WWJD — ¿Qué haría Jesús?
Febrero 15, 2026 – 2:00PM | Juan 13:15 | Dr. David Rodríguez
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TRANSCRIPCIÓN
Por los años 1990 se hizo muy famoso un brazalete que decía WWJD: What Would Jesus Do? (¿Qué haría Jesús?). Dicen que se distribuyeron entre 15 y 50 millones de brazaletes en el mundo. La idea era que el pueblo cristiano se hiciera la pregunta ante una situación compleja: ¿Qué hubiera hecho Jesús?. Esta fue una campaña global con tal de llevar a los cristianos a los principios y los valores de la fe. Si usted estuviera tomando una decisión, la pregunta sería: ¿Qué hubiera hecho Jesús?
Pensando en eso, el mensaje de esta tarde yo le he llamado: Haga como hizo Jesús. No es ¿Qué haría Jesús?, esta vez será: Haga como hizo Jesús porque Él nos dio una gran cantidad de ejemplos.
Jesús rompió todos los esquemas. Por ejemplo, perdonó cuando todos esperaban castigo, sirvió cuando tenía todo el derecho de ser servido, calló cuando cualquiera se hubiera defendido, no condenó cuando todos condenaban. Se acercó a las personas que fueron rechazadas en aquel entonces, pidió que se amara a los enemigos. Dijo la verdad cuando callar era más conveniente, sintió compasión de los menos afortunados. Los niños se querían acercar a Él y los discípulos le decían: -No, no. Jesús está muy ocupado. Y él les dijo: -Dejad a los niños que vengan a mí, y no se lo impidáis; es decir, con sus enseñanzas, el Señor Jesucristo creó un choque de pensamiento religioso en aquel entonces.
La meta de cada cristiano debe ser llegar a la estatura de Jesús cada día.
Juan 13:15 (RV1960): 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Nos dijo: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. Es decir, Jesús nos dio ejemplo, y esa debe ser la meta de cada uno de nosotros en todos los aspectos de nuestra vida.
1 Juan 2:6 (RV1960): 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. ¿Cómo debe andar el cristiano? Simplemente como él anduvo.
A veces pienso que escuchamos tanto y tantos sermones que nos pasan por arriba de la cabeza, y lo que necesitamos en realidad es un tiempo de reflexión y darnos cuenta qué son aquellas cosas que aún vivimos en ellas, que estamos haciendo y continuamos haciendo, y seguimos pensando y seguimos accionando sin que exista absolutamente ningún cambio, ni el menor deseo de querer ser igual que el Señor Jesucristo. Es como si lo que tenemos es una religión. Simplemente, la meta de un cristiano debe ser llegar a ser como Jesús, amar como amó Jesús, perdonar como perdona Jesús, ser manso y humilde como fue Jesús.
Jesús tuvo un amor incondicional por sus discípulos.
Juan 13:1 (NTV): 13 Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. Jesús tuvo un amor increíble por sus discípulos, a pesar de que los discípulos fueron lentos para un montón de cosas. Jesús mostró paciencia con los discípulos.
El Señor les había dicho: La grandeza está en el servicio; sin embargo, ellos discutían quién iba a ser el más grande en el reino de los cielos. Jesus lavó los pies de sus discípulos para enseñarles su humildad. Pedro dijo: -A mí no me lavarás los pies. Y los discípulos no eran torpes, eran humanos simplemente. Y Jesús los amó. En una oportunidad, el Señor les dijo: -Ya no los voy a llamar siervos, sino amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero yo a ustedes les he contado todas las cosas.
Quiero referirme a una serie de situaciones normales de nuestro diario vivir con esa pregunta: ¿Qué haría Jesús? Y con la respuesta: Haga lo que hizo Jesús. Eso nos va a ahorrar una gran cantidad de teología, nos va a ahorrar una gran cantidad de pensamiento, de filosofía, nos va a ahorrar un montón de cosas.
Jesús fue honesto. ¿Usted lo cree? Jesús fue una persona de integridad. ¿Qué quiere decir esto? Si traemos eso a nuestro mundo y nuestro diario vivir: si usted pide algo prestado, ¿se queda con lo que ha prestado? ¿Qué hace? Lo devuelve.
Estamos hablando de integridad y de honestidad; si usted presta dinero, ¿qué hace? ¿Se roba el dinero? ¿Qué hace? Lo regresa, ¿por qué? Porque nosotros queremos ser como Jesús, porque el objetivo de un cristiano es ser como Jesús. Si estamos en la iglesia, si estamos en los caminos del Señor, y no reflexionamos o no queremos ser como Jesús ¿de qué nos sirve? Nos hubiéramos quedado en el mundo, para seguir viviendo y seguir siendo como el resto.
¿Usted cree que Jesús robaría? No robe usted, porque estamos hablando de hacer como hizo Jesús. Esa bolsa de cemento que está tirada ahí en su trabajo no es suya, si usted la necesita, pídala. Es mejor pedirla y que le digan que no, que robarla. ¿Por qué? Porque un cristiano no es mañoso (ladrón) y porque Jesús no ha robado nada.
¿Usted cree que Jesús haría trampas? ¿Usted cree que Jesús diría alguna vulgaridad? Pues nosotros tampoco, quien hace esas cosas no conoce a Dios, no conoce a Cristo, no conoce el evangelio, no tiene el Espíritu de Dios dentro de sí. Puede encontrarse con alguien que diga: -Pero es que yo así soy. No señor, el Espíritu Santo transforma a una persona, nos cambia. Usted debe querer ser igual que Jesús, esa debe ser la meta. Cuando un cristiano la riega, le pide perdón al Señor, se arrepiente y cambia de rumbo porque quiere ser como Jesús.
Yo tuve una discusión hace poco con una persona y le decía: -Es que no es lo mismo pecar que vivir en pecado, son dos cosas distintas. Todos pecamos, pero mantenerse en ese pecado, arrastrarse en el pecado, no reconocerlo y seguir viviendo de esa forma, eso no es ser como Jesús. ¿Quiere hacer las cosas bien? Hágalas como las hizo Jesús. Jesús no haría corrupción, pues no se corrompa usted tampoco. No ande tratando de cobrar por hacer favores, eso no lo haría Jesús.
Yo sé que vivimos en un mundo bien complicado, y es más fácil mentir que decir la verdad, es más fácil engañar que hacer las cosas correctas. Pero hay algo que no cambia, mis amados hermanos, y es que Dios honra a los que le honran. Entonces, hagamos las cosas como las haría Jesús.
Jesús no nos ve por nuestros errores, ni por nuestro pasado; sin embargo, nuestra mente es tan terrible que cuando vemos a alguna persona, nuestro cerebro nos hace recordar a la gente más por sus malas acciones que por sus buenas acciones, y eso es feo, eso no lo hace el Señor.
No se si usted se ha dado cuenta que en el matrimonio usted le puede decir un millón de veces : -te amo- a su esposa, pero si usted le dice una vez -te odio-. ¡Ay, Dios mío! Solo una vez es suficiente para que esa mujer se lo saque toda su vida, y usted le va a decir: -Pero te he dicho un millón de veces que te amo. Y ella le dirá: Sí, pero también me dijiste que me odiabas. Entonces, esa vez que dijo -te odio- está más presente en el cerebro de esa persona que el millón de veces que le dijo -te amo-. Bendito sea el nombre del Señor, que Jesús no recuerda ni nuestro pasado ni nuestros errores. ¿Sabe por qué? Porque Él es un Padre, y un padre no le anda recordando a los hijos sus errores.
Pero eso sí, el Padre también mira el corazón y el deseo que nosotros tenemos de ser igual que Jesús. Si usted dice: -Señor, la regué. ¡Qué vergüenza, qué pena, qué error más garrafal! Te pido perdón porque yo quiero ser como tú, Señor. Yo quiero ser como tú.
Yo no sé si Jesús en alguna oportunidad se volvió a encontrar con la mujer que fue encontrada en el mismo acto del adulterio, pero lo más seguro es que si Jesús hubiera estado con sus discípulos y se vuelve a topar con esa mujer, Jesús no le hubiera dicho: -Ey, Pedro, ¿ves quién viene ahí? ¿Te acuerdas quién es ella? Aquella mujer, que encontraron … Él no hubiera dicho eso. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto? ¿Por qué la tenemos tan presente? ¿Por qué no le damos a la gente la oportunidad de saber que el Espíritu de Dios puede transformar ese corazón? Jesús tendría compasión de los pecadores, porque lo hizo con la mujer que fue encontrada en el acto mismo del adulterio. Porque lo hizo con Mateo, el publicano. Todos odiaban a los que trabajaban para Roma, especialmente siendo judíos como Mateo, porque se consideraban traidores; pero Jesús lo llamó y lo hizo uno de sus discípulos. Había un discípulo que se llamaba Simón, no Pedro, que era zelote, que estaba en contra del Imperio Romano, y Jesús lo llamó para ser su discípulo.
El domingo pasado, en el servicio del mediodía, hablamos de Simón el fariseo. Jesús estaba comiendo en su casa cuando entró esta mujer pecadora, ¿recuerdan ustedes? Y Simón dijo para sí mismo: Si este fuera profeta, sabría qué tipo de mujer es esta. Imagínate ¡qué tipo! O sea, cuando decimos «el tipo de.. (alguna cosa)”, ya estamos nosotros estigmatizando eso y sobre todo si es al individuo. Jesús fue acusado también de comer con los fariseos, fue acusado de comer y beber con los pecadores, pero quiero que atienda esto que es bien importante: Jesús comió con ellos para transformarlos, Jesús comió con ellos para iluminarlos, no para volverse tinieblas igual que ellos. Jesús nos enseñó a ser generosos con la persona que necesita.
Mateo 25: 34-36 (RVR1960): 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. ¿Quieres ser como Jesús? Haga como hizo Jesús. ¿Cuándo fue la última vez que usted alimentó a una persona que tenía hambre? ¿Cuándo fue la última vez que usted ayudó a un inmigrante?
Yo recibí una llamada hace un tiempo de una persona que me dio una gran tristeza, porque él estuvo aquí con nosotros y lastimosamente no le fue bien y tuvo que regresar a su país antes de tiempo. Y en esa llamada que hicimos, él me dice: Pastor, parece mentira, pero yo no tenía ni siquiera para comprar una jacket. Yo aguanté el frío. Y le dije: Brother, ¿y por qué aguantó frío? Yo le garantizo, hermano, que entre los que estamos acá varios tenemos más de una jacket en casa, dos jackets, tres jackets. ¿Cuándo le surgió a usted en el corazón el decir: Necesita algo, hermano, ¿en qué te puedo ayudar? Visitar a los enfermos, eso hizo el Señor Jesús. Si usted quiere ser como el Señor, pues hagamos como hizo Él. ¿Lo ha ofendido alguien a usted? ¿Han hablado mal de usted? ¿Lo han traicionado? ¿Lo han insultado? ¿Se molestó usted porque un hermano pasó por su lado y ni siquiera le dijo hola? Entonces, haga lo que hizo Jesús ¿Sabe qué dijo Jesús? «Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen».
1 Pedro 2:23 (RVR1960): 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.
1 Pedro 2:23 (NTV): 23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
Mire, si a usted lo han dañado, usted no se puede poner a discutir con la persona que lo ha dañado, usted no puede venir diciendo: Es que me van a conocer. ¡No me diga! Porque si usted quiere ser como Jesús, esa no es la manera de responder, no es la manera de actuar. Si aparece un malcriado por ahí, usted demuestre lo contrario, usted trate a la persona con cariño, con dignidad, como la palabra nos manda.
Si un hermano cae en pecado, ¿cuál es nuestra actitud? ¿Usted cree que Jesús condenaría a este hermano? Si no lo hizo con Pedro en Mateo 26. Haga como hizo Jesús: restaura al caído, no lo deje en el fango, ofrézcale su mano. La iglesia existe como ministerio de restauración, no de exclusión.
Yo conozco iglesias por cantidades navegables que practican la disciplina. Hay un tipo de iglesia que la disciplina que ellos practican es: si usted ha cometido un pecado y la gente se dio cuenta usted debe ocupar la última fila de las sillas o bancas; y le piden al resto de la congregación que ni siquiera lo saluden. Y la gente pasa a la par de la persona como si no existiera. Y yo me pregunto: ¿Haría eso Jesús? Si vamos a poner en disciplina a las personas porque han pecado, hermano, todos estaríamos en disciplina este día, la verdad. Eso no significa tampoco que tenemos que ser una iglesia permisiva. Nosotros practicamos la disciplina, pero lo hacemos de una manera discreta. Lo hacemos en amistad, lo hacemos con cariño, lo hacemos razonando y no una vez, la hemos practicado cien veces. Ustedes no se dan cuenta porque no es ni será nuestro estilo humillar a una persona por una situación como esa; porque eso no lo haría Jesús.
Gálatas 6:1 (RVR1960): Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también la riegues. Porque arrieros somos, y en el camino vamos, amados míos.
Haga como hizo Jesús cuando llegue la tentación. Las tentaciones aparecen todos los días y cuando nadie nos mira. Las tentaciones son diferentes en cada uno de nosotros. A unas personas los mueve el dinero, a otras los vicios, a otras las mujeres, a otras los hombres, a otras los negocios ilícitos, a otras las apuestas, lo que sea; pero cuando llegue la tentación, haga lo que hizo Jesús. La Biblia dice que fue tentado, pero resistió con la palabra del Señor.
Hermano, si usted quiere ser como Jesús, a usted no le va a importar que su esposa le esté pidiendo cuál es la contraseña de su teléfono, podrá ver lo que sea, podrá revisar lo que sea, podrá ver los mensajes que sea. En mi casa, mis hijos contestan el teléfono, mi hija Marcela contesta mi teléfono. Las tentaciones llegan de todo tipo, de toda índole, pero Jesús las resistió. La palabra nos enseña que Jesús, nuestro sumo sacerdote, también fue tentado en todas las cosas, pero sin pecado.
Cuando te llegue una prueba, haz como hizo Jesús, siga adelante, no se desanime, confíe en Dios y especialmente no se aparte. No se aparte, porque Dios va a honrar ese deseo suyo de estar en la casa de Dios, ¿sabe por qué? Porque hay mucha gente que no les importa, hay mucha gente que hoy mismo se han quedado en la casa, y no porque estén enfermos, simplemente porque se acostaron a las 3 o 4 de la mañana viendo Netflix, simplemente porque no quisieron levantarse este día para venir y honrar a Dios. Pero, ¿usted cree que Dios no se fija en esas cosas? ¿Usted cree que a la hora de levantar sus manos y pedir al Señor por un milagro, Dios no va a tomar en cuenta el deseo de su corazón de honrarlo y de estar en la casa de Dios? Claro que sí, mi hermano, ¡por supuesto que sí! Cuando llegue la prueba, no se desanime, confíe en Dios, no se aparte.
Hay miles de personas fuera de la iglesia porque no soportaron la prueba que les llegó. Haga suyas las promesas del Señor.
Salmos 34:19 (RVR1960): 19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
Isaías 41: 10 (RVR1960): 41 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Esas son algunas de las promesas de Dios, hágalas las suyas en el nombre de Jesús. Señor, lo que tú quieras para tu honra y para tu gloria.
Cuando alguien te quiere apartar del camino, cuando alguien te quiere apartar del propósito para el cual existimos, haz lo que hizo Jesús. ¿Y qué hizo Jesús, pastor?
El capítulo 16 de Mateo es un capítulo muy interesante, a mí me encanta ese capítulo. Jesús llevó a sus discípulos a Filipos, y estando en el monte Jesús le preguntó a los discípulos: -¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?- Y se acuerda usted que Pedro fue el que le dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús le dijo: -Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló ni carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos-. Si usted sigue leyendo en la misma página de la Biblia, Jesús les dice a los discípulos: -Bueno, mi hora ha llegado-. Y el mismo Pedro que le acababa de decir: Tú eres el Cristo, mire lo que le dice.
Mateo 16: 22-23 (RVR1960): 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Imagínate la gran fregada que nos hubiera hecho Pedro si Jesús le hace caso. Vamos al infierno todos. ¿Y cómo le contestó Jesús a Pedro? -Apártate de mí, Satanás-.
Vivimos en un mundo de mucha diversión, de mucho entretenimiento. Ya viene el mundial. Me encanta este tiempo porque ahí es cuando uno conoce a los buenos cristianos. Porque hay que decidir, yo le pregunto a usted: ¿Qué haría Jesús? ¿Se quedaría en la casa viendo el mundial o vendría a la iglesia? Cuando alguien te quiera apartar del propósito, cuando alguien te quiera apartar del camino del Señor, eso no es correcto: -Apártate de mí, Satanás-.
Hermanos, yo les he dicho, hay lugares donde un cristiano no cabe. Si yo voy a un lugar donde hay un atajo de pecadores para que me confundan con ellos, nadie me va a creer que yo salga de ahí diciendo: -Yo soy evangélico por la gracia de Dios. No, hermano, no es así, la cosa no es por ahí. ¿Sabe por qué? Porque un cristiano está llamado a ser luz en medio de las tinieblas, no a confundirse con las tinieblas, ¿me entiende? Si a usted le gusta entrar a esos lugares a beber, a tener relaciones ilícitas, no me venga a decir que usted quiere ser igual que Jesús. Porque el diablo se aprovecha de todas estas cosas.
Cuando alguien te quiere apartar del camino, te quiere apartar del propósito para el cual Dios te llamó, te salvó, te redimió y te santificó. Hermanos, es para que queramos ser como Jesús todos los días. Y si usted está en una situación fuera de lugar, en algo que a Dios no le agrada, resuelva, por amor de Dios. Tome la decisión que tenga que tomar, una decisión que exalte a Dios, que glorifique a Dios. Cuando alguien te quiere apartar del camino, no lo permita.
Si alguien viene a contarle chismes de la iglesia o de cualquier persona, no permita que nadie le venga con esas cosas, usted le dice: -Apártate de mí, Satanás.
Si alguna vez llegan a sentirse abrumados, cansados, agotados por cualquier cosa; entonces haga lo que hizo Jesús.
Lucas 5:15-16 (RVR1960): 15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.
La oración nos va a regresar la fortaleza que necesitamos para seguir al frente de lo que Dios nos ha pedido que hagamos.
Y aquí no cabe la frase o la expresión de decir: -Pastor, pero es que Jesús podía porque Él era Jesús. Él era hombre también, Jesús también se cansaba, Jesús también tenía hambre, Jesús tenía sed. Estando en la cruz, le dijo al Padre: -¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado! También sintió lo que muchos de nosotros sentimos en más de alguna oportunidad. De tal manera que cuando usted se le ocurra algo, piense en algo o quiera hacer algo, haga como lo hizo Jesús.
Vamos a orar. Padre, te damos gracias por tu palabra en esta hora. Pedimos al Espíritu Santo de Dios, que habita por la fe en nuestros corazones, que nos transforme, que nos guíe en el camino de rectitud. Tu palabra dice que hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su fin es camino de muerte. Nosotros queremos hacer tu voluntad, Señor. Padre nosotros no queremos una religión donde venimos todos los domingos, nos sentamos, escuchamos, salimos de aquí y nuestras vidas siguen siendo las mismas. Queremos ser como tú, Señor. Háblanos al corazón, muéstranos nuestros errores, ayúdanos a corregirlos, quítanos la venda de los ojos, Señor para que podamos ver la luz y reconocer aquellas cosas que no te dan gloria, que no nos edifican, que no nos bendicen.
Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en su corazón y usted necesita a Dios en su vida. Si usted quiere saber ¿de qué manera puede entregarle su corazón a Jesús? ¿Cómo puede comenzar una vida con el Señor? ¿Una vida de fe? Quiero invitarle para que le abra su corazón a Jesucristo y lo reciba como el Señor y Salvador de su alma. Si usted quiere recibir a Cristo, haga conmigo esta oración, ahí donde está dígale al Señor: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento, te he ofendido. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz del Calvario al poner tu cuerpo y derramar tu sangre para el perdón de mis pecados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios, su Santa y Bendita palabra.
Señor permite que podamos reflexionar sobre estas verdades que hemos escuchado en esta hora. En el nombre de Jesús, amén y amén.
WWJD — ¿Qué haría Jesús?
Febrero 15, 2026 – 2:00PM | Juan 13:15 | Dr. David Rodríguez
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TRANSCRIPCIÓN
Por los años 1990 se hizo muy famoso un brazalete que decía WWJD: What Would Jesus Do? (¿Qué haría Jesús?). Dicen que se distribuyeron entre 15 y 50 millones de brazaletes en el mundo. La idea era que el pueblo cristiano se hiciera la pregunta ante una situación compleja: ¿Qué hubiera hecho Jesús?. Esta fue una campaña global con tal de llevar a los cristianos a los principios y los valores de la fe. Si usted estuviera tomando una decisión, la pregunta sería: ¿Qué hubiera hecho Jesús?
Pensando en eso, el mensaje de esta tarde yo le he llamado: Haga como hizo Jesús. No es ¿Qué haría Jesús?, esta vez será: Haga como hizo Jesús porque Él nos dio una gran cantidad de ejemplos.
Jesús rompió todos los esquemas. Por ejemplo, perdonó cuando todos esperaban castigo, sirvió cuando tenía todo el derecho de ser servido, calló cuando cualquiera se hubiera defendido, no condenó cuando todos condenaban. Se acercó a las personas que fueron rechazadas en aquel entonces, pidió que se amara a los enemigos. Dijo la verdad cuando callar era más conveniente, sintió compasión de los menos afortunados. Los niños se querían acercar a Él y los discípulos le decían: -No, no. Jesús está muy ocupado. Y él les dijo: -Dejad a los niños que vengan a mí, y no se lo impidáis; es decir, con sus enseñanzas, el Señor Jesucristo creó un choque de pensamiento religioso en aquel entonces.
La meta de cada cristiano debe ser llegar a la estatura de Jesús cada día.
Juan 13:15 (RV1960): 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Nos dijo: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. Es decir, Jesús nos dio ejemplo, y esa debe ser la meta de cada uno de nosotros en todos los aspectos de nuestra vida.
1 Juan 2:6 (RV1960): 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. ¿Cómo debe andar el cristiano? Simplemente como él anduvo.
A veces pienso que escuchamos tanto y tantos sermones que nos pasan por arriba de la cabeza, y lo que necesitamos en realidad es un tiempo de reflexión y darnos cuenta qué son aquellas cosas que aún vivimos en ellas, que estamos haciendo y continuamos haciendo, y seguimos pensando y seguimos accionando sin que exista absolutamente ningún cambio, ni el menor deseo de querer ser igual que el Señor Jesucristo. Es como si lo que tenemos es una religión. Simplemente, la meta de un cristiano debe ser llegar a ser como Jesús, amar como amó Jesús, perdonar como perdona Jesús, ser manso y humilde como fue Jesús.
Jesús tuvo un amor incondicional por sus discípulos.
Juan 13:1 (NTV): 13 Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora los amó hasta el final. Jesús tuvo un amor increíble por sus discípulos, a pesar de que los discípulos fueron lentos para un montón de cosas. Jesús mostró paciencia con los discípulos.
El Señor les había dicho: La grandeza está en el servicio; sin embargo, ellos discutían quién iba a ser el más grande en el reino de los cielos. Jesus lavó los pies de sus discípulos para enseñarles su humildad. Pedro dijo: -A mí no me lavarás los pies. Y los discípulos no eran torpes, eran humanos simplemente. Y Jesús los amó. En una oportunidad, el Señor les dijo: -Ya no los voy a llamar siervos, sino amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; pero yo a ustedes les he contado todas las cosas.
Quiero referirme a una serie de situaciones normales de nuestro diario vivir con esa pregunta: ¿Qué haría Jesús? Y con la respuesta: Haga lo que hizo Jesús. Eso nos va a ahorrar una gran cantidad de teología, nos va a ahorrar una gran cantidad de pensamiento, de filosofía, nos va a ahorrar un montón de cosas.
Jesús fue honesto. ¿Usted lo cree? Jesús fue una persona de integridad. ¿Qué quiere decir esto? Si traemos eso a nuestro mundo y nuestro diario vivir: si usted pide algo prestado, ¿se queda con lo que ha prestado? ¿Qué hace? Lo devuelve.
Estamos hablando de integridad y de honestidad; si usted presta dinero, ¿qué hace? ¿Se roba el dinero? ¿Qué hace? Lo regresa, ¿por qué? Porque nosotros queremos ser como Jesús, porque el objetivo de un cristiano es ser como Jesús. Si estamos en la iglesia, si estamos en los caminos del Señor, y no reflexionamos o no queremos ser como Jesús ¿de qué nos sirve? Nos hubiéramos quedado en el mundo, para seguir viviendo y seguir siendo como el resto.
¿Usted cree que Jesús robaría? No robe usted, porque estamos hablando de hacer como hizo Jesús. Esa bolsa de cemento que está tirada ahí en su trabajo no es suya, si usted la necesita, pídala. Es mejor pedirla y que le digan que no, que robarla. ¿Por qué? Porque un cristiano no es mañoso (ladrón) y porque Jesús no ha robado nada.
¿Usted cree que Jesús haría trampas? ¿Usted cree que Jesús diría alguna vulgaridad? Pues nosotros tampoco, quien hace esas cosas no conoce a Dios, no conoce a Cristo, no conoce el evangelio, no tiene el Espíritu de Dios dentro de sí. Puede encontrarse con alguien que diga: -Pero es que yo así soy. No señor, el Espíritu Santo transforma a una persona, nos cambia. Usted debe querer ser igual que Jesús, esa debe ser la meta. Cuando un cristiano la riega, le pide perdón al Señor, se arrepiente y cambia de rumbo porque quiere ser como Jesús.
Yo tuve una discusión hace poco con una persona y le decía: -Es que no es lo mismo pecar que vivir en pecado, son dos cosas distintas. Todos pecamos, pero mantenerse en ese pecado, arrastrarse en el pecado, no reconocerlo y seguir viviendo de esa forma, eso no es ser como Jesús. ¿Quiere hacer las cosas bien? Hágalas como las hizo Jesús. Jesús no haría corrupción, pues no se corrompa usted tampoco. No ande tratando de cobrar por hacer favores, eso no lo haría Jesús.
Yo sé que vivimos en un mundo bien complicado, y es más fácil mentir que decir la verdad, es más fácil engañar que hacer las cosas correctas. Pero hay algo que no cambia, mis amados hermanos, y es que Dios honra a los que le honran. Entonces, hagamos las cosas como las haría Jesús.
Jesús no nos ve por nuestros errores, ni por nuestro pasado; sin embargo, nuestra mente es tan terrible que cuando vemos a alguna persona, nuestro cerebro nos hace recordar a la gente más por sus malas acciones que por sus buenas acciones, y eso es feo, eso no lo hace el Señor.
No se si usted se ha dado cuenta que en el matrimonio usted le puede decir un millón de veces : -te amo- a su esposa, pero si usted le dice una vez -te odio-. ¡Ay, Dios mío! Solo una vez es suficiente para que esa mujer se lo saque toda su vida, y usted le va a decir: -Pero te he dicho un millón de veces que te amo. Y ella le dirá: Sí, pero también me dijiste que me odiabas. Entonces, esa vez que dijo -te odio- está más presente en el cerebro de esa persona que el millón de veces que le dijo -te amo-. Bendito sea el nombre del Señor, que Jesús no recuerda ni nuestro pasado ni nuestros errores. ¿Sabe por qué? Porque Él es un Padre, y un padre no le anda recordando a los hijos sus errores.
Pero eso sí, el Padre también mira el corazón y el deseo que nosotros tenemos de ser igual que Jesús. Si usted dice: -Señor, la regué. ¡Qué vergüenza, qué pena, qué error más garrafal! Te pido perdón porque yo quiero ser como tú, Señor. Yo quiero ser como tú.
Yo no sé si Jesús en alguna oportunidad se volvió a encontrar con la mujer que fue encontrada en el mismo acto del adulterio, pero lo más seguro es que si Jesús hubiera estado con sus discípulos y se vuelve a topar con esa mujer, Jesús no le hubiera dicho: -Ey, Pedro, ¿ves quién viene ahí? ¿Te acuerdas quién es ella? Aquella mujer, que encontraron … Él no hubiera dicho eso. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto? ¿Por qué la tenemos tan presente? ¿Por qué no le damos a la gente la oportunidad de saber que el Espíritu de Dios puede transformar ese corazón? Jesús tendría compasión de los pecadores, porque lo hizo con la mujer que fue encontrada en el acto mismo del adulterio. Porque lo hizo con Mateo, el publicano. Todos odiaban a los que trabajaban para Roma, especialmente siendo judíos como Mateo, porque se consideraban traidores; pero Jesús lo llamó y lo hizo uno de sus discípulos. Había un discípulo que se llamaba Simón, no Pedro, que era zelote, que estaba en contra del Imperio Romano, y Jesús lo llamó para ser su discípulo.
El domingo pasado, en el servicio del mediodía, hablamos de Simón el fariseo. Jesús estaba comiendo en su casa cuando entró esta mujer pecadora, ¿recuerdan ustedes? Y Simón dijo para sí mismo: Si este fuera profeta, sabría qué tipo de mujer es esta. Imagínate ¡qué tipo! O sea, cuando decimos «el tipo de.. (alguna cosa)”, ya estamos nosotros estigmatizando eso y sobre todo si es al individuo. Jesús fue acusado también de comer con los fariseos, fue acusado de comer y beber con los pecadores, pero quiero que atienda esto que es bien importante: Jesús comió con ellos para transformarlos, Jesús comió con ellos para iluminarlos, no para volverse tinieblas igual que ellos. Jesús nos enseñó a ser generosos con la persona que necesita.
Mateo 25: 34-36 (RVR1960): 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. ¿Quieres ser como Jesús? Haga como hizo Jesús. ¿Cuándo fue la última vez que usted alimentó a una persona que tenía hambre? ¿Cuándo fue la última vez que usted ayudó a un inmigrante?
Yo recibí una llamada hace un tiempo de una persona que me dio una gran tristeza, porque él estuvo aquí con nosotros y lastimosamente no le fue bien y tuvo que regresar a su país antes de tiempo. Y en esa llamada que hicimos, él me dice: Pastor, parece mentira, pero yo no tenía ni siquiera para comprar una jacket. Yo aguanté el frío. Y le dije: Brother, ¿y por qué aguantó frío? Yo le garantizo, hermano, que entre los que estamos acá varios tenemos más de una jacket en casa, dos jackets, tres jackets. ¿Cuándo le surgió a usted en el corazón el decir: Necesita algo, hermano, ¿en qué te puedo ayudar? Visitar a los enfermos, eso hizo el Señor Jesús. Si usted quiere ser como el Señor, pues hagamos como hizo Él. ¿Lo ha ofendido alguien a usted? ¿Han hablado mal de usted? ¿Lo han traicionado? ¿Lo han insultado? ¿Se molestó usted porque un hermano pasó por su lado y ni siquiera le dijo hola? Entonces, haga lo que hizo Jesús ¿Sabe qué dijo Jesús? «Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen».
1 Pedro 2:23 (RVR1960): 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.
1 Pedro 2:23 (NTV): 23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
Mire, si a usted lo han dañado, usted no se puede poner a discutir con la persona que lo ha dañado, usted no puede venir diciendo: Es que me van a conocer. ¡No me diga! Porque si usted quiere ser como Jesús, esa no es la manera de responder, no es la manera de actuar. Si aparece un malcriado por ahí, usted demuestre lo contrario, usted trate a la persona con cariño, con dignidad, como la palabra nos manda.
Si un hermano cae en pecado, ¿cuál es nuestra actitud? ¿Usted cree que Jesús condenaría a este hermano? Si no lo hizo con Pedro en Mateo 26. Haga como hizo Jesús: restaura al caído, no lo deje en el fango, ofrézcale su mano. La iglesia existe como ministerio de restauración, no de exclusión.
Yo conozco iglesias por cantidades navegables que practican la disciplina. Hay un tipo de iglesia que la disciplina que ellos practican es: si usted ha cometido un pecado y la gente se dio cuenta usted debe ocupar la última fila de las sillas o bancas; y le piden al resto de la congregación que ni siquiera lo saluden. Y la gente pasa a la par de la persona como si no existiera. Y yo me pregunto: ¿Haría eso Jesús? Si vamos a poner en disciplina a las personas porque han pecado, hermano, todos estaríamos en disciplina este día, la verdad. Eso no significa tampoco que tenemos que ser una iglesia permisiva. Nosotros practicamos la disciplina, pero lo hacemos de una manera discreta. Lo hacemos en amistad, lo hacemos con cariño, lo hacemos razonando y no una vez, la hemos practicado cien veces. Ustedes no se dan cuenta porque no es ni será nuestro estilo humillar a una persona por una situación como esa; porque eso no lo haría Jesús.
Gálatas 6:1 (RVR1960): Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también la riegues. Porque arrieros somos, y en el camino vamos, amados míos.
Haga como hizo Jesús cuando llegue la tentación. Las tentaciones aparecen todos los días y cuando nadie nos mira. Las tentaciones son diferentes en cada uno de nosotros. A unas personas los mueve el dinero, a otras los vicios, a otras las mujeres, a otras los hombres, a otras los negocios ilícitos, a otras las apuestas, lo que sea; pero cuando llegue la tentación, haga lo que hizo Jesús. La Biblia dice que fue tentado, pero resistió con la palabra del Señor.
Hermano, si usted quiere ser como Jesús, a usted no le va a importar que su esposa le esté pidiendo cuál es la contraseña de su teléfono, podrá ver lo que sea, podrá revisar lo que sea, podrá ver los mensajes que sea. En mi casa, mis hijos contestan el teléfono, mi hija Marcela contesta mi teléfono. Las tentaciones llegan de todo tipo, de toda índole, pero Jesús las resistió. La palabra nos enseña que Jesús, nuestro sumo sacerdote, también fue tentado en todas las cosas, pero sin pecado.
Cuando te llegue una prueba, haz como hizo Jesús, siga adelante, no se desanime, confíe en Dios y especialmente no se aparte. No se aparte, porque Dios va a honrar ese deseo suyo de estar en la casa de Dios, ¿sabe por qué? Porque hay mucha gente que no les importa, hay mucha gente que hoy mismo se han quedado en la casa, y no porque estén enfermos, simplemente porque se acostaron a las 3 o 4 de la mañana viendo Netflix, simplemente porque no quisieron levantarse este día para venir y honrar a Dios. Pero, ¿usted cree que Dios no se fija en esas cosas? ¿Usted cree que a la hora de levantar sus manos y pedir al Señor por un milagro, Dios no va a tomar en cuenta el deseo de su corazón de honrarlo y de estar en la casa de Dios? Claro que sí, mi hermano, ¡por supuesto que sí! Cuando llegue la prueba, no se desanime, confíe en Dios, no se aparte.
Hay miles de personas fuera de la iglesia porque no soportaron la prueba que les llegó. Haga suyas las promesas del Señor.
Salmos 34:19 (RVR1960): 19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
Isaías 41: 10 (RVR1960): 41 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Esas son algunas de las promesas de Dios, hágalas las suyas en el nombre de Jesús. Señor, lo que tú quieras para tu honra y para tu gloria.
Cuando alguien te quiere apartar del camino, cuando alguien te quiere apartar del propósito para el cual existimos, haz lo que hizo Jesús. ¿Y qué hizo Jesús, pastor?
El capítulo 16 de Mateo es un capítulo muy interesante, a mí me encanta ese capítulo. Jesús llevó a sus discípulos a Filipos, y estando en el monte Jesús le preguntó a los discípulos: -¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?- Y se acuerda usted que Pedro fue el que le dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús le dijo: -Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló ni carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos-. Si usted sigue leyendo en la misma página de la Biblia, Jesús les dice a los discípulos: -Bueno, mi hora ha llegado-. Y el mismo Pedro que le acababa de decir: Tú eres el Cristo, mire lo que le dice.
Mateo 16: 22-23 (RVR1960): 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Imagínate la gran fregada que nos hubiera hecho Pedro si Jesús le hace caso. Vamos al infierno todos. ¿Y cómo le contestó Jesús a Pedro? -Apártate de mí, Satanás-.
Vivimos en un mundo de mucha diversión, de mucho entretenimiento. Ya viene el mundial. Me encanta este tiempo porque ahí es cuando uno conoce a los buenos cristianos. Porque hay que decidir, yo le pregunto a usted: ¿Qué haría Jesús? ¿Se quedaría en la casa viendo el mundial o vendría a la iglesia? Cuando alguien te quiera apartar del propósito, cuando alguien te quiera apartar del camino del Señor, eso no es correcto: -Apártate de mí, Satanás-.
Hermanos, yo les he dicho, hay lugares donde un cristiano no cabe. Si yo voy a un lugar donde hay un atajo de pecadores para que me confundan con ellos, nadie me va a creer que yo salga de ahí diciendo: -Yo soy evangélico por la gracia de Dios. No, hermano, no es así, la cosa no es por ahí. ¿Sabe por qué? Porque un cristiano está llamado a ser luz en medio de las tinieblas, no a confundirse con las tinieblas, ¿me entiende? Si a usted le gusta entrar a esos lugares a beber, a tener relaciones ilícitas, no me venga a decir que usted quiere ser igual que Jesús. Porque el diablo se aprovecha de todas estas cosas.
Cuando alguien te quiere apartar del camino, te quiere apartar del propósito para el cual Dios te llamó, te salvó, te redimió y te santificó. Hermanos, es para que queramos ser como Jesús todos los días. Y si usted está en una situación fuera de lugar, en algo que a Dios no le agrada, resuelva, por amor de Dios. Tome la decisión que tenga que tomar, una decisión que exalte a Dios, que glorifique a Dios. Cuando alguien te quiere apartar del camino, no lo permita.
Si alguien viene a contarle chismes de la iglesia o de cualquier persona, no permita que nadie le venga con esas cosas, usted le dice: -Apártate de mí, Satanás.
Si alguna vez llegan a sentirse abrumados, cansados, agotados por cualquier cosa; entonces haga lo que hizo Jesús.
Lucas 5:15-16 (RVR1960): 15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.
La oración nos va a regresar la fortaleza que necesitamos para seguir al frente de lo que Dios nos ha pedido que hagamos.
Y aquí no cabe la frase o la expresión de decir: -Pastor, pero es que Jesús podía porque Él era Jesús. Él era hombre también, Jesús también se cansaba, Jesús también tenía hambre, Jesús tenía sed. Estando en la cruz, le dijo al Padre: -¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado! También sintió lo que muchos de nosotros sentimos en más de alguna oportunidad. De tal manera que cuando usted se le ocurra algo, piense en algo o quiera hacer algo, haga como lo hizo Jesús.
Vamos a orar. Padre, te damos gracias por tu palabra en esta hora. Pedimos al Espíritu Santo de Dios, que habita por la fe en nuestros corazones, que nos transforme, que nos guíe en el camino de rectitud. Tu palabra dice que hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su fin es camino de muerte. Nosotros queremos hacer tu voluntad, Señor. Padre nosotros no queremos una religión donde venimos todos los domingos, nos sentamos, escuchamos, salimos de aquí y nuestras vidas siguen siendo las mismas. Queremos ser como tú, Señor. Háblanos al corazón, muéstranos nuestros errores, ayúdanos a corregirlos, quítanos la venda de los ojos, Señor para que podamos ver la luz y reconocer aquellas cosas que no te dan gloria, que no nos edifican, que no nos bendicen.
Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en su corazón y usted necesita a Dios en su vida. Si usted quiere saber ¿de qué manera puede entregarle su corazón a Jesús? ¿Cómo puede comenzar una vida con el Señor? ¿Una vida de fe? Quiero invitarle para que le abra su corazón a Jesucristo y lo reciba como el Señor y Salvador de su alma. Si usted quiere recibir a Cristo, haga conmigo esta oración, ahí donde está dígale al Señor: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento, te he ofendido. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz del Calvario al poner tu cuerpo y derramar tu sangre para el perdón de mis pecados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios, su Santa y Bendita palabra.
Señor permite que podamos reflexionar sobre estas verdades que hemos escuchado en esta hora. En el nombre de Jesús, amén y amén.


