíjense, no de que los demonios se sujeten a ustedes, (eso ya lo sabemos), pero gócense aún más de que el nombre de ustedes está escrito allá arriba en la gloria. Amén.

    3. Porque nos fue revelado el evangelio. 

Lucas 10: 21 (RVR1960): En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 

Lucas 10: 21 (NTV): En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera. Dios en su soberanía escondió estas cosas (el evangelio de Jesucristo) de los que creen que lo saben todo, y las reveló a gente sencilla como nosotros. Lo que Dios está diciendo es que el evangelio no está solamente a disposición de los intelectuales, de los que trabajan en la NASA o de personas con mentes privilegiadas. Lo que Jesús está diciendo es que Él nos reveló el evangelio a nosotros. ¡Eso me encanta!

Ahora quiero que recordemos algo. En los tiempos en que fueron escritas estas palabras, eran tiempos de grandes pensadores. (Sócrates, por ejemplo, que había existido 400 años antes de Cristo. Aristóteles, 300 años antes de Cristo. Platón. El científico, físico, cosmólogo Stephen Hawking, fue director de investigación del centro de cosmología teórica de la Universidad de Cambridge; él negó a Dios toda su vida). Gracias Padre, dijo Jesús, porque escondiste estas cosas de esa gente que cree que lo saben todo, y se la revelaste a los que son como niños. ¡Gloria a Dios!

Mi madre me dijo un día: -Hijo, ¿sabes por qué tú eres uno de mis predicadores favoritos? Y le dije: Sí, yo sé, porque soy su hijo. -No, me dijo ella. Tú eres uno de mis predicadores favoritos por la manera tan sencilla que explicas el evangelio. Mire, eso fue un gran piropo para mí, que viniera de parte de mi madre. 

Hermano, yo he escuchado predicadores que usted necesita un diccionario al lado suyo para saber qué fue lo que dijo. Dicen un montón de palabras que parecen enfermedades más que palabras de la Biblia. Y el Señor dice: -Regocíjense de que ustedes, siendo personas sencillas, personas que a lo mejor no tienen ningún diploma, no tienen estudios académicos y tienen mentes sencillas, a esa mente sencilla llega el evangelio glorioso de nuestro Señor Jesucristo. Imagínese si el evangelio solamente fuera para gente de alta alcurnia, para personas de mente privilegiada, ¿qué sería de nosotros? Pero Jesús dijo: -Señor, gracias porque estas cosas las escondiste, y mientras más inteligentes se creen, más escondidas están las cosas del evangelio para esas personas. Y cuando usted se baja al nivel de un niño usted entiende las cosas de Dios, los niños pueden entender el mensaje de salvación amados míos. ¡Alabado sea Dios! ¡Qué belleza! El evangelio es para gente de todos los niveles, así es la sencillez de la bendita y eterna palabra de nuestro Señor. Por eso dice la palabra que Dios escogió lo necio de este mundo.

    4. Un día le veremos. 

Lucas 10: 23 (RVR1960): Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis. Bienaventurados (makarios) significa dichoso, que significa felices. Quiero que usted se imagine la escena de Jesús y sus discípulos, como Él los llama aparte y les dice: -Ustedes no tienen idea de lo felices que deberían estar de que me están viendo. Lo que ustedes están viendo en este momento, dice el Señor que profetas y reyes desearon ver. ¡My goodness! ¿Cuál es ese motivo de gozo? Que un día le veremos. Amén. Ahí no termina todo, porque más adelante (Juan 20: 29) el Señor menciona: bienaventurados aquellos que no vieron, y creyeron. (somos nosotros hermanos). 

Mis amados hermanos, tener a Jesús enfrente, oír sus palabras y ver lo que hacía, era algo digno de gozo. En la existencia de este mundo, jamás, pero jamás, este mundo se ha llenado de esplendor y de gloria. Escuche lo que le digo, porque en este mundo pudieron haber nacido personas que usted admira, como el Sol de México, ¿no es cierto? Habrán pisado este mundo personas muy inteligentes, muy sabias, personas a que mucha gente ha seguido, pero jamás este mundo se llenó de esplendor y de gloria como cuando mi bendito Salvador Jesucristo puso un pie sobre esta tierra. Es por eso que la tierra fue diferente, porque estaba recibiendo al mismo creador de los cielos y la tierra, al sustentador de todas las cosas. Estas palabras de Jesús a sus discípulos: -Ustedes no saben lo que tienen enfrente de ustedes. Profetas, reyes de las naciones hubieran querido ver lo que ustedes están viendo en este momento-. 

No existe personaje con mayor distinción, con mayor honor que haya puesto sus pies sobre la tierra que Jesucristo, el personaje de todos los tiempos. Aquel que no tuvo principio ni tendrá fin. El creador del universo, el alfa y la omega, el que dejó el cielo para vivir entre nosotros, el que caminó sobre las aguas, el que calmó la tempestad con una sola palabra, el que abrió los ojos a los ciegos, el que levantó a los muertos y dio esperanza a los perdidos. No fue un héroe pasajero, sino el eterno Salvador del mundo. Él es la luz que brilla en las tinieblas, el refugio en la tormenta y la esperanza de toda nación. El amigo que nunca falla. El pastor que dio su vida por sus ovejas. El que nos amó hasta el extremo y nos abrió camino al Padre. El que venció al pecado, venció la muerte y venció la tumba. El que entregó su vida en la cruz y resucitó al tercer día. El nombre que es sobre todo nombre, ante el cual toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. Él es el incomparable, el supremo, el eterno, el único Señor y Salvador, nuestro bendito Señor Jesucristo.

Mis queridos y amados hermanos, es por eso que en un servicio funeral yo le digo a los hermanitos lindos: yo entiendo, está bien, hacemos un servicio funeral y se dicen cosas muy bonitas de la persona que partió, y nos da la impresión que la persona que partió está ahí con nosotros en ese momento, pero no hermanos, no es así. El día que yo parta con el Señor, ustedes podrán hacer todos los cultos que ustedes quieran, yo ni voy a bajar, ni quiero bajar. Una de las preguntas que tengo yo, es que Lázaro tenía 4 días ya de haber muerto cuando lo interrumpieron. ¿Dónde estaba Lázaro? 

Es por eso que en lo personal, cuando me hacen la pregunta: ¿y será que nos vamos a conocer en el cielo? Se me hace que es una pregunta muy terrenal. Yo tengo el gusto y el placer de conocerlo aquí en la tierra. ¿Por qué pienso yo que esto es algo muy terrenal? Es que, ¿usted piensa que va a ir al cielo y va a andar buscando a su suegra? Mire hermano, el esplendor de la gloria de Dios, el Cristo que me salvó, el Cristo que puso su cuerpo en la cruz para darme redención cuando yo lo que merecía era el infierno, aquel que me justificó y que agarró todos mis pecados y los clavó en la cruz del Calvario, dice la Biblia que se hizo maldición por mis pecados, el que nunca pecó llevó mis pecados; El que merecía ir a la cruz era yo, era usted, sin embargo, Él fue a la cruz por usted y por mí. ¿Y yo voy a llegar al cielo y voy a andar preguntando si han visto a Juanita? No. Es que vamos a caer de rodillas ante la presencia del Todopoderoso. Es más, las coronas que nos van a dar por todo lo que hemos servido y lo que hemos hecho, la Biblia dice que las vamos a tirar a los pies del Señor y le vamos a decir: -Señor, solo tú eres digno, nada más-. Y ahí estaremos.

Regocíjense, porque no todas las personas que vivimos en este mundo vamos a ver a Jesús. Hay personas que van a morir y en el instante que cierren los ojos, estarán en medio de una llama que arde; eso enseña la Biblia. Nunca verán al Señor. Pero ahora el Señor nos dice: -Regocíjense de que los demonios se les sujetan. Regocíjense de que sus nombres están escritos en el libro de la vida. Regocíjense de que Dios escondió estas cosas de los sabios, de las mentes privilegiadas, y las reveló a ustedes como a los niños. Y, regocíjense de que un día veremos a nuestro Salvador, de que un día estaremos delante de la presencia de Dios. Para un creyente la muerte es una transición nada más, ausentes del cuerpo, presentes al Señor. ¡Qué bendición, qué privilegio!

Iglesia, dígame: ¿De qué vale el dinero? ¿De qué valen las posesiones? ¿De qué valen nuestras pertenencias? ¿De qué sirve todo eso si tenemos a Cristo en el alma? Un día al estar ante la presencia de Dios, todas esas cosas se van a quedar acá. Bendito sea el nombre de nuestro Dios. Gracias por esos regalos que nos has dado sin merecerlos, Padre celestial. Pero que Dios en su grande misericordia nos ha bendecido con todas esas cosas, ahora podemos vivir cada día, esperando que van a llegar y que un día estaremos ante la presencia del Dios todopoderoso. ¡Bendito sea su nombre!

Demos gracias a Dios: Padre querido, te alabamos Señor. Bendecimos tu nombre por estas promesas maravillosas, estas promesas lindas que encontramos en tu palabra. Nos llenamos de regocijo, nos llenamos de gozo por todas estas cosas, y nos llenamos de gozo al saber que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida y, principalmente, Señor, que un día estaremos delante de tu majestuosa presencia. Sí Señor, cuando esto corruptible se vista de incorrupción, cuando esto terrenal se vista de celestial, cuando este cuerpo sea glorificado y entremos al reino celestial y veamos tu gloria, gloria como del unigénito del Padre. Gracias por tanto privilegio, gracias por tanta bendición. Bendice a este pueblo.

Mientras todos oramos, si usted no tiene la seguridad de que su nombre esté escrito en el libro de la vida, si usted nunca ha recibido a Cristo como el Señor y Salvador de su alma, ahí donde está, yo le invito para que haga esta oración conmigo. Dígale al Señor de esta manera: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento de mis faltas, y en esta tarde te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Gracias por lo que hiciste en la cruz, Señor Jesús. Gracias por poner tu cuerpo. Gracias por derramar tu preciosa sangre para el perdón de mis pecados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios, de su Santa y Bendita palabra.

Señor, despídenos con tu paz y con tu bendición. Danos una semana de bendición, una semana productiva. Guarda nuestra familia, guarda nuestros hijos y permite, Padre Santo, que cada día de esta semana podamos tener un tiempo a solas contigo. En el nombre de Jesús oramos. Amén. Y amén.

Que la paz de Cristo le acompañe, mis amados hermanos. 

Bendiciones.

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Cuatro motivos de gozo


Abril 12, 2026 – 2:00PM | Lucas 10:17-24 | Dr. David Rodríguez

Etiquetas: abril 2026, lucas, pastor david rodriguez, transcripcion


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TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra del Señor en el evangelio según San Lucas. El capítulo 10 nos habla de cuatro temas principales. Nos habla de la misión de los 70 (en algunas otras Biblias usted va a leer los 72), nos habla de juicio sobre ciudades impenitentes, nos habla también de una de las parábolas más conocidas de toda la Biblia (el buen samaritano) y también de la visita que hizo el Señor Jesús a Marta y María allá en Betania. Yo quiero enfocarme en el envío de los 70, que es prácticamente Jesús movilizando la iglesia. Leo para ustedes.

Lucas 10: 17-24 (RVR1960): 17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. Que Dios bendiga esta palabra.

¿Para qué los envió? ¿A qué los envió? Le dijo: -Vayan, prediquen el evangelio, sirvan, oren por los enfermos. Y hermanos, la misión de la iglesia no ha cambiado, la misión de la iglesia es la misma: predicar el evangelio.

Cantidad de veces yo he dicho en este púlpito que nosotros existimos por dos motivos fundamentales: para alabanza de Dios, para darle gloria a Dios. Existimos para darle honra a nuestro Señor, las demás cosas son añadiduras, pero la vida de un individuo existe para honrar a su creador, para darle a Dios la honra y la gloria que Él merece, porque es digno. En segundo lugar, existimos porque tenemos una misión aquí en la tierra. Esa misión la dijo claramente nuestro Señor Jesús cuando nos mandó a ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura; y es responsabilidad de cada uno de nosotros. Yo soy responsable de las personas con quien me relaciono. Cada persona con la que yo me relaciono debe conocer de Dios. Mi vecino debe saber que yo soy cristiano, y yo debo de alguna manera hacerle saber al vecino que Dios lo ama. Buscar la manera, buscar la forma, de crear una conversación para que el vecino sepa que yo soy un hijo de Dios, que el vecino sepa que yo conozco al Señor, y podamos entablar una conversación de tal forma que él pueda conocer a Dios. Cada uno tenemos una misión en este mundo: la mamá, el papá, el tío, la tía, el sobrino, la sobrina. Nosotros no somos Dios para convertir el corazón de esta gente, eso solo el Espíritu Santo lo puede hacer. Pero nosotros sí tenemos que hablar de Cristo, hablar del evangelio, hablar de Dios, hablar del Señor dondequiera que estemos. Entonces, ahí tenemos esa misión. Existimos para alabanza del Señor y existimos para llevar adelante la misión. 

En esta ciudad de Vancouver, nosotros tenemos una de las bendiciones más grandes que pueda tener una cultura: nosotros los latinos, los hispanoamericanos; y es que usted escucha el idioma español y puede entablar una conversación con esa persona en el instante. No necesita una invitación, no necesita nada para conocer, usted escucha la voz y los vuelve a ver, ¿verdad? Hace poco yo estaba en una de mis oficinas ahí en Tim Hortons, y se sentaron dos muchachas al lado mío y comenzaron a hablar español. Entonces yo digo: ¿Qué tal? ¿Cómo está? Me llamo David, yo soy del Salvador. ¿De dónde son ustedes? Y me dice: Nosotros somos de México. Y comenzamos a platicar, y me dijo: -Nosotros fuimos a una iglesia una vez, y comenzamos a hablar del evangelio. ¿Me explico? Esa es la situación. Dondequiera que vayamos, dondequiera que estemos, con quienquiera que estemos, es nuestra responsabilidad. Usted podrá decir: Uy, pero ¿y si se enoja la gente? Y yo le digo a usted: ¿Y si se va al infierno? ¿Me entiende? Entonces es nuestra responsabilidad en el trabajo. Es por eso que el cristiano debe guardar su testimonio. Algunas personas son de la secreta en el evangelio, nadie sabe que son creyentes. ¿Y sabe por qué? Porque usted no se comporta como tal. Entonces tiene miedo que lo critiquen. 

Hay una situación que vale la pena mencionar acá rápidamente. 

Mateo 8:1 (RVR1960): Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. 

Mateo 20:29 (RVR1960): Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

Marcos 5:24 (RVR1960): Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 

Juan 6:2 (RVR1960): Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 

Surge una pregunta de todo esto: Si a Jesús lo seguía mucha gente, si a Jesús lo seguía una gran multitud, ¿por qué aparecieron solamente 70 para ir a evangelizar? ¿Y los otros dónde estaban? Esa pregunta ha estado ahí desde hace muchos años, pero a mí no me sorprende porque es la misma pregunta que yo me hago en el culto de las 6:30, ¿me entiende? Entonces yo digo: ¿Y los otros dónde están? 

¿Por qué razón son solo 70? Porque solamente personas comprometidas con el reino de Dios le sirven, para servir a Dios hay que estar comprometido. ¿Cansado? Claro que estás cansado, yo lo reconozco, yo sé que para algunas el domingo es bien pequeñito, pero es mejor estar en la casa del Señor. Algunos me dicen: -Pastor, yo salgo de la iglesia, tengo que ir al súper a comprar para toda la semana porque mañana a las 4:30 de la mañana, ya tengo que ir a trabajar. Y bueno, la semana se pasa rápido, trabajamos hasta las 2 o 3 de la tarde el sábado, no hay tiempo de descansar, solamente el domingo tiene para eso. Usted escoge si el domingo descansa o va para la casa del Señor, solamente cristianos comprometidos pueden poner sus dones al servicio del Señor. 

Las multitudes seguían a Jesús, pero solo 70 llegaron para hacer ministerio. El ministerio es de personas comprometidas. Cansados estamos todos, hermano, muchos no queremos ni levantarnos por lo cansado que estamos; pero la vida es así, el evangelio es así. Cosas grandes se pueden hacer con 70 personas que estén dispuestas a trabajar por el Señor.

Ahora, el pasaje nos habla de gozo. Los envió, fueron, predicaron el evangelio, vieron cosas grandes los discípulos, y regresaron con gozo y le contaron a Jesús: -Señor, tenemos un gozo profundo por lo que hemos visto. 

Yo encuentro, entre muchas cosas, cuatro motivos que quiero compartir con ustedes, motivos de gozo en esta misión.

  1. Tenemos autoridad sobre los demonios. 

Lucas 10:17 (RVR1960): 17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Los creyentes vivimos en un mundo espiritual, en una guerra espiritual continua, que no le quepa duda. La Biblia dice que Satanás es el príncipe de este mundo. 

¿Por qué esto es un motivo de gozo? Cada vez que usted abre sus labios para hablarle de Dios a alguien, que no le quepa la menor duda, hermano, que estamos luchando en contra de huestes espirituales. Lo vemos en nuestros hogares con esa indiferencia hacia el evangelio, esa rebelión; hay personas que luchan en contra de nosotros, que les caemos mal solamente porque somos cristianos, aun cuando nunca le hemos hecho mal a nadie, nunca le hemos faltado el respeto a nuestros compañeros de trabajo, pero ellos la agarran en contra de nosotros, simple y sencillamente, porque somos creyentes. Es que vivimos en una batalla espiritual continua. Satanás quiere destruir la vida de todos los cristianos. Es por eso que la Biblia dice (Juan 10:10) que él ha venido para hurtar, para matar, para destruir; pero Cristo ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Por eso este es un motivo de gozo para nosotros los creyentes.

El enemigo quiere que este mundo se olvide de Dios, que entierre a Dios. Él impulsa a este mundo a las drogas, al libertinaje, al libre pensamiento, a la mente abierta, a esa idea de haz lo que tú quieras, haz lo que te de alegría, lo que te de satisfacción; pero eso no es lo que la palabra del Señor nos enseña. Ese es un motivo de gozo para nosotros los hijos de Dios por el hecho de que no existe un demonio que pueda contra la vida de un verdadero cristiano. No puede doblegarnos.

Hace unos días estábamos allá en El Salvador y surgió una conversación de una persona que mencionó: -Yo recibí a Cristo, y teniendo a Cristo en el corazón, yo estaba endemoniado. Yo puedo decirle a usted, bíblicamente hablando, que eso no puede ser. Una persona no puede tener a Dios y al diablo en su corazón, hermanos. No hay espacio para dos señores en el corazón. Hay espacio para uno. Yo le creo que usted hizo una profesión de fe y que tenía metido al diablo adentro, eso sí lo creo. Como hay personas que viven a nuestro alrededor que tienen algún demonio adentro, eso también yo lo creo, especialmente aquellas personas que con mucha facilidad blasfeman contra Dios y blasfeman contra el evangelio. ¿Por qué? Porque una persona que tiene el Espíritu de Dios no va a blasfemar jamás contra el evangelio del Señor Jesucristo. Nosotros que somos creyentes no podemos tener miedo, no podemos tener temor, de ninguna índole en ese aspecto. Usted como creyente no debe tener miedo de dormir solo(a), nosotros somos hijos del Señor, y eso es un motivo de gozo. No hay nada, ni nadie, que nos pueda causar daño espiritual. Alguien dice por ahí: -A mí me pidieron una foto y yo no le quise dar la foto porque a saber si me van a meter unos alfileres en la foto. ¿Usted piensa que un brujo o una bruja va a poder más que el Espíritu de Dios que tenemos dentro de nosotros? ¡Por amor de Dios, hermanos! (1 Juan 4:4) Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo. Y quién sabe de cuántas cosas nos libra Dios de nuestros enemigos, porque tenemos enemigos que ni conocemos. Pero esto es algo digno de gozo. No existe un demonio que pueda destruir la vida a un creyente que camina delante del Señor. Tenemos al Espíritu de Dios dentro de nosotros, (Romanos 8:31 RVR1960): Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Y eso es digno de gozo. Dios es mucho más poderoso que eso.

    2. Nuestro nombre está escrito en el libro de la vida. 

Lucas 10: 20 (RVR 1960): Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Hermano, tengo la plena seguridad que mi nombre está escrito en los cielos. Regocijaos de que vuestros nombres están escritos allá en los cielos. ¡Bendito sea el nombre del Señor! ¿Y qué es lo que se debe de hacer? Confiar en el Señor. 

Estaba viendo un video que dice que el ladrón de la cruz que fue al cielo, cuando llegó al cielo el ángel del Señor le preguntó: -¿Y tú por qué estás aquí? Y él dijo el ladrón: Yo no sé. El ángel le preguntó: -¿Tú crees en la doctrina de la justificación? Yo nunca he oído de eso, dijo el ladrón. -Pero tú crees que uno tiene que depositar su fe y confianza, ¿verdad? Y le comenzó a decir un montón de cosas al ladrón, y él dijo: Mire, yo estoy aquí porque la persona que estaba en medio de la cruz me dijo que me viniera para acá. Y la verdad es que eso fue lo que Jesús le dijo. Porque le comenzaron a preguntar: ¿Cuándo te bautizaste? Pues yo nunca me he bautizado. ¿Cuántas veces leíste la Biblia? Yo nunca. Pero el Señor que estaba en medio de la cruz, me dijo que yo podía venir aquí, y por eso estoy acá. El mismo que nos dijo a nosotros que podemos entrar por fe y por gracia, (Efesios 2:8 RVR1960): Porque por gracia sois salvos por medio de la fe. Hermano, una persona que le ha entregado su vida a Jesús, pero no siente la seguridad de que su nombre esté escrito en el libro de la vida, esa persona necesita a Cristo en su corazón, necesita abrirle su corazón a Jesús y recibirlo como el Salvador de su vida. Porque, mi querido y amado hermano, solamente los que tienen su nombre inscrito en el libro de la vida son salvos. Si su nombre no está allá, preocúpese de eso, porque le aseguro que está escrito por otro lado, y a ese lugar no queremos ir.

Imagínese llegar con toda la plena seguridad de decir: -Me llamo “fulano de tal”. Y le digan: aquí está su nombre, bienvenido. Mateo 25: 21 (RVR1960): Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mira, ¡qué maravilla, qué bendición! Lo difícil va a ser que usted llegue y diga su nombre, y no aparezca. No importa las pruebas que vengan, podrá venir la tribulación, hambre podemos aguantar, pero que nuestro nombre esté escrito en el libro de la vida. ¡Gloria a Dios! Eso debe darnos gozo. Por eso Jesús dijo: Regocíjense, no de que los demonios se sujeten a ustedes, (eso ya lo sabemos), pero gócense aún más de que el nombre de ustedes está escrito allá arriba en la gloria. Amén.

    3. Porque nos fue revelado el evangelio. 

Lucas 10: 21 (RVR1960): En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 

Lucas 10: 21 (NTV): En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera. Dios en su soberanía escondió estas cosas (el evangelio de Jesucristo) de los que creen que lo saben todo, y las reveló a gente sencilla como nosotros. Lo que Dios está diciendo es que el evangelio no está solamente a disposición de los intelectuales, de los que trabajan en la NASA o de personas con mentes privilegiadas. Lo que Jesús está diciendo es que Él nos reveló el evangelio a nosotros. ¡Eso me encanta!

Ahora quiero que recordemos algo. En los tiempos en que fueron escritas estas palabras, eran tiempos de grandes pensadores. (Sócrates, por ejemplo, que había existido 400 años antes de Cristo. Aristóteles, 300 años antes de Cristo. Platón. El científico, físico, cosmólogo Stephen Hawking, fue director de investigación del centro de cosmología teórica de la Universidad de Cambridge; él negó a Dios toda su vida). Gracias Padre, dijo Jesús, porque escondiste estas cosas de esa gente que cree que lo saben todo, y se la revelaste a los que son como niños. ¡Gloria a Dios!

Mi madre me dijo un día: -Hijo, ¿sabes por qué tú eres uno de mis predicadores favoritos? Y le dije: Sí, yo sé, porque soy su hijo. -No, me dijo ella. Tú eres uno de mis predicadores favoritos por la manera tan sencilla que explicas el evangelio. Mire, eso fue un gran piropo para mí, que viniera de parte de mi madre. 

Hermano, yo he escuchado predicadores que usted necesita un diccionario al lado suyo para saber qué fue lo que dijo. Dicen un montón de palabras que parecen enfermedades más que palabras de la Biblia. Y el Señor dice: -Regocíjense de que ustedes, siendo personas sencillas, personas que a lo mejor no tienen ningún diploma, no tienen estudios académicos y tienen mentes sencillas, a esa mente sencilla llega el evangelio glorioso de nuestro Señor Jesucristo. Imagínese si el evangelio solamente fuera para gente de alta alcurnia, para personas de mente privilegiada, ¿qué sería de nosotros? Pero Jesús dijo: -Señor, gracias porque estas cosas las escondiste, y mientras más inteligentes se creen, más escondidas están las cosas del evangelio para esas personas. Y cuando usted se baja al nivel de un niño usted entiende las cosas de Dios, los niños pueden entender el mensaje de salvación amados míos. ¡Alabado sea Dios! ¡Qué belleza! El evangelio es para gente de todos los niveles, así es la sencillez de la bendita y eterna palabra de nuestro Señor. Por eso dice la palabra que Dios escogió lo necio de este mundo.

    4. Un día le veremos. 

Lucas 10: 23 (RVR1960): Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis. Bienaventurados (makarios) significa dichoso, que significa felices. Quiero que usted se imagine la escena de Jesús y sus discípulos, como Él los llama aparte y les dice: -Ustedes no tienen idea de lo felices que deberían estar de que me están viendo. Lo que ustedes están viendo en este momento, dice el Señor que profetas y reyes desearon ver. ¡My goodness! ¿Cuál es ese motivo de gozo? Que un día le veremos. Amén. Ahí no termina todo, porque más adelante (Juan 20: 29) el Señor menciona: bienaventurados aquellos que no vieron, y creyeron. (somos nosotros hermanos). 

Mis amados hermanos, tener a Jesús enfrente, oír sus palabras y ver lo que hacía, era algo digno de gozo. En la existencia de este mundo, jamás, pero jamás, este mundo se ha llenado de esplendor y de gloria. Escuche lo que le digo, porque en este mundo pudieron haber nacido personas que usted admira, como el Sol de México, ¿no es cierto? Habrán pisado este mundo personas muy inteligentes, muy sabias, personas a que mucha gente ha seguido, pero jamás este mundo se llenó de esplendor y de gloria como cuando mi bendito Salvador Jesucristo puso un pie sobre esta tierra. Es por eso que la tierra fue diferente, porque estaba recibiendo al mismo creador de los cielos y la tierra, al sustentador de todas las cosas. Estas palabras de Jesús a sus discípulos: -Ustedes no saben lo que tienen enfrente de ustedes. Profetas, reyes de las naciones hubieran querido ver lo que ustedes están viendo en este momento-. 

No existe personaje con mayor distinción, con mayor honor que haya puesto sus pies sobre la tierra que Jesucristo, el personaje de todos los tiempos. Aquel que no tuvo principio ni tendrá fin. El creador del universo, el alfa y la omega, el que dejó el cielo para vivir entre nosotros, el que caminó sobre las aguas, el que calmó la tempestad con una sola palabra, el que abrió los ojos a los ciegos, el que levantó a los muertos y dio esperanza a los perdidos. No fue un héroe pasajero, sino el eterno Salvador del mundo. Él es la luz que brilla en las tinieblas, el refugio en la tormenta y la esperanza de toda nación. El amigo que nunca falla. El pastor que dio su vida por sus ovejas. El que nos amó hasta el extremo y nos abrió camino al Padre. El que venció al pecado, venció la muerte y venció la tumba. El que entregó su vida en la cruz y resucitó al tercer día. El nombre que es sobre todo nombre, ante el cual toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. Él es el incomparable, el supremo, el eterno, el único Señor y Salvador, nuestro bendito Señor Jesucristo.

Mis queridos y amados hermanos, es por eso que en un servicio funeral yo le digo a los hermanitos lindos: yo entiendo, está bien, hacemos un servicio funeral y se dicen cosas muy bonitas de la persona que partió, y nos da la impresión que la persona que partió está ahí con nosotros en ese momento, pero no hermanos, no es así. El día que yo parta con el Señor, ustedes podrán hacer todos los cultos que ustedes quieran, yo ni voy a bajar, ni quiero bajar. Una de las preguntas que tengo yo, es que Lázaro tenía 4 días ya de haber muerto cuando lo interrumpieron. ¿Dónde estaba Lázaro? 

Es por eso que en lo personal, cuando me hacen la pregunta: ¿y será que nos vamos a conocer en el cielo? Se me hace que es una pregunta muy terrenal. Yo tengo el gusto y el placer de conocerlo aquí en la tierra. ¿Por qué pienso yo que esto es algo muy terrenal? Es que, ¿usted piensa que va a ir al cielo y va a andar buscando a su suegra? Mire hermano, el esplendor de la gloria de Dios, el Cristo que me salvó, el Cristo que puso su cuerpo en la cruz para darme redención cuando yo lo que merecía era el infierno, aquel que me justificó y que agarró todos mis pecados y los clavó en la cruz del Calvario, dice la Biblia que se hizo maldición por mis pecados, el que nunca pecó llevó mis pecados; El que merecía ir a la cruz era yo, era usted, sin embargo, Él fue a la cruz por usted y por mí. ¿Y yo voy a llegar al cielo y voy a andar preguntando si han visto a Juanita? No. Es que vamos a caer de rodillas ante la presencia del Todopoderoso. Es más, las coronas que nos van a dar por todo lo que hemos servido y lo que hemos hecho, la Biblia dice que las vamos a tirar a los pies del Señor y le vamos a decir: -Señor, solo tú eres digno, nada más-. Y ahí estaremos.

Regocíjense, porque no todas las personas que vivimos en este mundo vamos a ver a Jesús. Hay personas que van a morir y en el instante que cierren los ojos, estarán en medio de una llama que arde; eso enseña la Biblia. Nunca verán al Señor. Pero ahora el Señor nos dice: -Regocíjense de que los demonios se les sujetan. Regocíjense de que sus nombres están escritos en el libro de la vida. Regocíjense de que Dios escondió estas cosas de los sabios, de las mentes privilegiadas, y las reveló a ustedes como a los niños. Y, regocíjense de que un día veremos a nuestro Salvador, de que un día estaremos delante de la presencia de Dios. Para un creyente la muerte es una transición nada más, ausentes del cuerpo, presentes al Señor. ¡Qué bendición, qué privilegio!

Iglesia, dígame: ¿De qué vale el dinero? ¿De qué valen las posesiones? ¿De qué valen nuestras pertenencias? ¿De qué sirve todo eso si tenemos a Cristo en el alma? Un día al estar ante la presencia de Dios, todas esas cosas se van a quedar acá. Bendito sea el nombre de nuestro Dios. Gracias por esos regalos que nos has dado sin merecerlos, Padre celestial. Pero que Dios en su grande misericordia nos ha bendecido con todas esas cosas, ahora podemos vivir cada día, esperando que van a llegar y que un día estaremos ante la presencia del Dios todopoderoso. ¡Bendito sea su nombre!

Demos gracias a Dios: Padre querido, te alabamos Señor. Bendecimos tu nombre por estas promesas maravillosas, estas promesas lindas que encontramos en tu palabra. Nos llenamos de regocijo, nos llenamos de gozo por todas estas cosas, y nos llenamos de gozo al saber que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida y, principalmente, Señor, que un día estaremos delante de tu majestuosa presencia. Sí Señor, cuando esto corruptible se vista de incorrupción, cuando esto terrenal se vista de celestial, cuando este cuerpo sea glorificado y entremos al reino celestial y veamos tu gloria, gloria como del unigénito del Padre. Gracias por tanto privilegio, gracias por tanta bendición. Bendice a este pueblo.

Mientras todos oramos, si usted no tiene la seguridad de que su nombre esté escrito en el libro de la vida, si usted nunca ha recibido a Cristo como el Señor y Salvador de su alma, ahí donde está, yo le invito para que haga esta oración conmigo. Dígale al Señor de esta manera: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento de mis faltas, y en esta tarde te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Gracias por lo que hiciste en la cruz, Señor Jesús. Gracias por poner tu cuerpo. Gracias por derramar tu preciosa sangre para el perdón de mis pecados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios, de su Santa y Bendita palabra.

Señor, despídenos con tu paz y con tu bendición. Danos una semana de bendición, una semana productiva. Guarda nuestra familia, guarda nuestros hijos y permite, Padre Santo, que cada día de esta semana podamos tener un tiempo a solas contigo. En el nombre de Jesús oramos. Amén. Y amén.

Que la paz de Cristo le acompañe, mis amados hermanos. 

Bendiciones.

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