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La amorosa paciencia de Dios

Marzo 1, 2026 – 2:00PM | Romanos 15:5-6 | Dr. David Rodríguez

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Etiquetas: marzo 2026, pastor david rodriguez, romanos, transcripcion

TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra, por favor, amados míos, en la epístola que el apóstol Pablo envió a la iglesia en Roma. Romanos capítulo 15.

Quiero hablar en esta oportunidad de un tema muy especial. Y una sola cosa quiero que tengamos en mente a lo largo de todo lo que hablemos. Quiero hablar acerca de: La amorosa paciencia de Dios, porque hay un propósito en medio de la paciencia de Dios.

Creo que la motivación de la paciencia de Dios es la redención del hombre. Es por el amor tan grande que Dios le tiene a esta humanidad. No voy a hablar de la paciencia nuestra, no es el punto en esta tarde. Ya sé que somos impacientes, vivimos en un mundo de impaciencia, queremos todas las cosas bien rápido. Hasta el pastor quiere que uno llegue temprano, pero eso no tiene nada que ver con la paciencia, tiene que ver con ser puntuales, con prioridades, con la cultura. 

Romanos 15:5-6 (RVR1960): Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

¿Cuántos de los que estamos aquí creemos, sabemos, pensamos que algún día en nuestra vida hicimos algo donde merecíamos que Dios terminara con nosotros? Gracias a Dios por su paciencia, ¿no es cierto? Gracias a Dios por su paciencia.

Dios no es un Dios nervioso a quien se le colma la paciencia y hace cosas sin pensar, como muchos lo acusan hoy en día (porque en el Antiguo Testamento Dios destruyó pueblos, mató personas). La palabra del Señor, la Biblia, dice (Salmos 86: 15 RVR1960): Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.

Yo quiero exaltar en esta tarde la paciencia del Señor. Quiero que exaltemos juntos la paciencia de Dios, pero quiero que tengamos en mente también que no abusemos, no pasemos el lindero, hay que tener cuidado. Quiero mencionar algunos ejemplos en la Biblia que nos hablan acerca de esa paciencia amorosa del Señor.

1. La paciencia de Dios en los días de Noé.

Para el capítulo 6 de Génesis, Dios había creado la humanidad y habían pasado muchos años, Noé tenía 500 años en ese entonces. 

Génesis 6: 5-8 (RVR1960): Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Todo lo que los hombres pensaban, todo lo que querían hacer, era solamente el mal. Era ver quién hace más mal que el otro, si tú me haces algo, yo te hago algo peor. Esa es la maldad en el corazón, en los pensamientos de la gente. Dios es un Dios de amor, de misericordia. Pero fíjate que el versículo 6 es prácticamente, la decepción de Dios. Acuérdese que la primera decepción que tuvo fue con Satanás, porque Dios creó a Lucifer y este quiso poner su trono más arriba que el del Altísimo. Desagradecido, porque Dios le había dado todos los privilegios. Sin embargo, él quiso poner su trono más arriba que el del Altísimo. En segundo lugar, hizo a Adán y a Eva. Tal vez con el hombre las cosas serían diferentes. ¿Y qué pasó? Lo decepcionaron también. Y cuando Dios echó un vistazo más adelante ¿qué vio? Maldad, mucha maldad, pensamientos de maldad, corazón malo. Gracias a Dios, amados míos, gracias a Dios que no todos eran tan malos. Resulta que Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Génesis 6: 12-13 (RVR1960): Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos. Y aquí que yo los destruiré con la tierra. En otras palabras Dios le dijo a Noé: -Voy a traer un diluvio sobre la tierra. He tenido paciencia con la humanidad por todo este tiempo, pero sabes qué, no más. Solamente tú, tu esposa, tus hijos y sus esposas, ustedes son las únicas personas que se van a salvar. 

Noé comenzó a construir el arca. No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo tomó la construcción. Algunos teólogos hablan de 80 años, otros de 100 y otros de 120 años, pero lo que sí nos dice el apóstol Pedro (que lo acabamos de ver en video) es que Noé fue un pregonero de justicia. 

2 Pedro 2:5 (NTV): Dios tampoco perdonó al mundo antiguo, aparte de Noé y a los otros siete miembros de su familia. Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios.

2 Pedro 2: 5 (RVR1960): y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. 

Mientras Noé construía el arca, le decía a la gente: -Va a venir un juicio, señores. Y ¿sabe qué decía la gente? -¡No me diga! Advirtió al mundo del justo juicio de Dios y por eso Dios lo protegió cuando destruyó con un gran diluvio el mundo de los que vivían sin Dios.

La gente vio a Noé construir el arca. Me pregunto, ¿cómo es posible que la gente no se arrepintiera? Jesucristo comparó los tiempos de Noé con los tiempos cuando Él vivió, y luego dijo que vendrían tiempos peligrosos (dijo el apóstol Pablo). Ahora se me hace que estamos viviendo tiempos mucho más difíciles, más violentos y más complicados que en los tiempos de Jesús. Dios dice que hay mucha maldad en el mundo y que va a mandar un juicio. ¿Cuándo va a ser? No sé cuándo va a ser. 

Usted sabe cuál es la naturaleza humana: si el juicio hubiera comenzado hoy y usted lo supiera, los que llegan tarde hubieran venido temprano, porque es naturaleza humana. Si usted hubiera sabido desde hace años que el primero de marzo de 2026 Jesucristo vendría, yo le garantizo que pone su vida en orden la semana antes para que Dios lo encuentre confesado. ¿Cómo es posible que no haya arrepentimiento en el corazón de la gente?

1 Pedro 3:20 (RVR1960): los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

El Señor Jesucristo dijo en Mateo 24:37-38 (RVR1960): Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca. 

¿Qué hay de malo en eso? No hay nada malo en esas cosas. ¿Sabe cuál es lo malo? Cuando usted pone a Dios en segundo lugar o en tercer lugar. Si usted se quiere casar, cásese, pero ¿y qué tiene que ver el evangelio? Usted venga a su culto el día domingo, no se ponga a decir que no puede venir porque tiene que buscar el salón donde se va a casar, o anda buscando los anillos. ¿Y cuánto tiempo le va a dar a todo eso? Sabe qué significa eso: poner a Dios a un lado, meterlo en un cajón, en una gaveta y decir: -Estoy ocupado con mis propias cosas. Eso es lo que significa en este pasaje: comer, beber, casarse. 

Mateo 24: 39 (RVR1960): y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Eso es triste en realidad. 

Yo le he dicho a usted cantidad de veces, y se lo digo con el corazón, no es meterle miedo, es la realidad de la Biblia, hermano. La próxima vez que quiera meter algo al horno, acérquese un poquito y vea que caliente está. Usted me podrá decir lo que se le ocurra, pero esa es la realidad, eso es el infierno. Estamos viviendo tiempos bien difíciles y existe una gran indiferencia con las cosas espirituales. 

En realidad, Dios tuvo paciencia en los tiempos de Noé; pero, ¿sabe qué? La gente cruzó esa línea. Y algunos dicen que esa es la razón por la cual Dios cerró la puerta del arca. Dicen algunos que si lo hubiera cerrado Noé, es capaz que al ver a la gente que se estaba perdiendo, al ver a la gente que se estaba ahogando, Noé por compasión hubiera abierto la puerta para que la gente entrara. Dios no funciona de esa manera. Dios te advierte, te da oportunidades.

El haber aceptado la invitación para estar en la casa del Señor en este día es una advertencia divina. Es Dios diciéndole: -No te traje hasta Canadá simple y sencillamente para que te hagas rico. No te traje hasta Canadá simple y sencillamente para que disfrutes de las maravillosas montañas cuando no llueve. No te traje a Canadá simple y sencillamente para que veas la nieve. No te traje a Canadá simple y sencillamente para que goces de la belleza que tenemos acá. Te traje a Canadá para que sepas que hay un Dios en la gloria que te ama y que quiere perdonar tus pecados y que vuelvas tu mirada a la cruz de Jesús. Hay un propósito, por eso la motivación de Dios en su paciencia es para que conozcamos a Dios. No estamos aquí por casualidad. No estamos aquí simple y sencillamente porque de repente aparecimos. Hay un propósito divino, amados míos. Dios mueve piezas, ¿sabe por qué lo trajo a usted hasta aquí? Porque si usted se hubiera quedado en su rancho, jamás hubiera ido a la iglesia que estaba allá en su colonia, nunca. Dios tuvo que moverlo, tuvo que hacer cantidad de cosas, cuidarlo en el camino, porque Dios tenía una cita preparada con usted en este día primero de marzo de 2026.

2. Sodoma y Gomorra.

Se estima que la población de Sodoma y Gomorra podría haber sido de unos 40,000 habitantes, no se ponen de acuerdo los estudiosos. Dios destruyó con azufre y fuego las ciudades. Pero, ¿sabe usted que antes de destruirlas, Abraham intercedió seis veces con Dios? (Génesis 18) -Señor, ¿la vas a destruir? ¿Y qué tal si hay 50 justos? En una ciudad de 40,000 personas. ¿Y qué tal si hay 45? ¿Vas a destruir la ciudad si hay 45? ¿Y qué tal si hay 40? ¿O si hay 30? ¿Y si hay 20? Y así bajó hasta 10, al menos 10 justos. Imagínate que ni 10 justos había en una ciudad de 40,000. 

¿Ya se puso a pensar usted cuántas personas de su país hay en esta ciudad de Vancouver? Ayer hablamos con un hermano que estaba allá con nosotros en el evangelismo, y me hablaba de unos 20,000 o 25,000 salvadoreños en esta ciudad. ¿Sabe usted cuántos mexicanos hay? ¿Cuántos colombianos? ¿Cuántos guatemaltecos? ¿Sabe cuántos hispanos hay en esta ciudad? Ahora piense en la cantidad de hispanos que están en esta ciudad y piense en la cantidad de creyentes. ¿Con cuánta gente se reúne usted un fin de semana? Sus amistades. Yo veo en las redes sociales, en TikTok, cantidad de latinos reunidos cuando hay un festival. ¿Ya se puso a pensar usted en eso? Uno se relaciona con la gente de su país para comer arepas, platicar, qué rico reunirnos con los amigos, pero cuando usted se pone a pensar y dice: – Los invito a la iglesia. Muchos te dan la espalda, porque no están interesados en conocer a Dios, no están interesados en nada que tenga que ver con la vida espiritual, ellos quieren vivir su mundo. Es una manera de decirte: -Hey, déjame en paz, a mí me gusta hablar contigo, pero cuando te metes a hablar de tu iglesia, a mí eso ya no me gusta. Así eran los tiempos de Noé.

Seis veces intercedió Abraham por estas ciudades. Dios mandó ángeles a la ciudad, y en lugar de que la gente cayera al piso en arrepentimiento al ver los ángeles de Dios, querían abusar de ellos. Dios mostró su paciencia con Sodoma y Gomorra.

3. La paciencia de Dios con Faraón.

Dios quiso sacar al pueblo de Israel de Egipto, pero se le opuso un hombre: Faraón. Llegó Moisés y dijo: -Queremos que sueltes a este pueblo. Y Faraón dijo: -No. ¿Cuántas oportunidades le dio Dios a Faraón? Diez oportunidades, repetidas veces Moisés fue a negociar con Faraón, pero no quiso. Recordemos que las diez plagas no cayeron todas a la misma vez. Hubo pausas entre una y otra que permitieron al Faraón reconsiderar su postura. Pero Faraón era de ese tipo de personas: -Yo hago lo que quiero, lo que me da la gana. La Biblia dice que Faraón endureció su corazón. Fue un hombre terco hasta que pagó las consecuencias con la muerte de su primogénito, la última de las plagas.

4. La paciencia de Dios con el pueblo de Israel.

Israel fue un pueblo rebelde con Dios. Fue tan rebelde que provocaron a Dios adorando a otros dioses. Se apartaron de Jehová, se hicieron idólatras, no confiaron en Él a pesar de todos los milagros que Dios hizo en medio de ellos. Descuidaron el templo, dejaron que se cayera poco a poco, ya no traían sus ofrendas a la casa del Señor. Dios los había sacado de Egipto, de casa de servidumbre, y ellos querían regresar al mundo. Hay gente desagradecida. Acusaron a Dios de haberlos sacado de Egipto para matarlos en el desierto. ¿Se puede usted imaginar semejante cosa? Desafiaron al Señor todas las veces que pudieron. Aún en el libro de Jueces dice que cada uno hacía lo que bien le parecía. Dios pudo haber destruido a Israel, pero Dios tuvo paciencia con este pueblo.

Ahora, te voy a decir una cosa: hay más de algún evangélico por ahí, más de algún cristianito que también se rebela contra Dios.

4. Jonás, el profeta rebelde.

Jonás era un profeta sin amor por las almas. Dios lo mandó a Nínive, y se fue a Tarsis. Es como decir: -voy a donde se me da la gana, a mí nadie me dice lo que tengo que hacer. Pensó que podía huir de Dios. Lo tiraron del barco, se lo tragó un gran pez. Y estando en el vientre del gran pez, entonces oró a Jehová como nunca antes. Dios lo rescató, lo llevó donde tenía que ir. Llegó a Nínive, predicó, y la ciudad se arrepintió. Después, Jonás se enojó porque Dios no destruyó la ciudad. Hizo un calor tan terrible que Dios levantó una calabacera para darle sombra, pero también mandó un gusano que se comió la calabacera. El hombre se molestó y le dijo a Dios: -Me enojo hasta la muerte. Dios tuvo una gran paciencia con Jonás.

6. Saulo de Tarso.

Si nos movemos al Nuevo Testamento, ¿quién otro experimentó la gran paciencia de Dios? Saulo de Tarso. Saulo perseguía a los cristianos, los encarcelaba. Él estuvo presente cuando apedrearon a Esteban, y consentía en su muerte, dice la palabra. Saulo era blasfemo, insultaba el evangelio y era perseguidor de los creyentes. Pero Dios tuvo paciencia con Saulo, así como ha tenido paciencia con nosotros. 

Un día se le presentó a Saulo y le dijo: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Saulo tuvo un encuentro con Dios y le dijo: -Instrumento escogido me eres para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel. Dios tuvo paciencia con Saulo.

Esta es la paciencia de Dios para salvación: detenerse, y no destruir a alguien aún cuando tiene el derecho, el poder y la habilidad para hacerlo. Cuando una persona blasfema contra Dios (las redes sociales están llenas de eso) Dios puede terminar con ellos en el instante; pero la paciencia de Dios es para salvación. La paciencia de Dios es porque Dios quiere redimir al hombre.

Dios no solamente salvó a Saulo, sino que también lo llamó al ministerio. A tal grado que el apóstol dice: 

1 Timoteo 1: 12(RVR1960): Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio. Está diciendo, no sólo me salvó, no solo me redimió, no solo me justificó, sino que también me puso en el ministerio.

7. La paciencia de Dios con este mundo.

Si pudiéramos describir el mundo en el que vivimos, diríamos que vivimos en un mundo lleno de maldad, de injusticia. Es un mundo dividido, separado por creencias religiosas, políticas, ideologías dañinas que han llevado a este mundo a un caos espiritual. Dios no se equivocó cuando dijo allá en 3 Timoteo 3: 1-5 (RVR1960): También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. 

El mundo está confundido. Las guerras, lo que sucedió ayer en Irán, en el nombre de la religión hay odio hacia otros pueblos. La semana pasada en México se encontraron altares a la Virgen María, y en nombre de la religión y en nombre del altar a la Virgen María, se destruye al mundo. ¿Cómo es posible semejante cosa? Hay confusión, vivimos en un mundo donde los que se dicen ser cristianos miran a Dios y a la iglesia con indiferencia. Dios ha tenido paciencia con nosotros, sus hijos. Iglesia, si no fuera por la misericordia de Dios ya hubiéramos sido consumidos, si no fuera por su gracia y su misericordia, Dios ha tenido paciencia con nosotros. 

El punto principal de esta tarde es que nosotros reflexionemos el resto del día diciéndole: -Gracias, Señor, por tu paciencia. Gracias porque has tenido paciencia de mí. Gracias porque esperaste. Gracias porque en medio de mis rebeliones me esperaste. Dios ha tenido paciencia cuando hemos desobedecido, cuando hemos sido rebeldes, cuando hemos hecho nuestra voluntad en lugar de la voluntad de Dios. Gracias a Dios por su paciencia.

Si usted en esta tarde aún no conoce a Jesucristo como el Señor y Salvador de su alma, hoy puede hacerlo. 

¿Cómo puede saber usted si es salvo? Si usted muriera hoy, ¿a dónde iría su alma? Solamente hay dos lugares: al cielo o al infierno. Pero hay una segunda pregunta que no podemos obviar, si usted dice que va al cielo.  ¿Por qué cree usted que iría al cielo? Dios no espera que usted diga que va al cielo porque es bueno, la Biblia dice que justos no hay ni aún uno. Al cielo no se va por ser bueno, ni al infierno se va por ser malo. Al cielo se va por tener a Cristo como el Señor y Salvador de nuestras almas, y al infierno por haberlo rechazado. Simple y sencillamente.

Si usted me dice: -Pastor, yo voy al cielo por la gracia y la misericordia de Dios, porque Dios tuvo misericordia de este pecador. Yo soy un pecador que me he arrepentido de mis pecados, le he entregado mi vida al Señor Jesucristo, le he pedido perdón por todos mis desvaríos, por todos mis pecados, por todas mis ofensas, he vuelto mi mirada a la cruz y la sangre preciosa de Jesucristo ha limpiado mis pecados, he sido justificado y redimido para la gloria de nuestro Dios; ese es salvo. El punto es darle a Él la honra, de eso se trata la salvación.

Si usted todavía no sabe para dónde va cuando muera, déjeme decirle que tiene que reconocer que Dios ha tenido paciencia de usted. 

Le cuento rápidamente algo acerca de la paciencia de Dios: Cuando yo tenía 14 años, iba a la escuela conmigo un amigo, que hoy es pastor en México. Crecimos juntos, éramos inconversos. Era de apellido Santamaria, y yo toda la vida le dije Santa. Para ese entonces a nadie le importaba mi vida, a mi familia no le importaba si iba a la escuela o no, ni qué hacía con mi existencia; mi amigo y yo hicimos un montón de cosas fuera de lugar, éramos malos. Y ahora los dos somos pastores, ¡Imagínese la paciencia de nuestro Rey! Nos acordamos de esa época cuando nos ponemos a platicar. En una ocasión íbamos caminando por una de las calles de San Salvador, pasamos frente a una iglesia, y había un hombre afuera y dijo: -Muchachos, vengan, pasen adelante. Nosotros entramos y escuchamos el evangelio.

Cuando comienzo a pensar en todo lo que hice hasta que llegué a los 17 años, entiendo que Dios tuvo paciencia conmigo. Ese día que entré a la iglesia y le entregué mi vida al Señor, no he parado desde entonces. Pero aquellas personas que todavía no tienen a Cristo en su corazón, que no tienen a Cristo en su alma, ¿en cuántos lugares te ha puesto Dios? ¿Cuántas personas un día te dijeron: Dios te ama? Alguien un día te invitó a una iglesia y usted dijo: -No, estoy ocupado, ahí te aviso. ¿Sabes? Todas esas oportunidades eran la mano extendida de Dios para salvarte. 

Hoy Dios te trajo a este lugar, Él te ha tenido paciencia, te ha venido buscando desde hace tanto tiempo, y tú, te has venido escondiendo pensando que no es el tiempo todavía, que tal vez mañana, que a lo mejor en otro día. No abuse de la paciencia de Dios. Reconozca que Dios ha movido cielo y tierra para que usted esté sentado en este lugar. Es más, usted debería preguntarse: -Yo no sé qué estoy haciendo aquí escuchando a este viejo, yo no sé qué hago aquí. Es porque Dios te ha traído y tiene un plan maravilloso para tu vida.

Padre querido, te damos gracias por tu palabra. Gracias por esa paciencia tan grande que has tenido con nosotros. Reconocemos que tienes todo el derecho de habernos consumido, de que no te ofendamos más, pero en tu gran amor, en tu gran misericordia, nos has salvado sin merecerlo. Gracias Señor porque tu paciencia siempre estuvo allí, porque nos guardaste hasta este día y porque nos has traído  hasta acá. Señor entendemos que ahora estás tocando la puerta de nuestro corazón, invitándonos a venir a tu casa, a tu reino, a abrir nuestro corazón a Jesucristo que murió por nosotros en la cruz del Calvario. 

Mientras todos oramos, si usted nunca le ha entregado su vida a Jesús, allí donde está dígale al Señor: Señor te pido perdón por mis pecados. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz, gracias porque moriste por mi. Gracias porque derramaste tu sangre para que mis pecados sean perdonados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida y me arrepiento de todas mis ofensas contra ti. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su bendita palabra. 

Espíritu Santo de Dios gracias por lo que has hecho en nuestras vidas, por aquellas personas que han tomado la decisión de entregarse a ti en este momento. Bendice esas almas Padre, bendice esos corazones y que juntos podamos seguir creciendo para gloria de tu nombre. En Cristo Jesus oramos, y tu pueblo dice: Amén.

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La amorosa paciencia de Dios


Marzo 1, 2026 – 2:00PM | Romanos 15:5-6 | Dr. David Rodríguez

Etiquetas: marzo 2026, pastor david rodriguez, romanos, transcripcion


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TRANSCRIPCIÓN

Vamos a abrir la palabra, por favor, amados míos, en la epístola que el apóstol Pablo envió a la iglesia en Roma. Romanos capítulo 15.

Quiero hablar en esta oportunidad de un tema muy especial. Y una sola cosa quiero que tengamos en mente a lo largo de todo lo que hablemos. Quiero hablar acerca de: La amorosa paciencia de Dios, porque hay un propósito en medio de la paciencia de Dios.

Creo que la motivación de la paciencia de Dios es la redención del hombre. Es por el amor tan grande que Dios le tiene a esta humanidad. No voy a hablar de la paciencia nuestra, no es el punto en esta tarde. Ya sé que somos impacientes, vivimos en un mundo de impaciencia, queremos todas las cosas bien rápido. Hasta el pastor quiere que uno llegue temprano, pero eso no tiene nada que ver con la paciencia, tiene que ver con ser puntuales, con prioridades, con la cultura. 

Romanos 15:5-6 (RVR1960): Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

¿Cuántos de los que estamos aquí creemos, sabemos, pensamos que algún día en nuestra vida hicimos algo donde merecíamos que Dios terminara con nosotros? Gracias a Dios por su paciencia, ¿no es cierto? Gracias a Dios por su paciencia.

Dios no es un Dios nervioso a quien se le colma la paciencia y hace cosas sin pensar, como muchos lo acusan hoy en día (porque en el Antiguo Testamento Dios destruyó pueblos, mató personas). La palabra del Señor, la Biblia, dice (Salmos 86: 15 RVR1960): Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.

Yo quiero exaltar en esta tarde la paciencia del Señor. Quiero que exaltemos juntos la paciencia de Dios, pero quiero que tengamos en mente también que no abusemos, no pasemos el lindero, hay que tener cuidado. Quiero mencionar algunos ejemplos en la Biblia que nos hablan acerca de esa paciencia amorosa del Señor.

1. La paciencia de Dios en los días de Noé.

Para el capítulo 6 de Génesis, Dios había creado la humanidad y habían pasado muchos años, Noé tenía 500 años en ese entonces. 

Génesis 6: 5-8 (RVR1960): Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Todo lo que los hombres pensaban, todo lo que querían hacer, era solamente el mal. Era ver quién hace más mal que el otro, si tú me haces algo, yo te hago algo peor. Esa es la maldad en el corazón, en los pensamientos de la gente. Dios es un Dios de amor, de misericordia. Pero fíjate que el versículo 6 es prácticamente, la decepción de Dios. Acuérdese que la primera decepción que tuvo fue con Satanás, porque Dios creó a Lucifer y este quiso poner su trono más arriba que el del Altísimo. Desagradecido, porque Dios le había dado todos los privilegios. Sin embargo, él quiso poner su trono más arriba que el del Altísimo. En segundo lugar, hizo a Adán y a Eva. Tal vez con el hombre las cosas serían diferentes. ¿Y qué pasó? Lo decepcionaron también. Y cuando Dios echó un vistazo más adelante ¿qué vio? Maldad, mucha maldad, pensamientos de maldad, corazón malo. Gracias a Dios, amados míos, gracias a Dios que no todos eran tan malos. Resulta que Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Génesis 6: 12-13 (RVR1960): Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos. Y aquí que yo los destruiré con la tierra. En otras palabras Dios le dijo a Noé: -Voy a traer un diluvio sobre la tierra. He tenido paciencia con la humanidad por todo este tiempo, pero sabes qué, no más. Solamente tú, tu esposa, tus hijos y sus esposas, ustedes son las únicas personas que se van a salvar. 

Noé comenzó a construir el arca. No se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo tomó la construcción. Algunos teólogos hablan de 80 años, otros de 100 y otros de 120 años, pero lo que sí nos dice el apóstol Pedro (que lo acabamos de ver en video) es que Noé fue un pregonero de justicia. 

2 Pedro 2:5 (NTV): Dios tampoco perdonó al mundo antiguo, aparte de Noé y a los otros siete miembros de su familia. Noé advirtió al mundo del justo juicio de Dios.

2 Pedro 2: 5 (RVR1960): y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. 

Mientras Noé construía el arca, le decía a la gente: -Va a venir un juicio, señores. Y ¿sabe qué decía la gente? -¡No me diga! Advirtió al mundo del justo juicio de Dios y por eso Dios lo protegió cuando destruyó con un gran diluvio el mundo de los que vivían sin Dios.

La gente vio a Noé construir el arca. Me pregunto, ¿cómo es posible que la gente no se arrepintiera? Jesucristo comparó los tiempos de Noé con los tiempos cuando Él vivió, y luego dijo que vendrían tiempos peligrosos (dijo el apóstol Pablo). Ahora se me hace que estamos viviendo tiempos mucho más difíciles, más violentos y más complicados que en los tiempos de Jesús. Dios dice que hay mucha maldad en el mundo y que va a mandar un juicio. ¿Cuándo va a ser? No sé cuándo va a ser. 

Usted sabe cuál es la naturaleza humana: si el juicio hubiera comenzado hoy y usted lo supiera, los que llegan tarde hubieran venido temprano, porque es naturaleza humana. Si usted hubiera sabido desde hace años que el primero de marzo de 2026 Jesucristo vendría, yo le garantizo que pone su vida en orden la semana antes para que Dios lo encuentre confesado. ¿Cómo es posible que no haya arrepentimiento en el corazón de la gente?

1 Pedro 3:20 (RVR1960): los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

El Señor Jesucristo dijo en Mateo 24:37-38 (RVR1960): Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca. 

¿Qué hay de malo en eso? No hay nada malo en esas cosas. ¿Sabe cuál es lo malo? Cuando usted pone a Dios en segundo lugar o en tercer lugar. Si usted se quiere casar, cásese, pero ¿y qué tiene que ver el evangelio? Usted venga a su culto el día domingo, no se ponga a decir que no puede venir porque tiene que buscar el salón donde se va a casar, o anda buscando los anillos. ¿Y cuánto tiempo le va a dar a todo eso? Sabe qué significa eso: poner a Dios a un lado, meterlo en un cajón, en una gaveta y decir: -Estoy ocupado con mis propias cosas. Eso es lo que significa en este pasaje: comer, beber, casarse. 

Mateo 24: 39 (RVR1960): y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Eso es triste en realidad. 

Yo le he dicho a usted cantidad de veces, y se lo digo con el corazón, no es meterle miedo, es la realidad de la Biblia, hermano. La próxima vez que quiera meter algo al horno, acérquese un poquito y vea que caliente está. Usted me podrá decir lo que se le ocurra, pero esa es la realidad, eso es el infierno. Estamos viviendo tiempos bien difíciles y existe una gran indiferencia con las cosas espirituales. 

En realidad, Dios tuvo paciencia en los tiempos de Noé; pero, ¿sabe qué? La gente cruzó esa línea. Y algunos dicen que esa es la razón por la cual Dios cerró la puerta del arca. Dicen algunos que si lo hubiera cerrado Noé, es capaz que al ver a la gente que se estaba perdiendo, al ver a la gente que se estaba ahogando, Noé por compasión hubiera abierto la puerta para que la gente entrara. Dios no funciona de esa manera. Dios te advierte, te da oportunidades.

El haber aceptado la invitación para estar en la casa del Señor en este día es una advertencia divina. Es Dios diciéndole: -No te traje hasta Canadá simple y sencillamente para que te hagas rico. No te traje hasta Canadá simple y sencillamente para que disfrutes de las maravillosas montañas cuando no llueve. No te traje a Canadá simple y sencillamente para que veas la nieve. No te traje a Canadá simple y sencillamente para que goces de la belleza que tenemos acá. Te traje a Canadá para que sepas que hay un Dios en la gloria que te ama y que quiere perdonar tus pecados y que vuelvas tu mirada a la cruz de Jesús. Hay un propósito, por eso la motivación de Dios en su paciencia es para que conozcamos a Dios. No estamos aquí por casualidad. No estamos aquí simple y sencillamente porque de repente aparecimos. Hay un propósito divino, amados míos. Dios mueve piezas, ¿sabe por qué lo trajo a usted hasta aquí? Porque si usted se hubiera quedado en su rancho, jamás hubiera ido a la iglesia que estaba allá en su colonia, nunca. Dios tuvo que moverlo, tuvo que hacer cantidad de cosas, cuidarlo en el camino, porque Dios tenía una cita preparada con usted en este día primero de marzo de 2026.

2. Sodoma y Gomorra.

Se estima que la población de Sodoma y Gomorra podría haber sido de unos 40,000 habitantes, no se ponen de acuerdo los estudiosos. Dios destruyó con azufre y fuego las ciudades. Pero, ¿sabe usted que antes de destruirlas, Abraham intercedió seis veces con Dios? (Génesis 18) -Señor, ¿la vas a destruir? ¿Y qué tal si hay 50 justos? En una ciudad de 40,000 personas. ¿Y qué tal si hay 45? ¿Vas a destruir la ciudad si hay 45? ¿Y qué tal si hay 40? ¿O si hay 30? ¿Y si hay 20? Y así bajó hasta 10, al menos 10 justos. Imagínate que ni 10 justos había en una ciudad de 40,000. 

¿Ya se puso a pensar usted cuántas personas de su país hay en esta ciudad de Vancouver? Ayer hablamos con un hermano que estaba allá con nosotros en el evangelismo, y me hablaba de unos 20,000 o 25,000 salvadoreños en esta ciudad. ¿Sabe usted cuántos mexicanos hay? ¿Cuántos colombianos? ¿Cuántos guatemaltecos? ¿Sabe cuántos hispanos hay en esta ciudad? Ahora piense en la cantidad de hispanos que están en esta ciudad y piense en la cantidad de creyentes. ¿Con cuánta gente se reúne usted un fin de semana? Sus amistades. Yo veo en las redes sociales, en TikTok, cantidad de latinos reunidos cuando hay un festival. ¿Ya se puso a pensar usted en eso? Uno se relaciona con la gente de su país para comer arepas, platicar, qué rico reunirnos con los amigos, pero cuando usted se pone a pensar y dice: – Los invito a la iglesia. Muchos te dan la espalda, porque no están interesados en conocer a Dios, no están interesados en nada que tenga que ver con la vida espiritual, ellos quieren vivir su mundo. Es una manera de decirte: -Hey, déjame en paz, a mí me gusta hablar contigo, pero cuando te metes a hablar de tu iglesia, a mí eso ya no me gusta. Así eran los tiempos de Noé.

Seis veces intercedió Abraham por estas ciudades. Dios mandó ángeles a la ciudad, y en lugar de que la gente cayera al piso en arrepentimiento al ver los ángeles de Dios, querían abusar de ellos. Dios mostró su paciencia con Sodoma y Gomorra.

3. La paciencia de Dios con Faraón.

Dios quiso sacar al pueblo de Israel de Egipto, pero se le opuso un hombre: Faraón. Llegó Moisés y dijo: -Queremos que sueltes a este pueblo. Y Faraón dijo: -No. ¿Cuántas oportunidades le dio Dios a Faraón? Diez oportunidades, repetidas veces Moisés fue a negociar con Faraón, pero no quiso. Recordemos que las diez plagas no cayeron todas a la misma vez. Hubo pausas entre una y otra que permitieron al Faraón reconsiderar su postura. Pero Faraón era de ese tipo de personas: -Yo hago lo que quiero, lo que me da la gana. La Biblia dice que Faraón endureció su corazón. Fue un hombre terco hasta que pagó las consecuencias con la muerte de su primogénito, la última de las plagas.

4. La paciencia de Dios con el pueblo de Israel.

Israel fue un pueblo rebelde con Dios. Fue tan rebelde que provocaron a Dios adorando a otros dioses. Se apartaron de Jehová, se hicieron idólatras, no confiaron en Él a pesar de todos los milagros que Dios hizo en medio de ellos. Descuidaron el templo, dejaron que se cayera poco a poco, ya no traían sus ofrendas a la casa del Señor. Dios los había sacado de Egipto, de casa de servidumbre, y ellos querían regresar al mundo. Hay gente desagradecida. Acusaron a Dios de haberlos sacado de Egipto para matarlos en el desierto. ¿Se puede usted imaginar semejante cosa? Desafiaron al Señor todas las veces que pudieron. Aún en el libro de Jueces dice que cada uno hacía lo que bien le parecía. Dios pudo haber destruido a Israel, pero Dios tuvo paciencia con este pueblo.

Ahora, te voy a decir una cosa: hay más de algún evangélico por ahí, más de algún cristianito que también se rebela contra Dios.

4. Jonás, el profeta rebelde.

Jonás era un profeta sin amor por las almas. Dios lo mandó a Nínive, y se fue a Tarsis. Es como decir: -voy a donde se me da la gana, a mí nadie me dice lo que tengo que hacer. Pensó que podía huir de Dios. Lo tiraron del barco, se lo tragó un gran pez. Y estando en el vientre del gran pez, entonces oró a Jehová como nunca antes. Dios lo rescató, lo llevó donde tenía que ir. Llegó a Nínive, predicó, y la ciudad se arrepintió. Después, Jonás se enojó porque Dios no destruyó la ciudad. Hizo un calor tan terrible que Dios levantó una calabacera para darle sombra, pero también mandó un gusano que se comió la calabacera. El hombre se molestó y le dijo a Dios: -Me enojo hasta la muerte. Dios tuvo una gran paciencia con Jonás.

6. Saulo de Tarso.

Si nos movemos al Nuevo Testamento, ¿quién otro experimentó la gran paciencia de Dios? Saulo de Tarso. Saulo perseguía a los cristianos, los encarcelaba. Él estuvo presente cuando apedrearon a Esteban, y consentía en su muerte, dice la palabra. Saulo era blasfemo, insultaba el evangelio y era perseguidor de los creyentes. Pero Dios tuvo paciencia con Saulo, así como ha tenido paciencia con nosotros. 

Un día se le presentó a Saulo y le dijo: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Saulo tuvo un encuentro con Dios y le dijo: -Instrumento escogido me eres para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel. Dios tuvo paciencia con Saulo.

Esta es la paciencia de Dios para salvación: detenerse, y no destruir a alguien aún cuando tiene el derecho, el poder y la habilidad para hacerlo. Cuando una persona blasfema contra Dios (las redes sociales están llenas de eso) Dios puede terminar con ellos en el instante; pero la paciencia de Dios es para salvación. La paciencia de Dios es porque Dios quiere redimir al hombre.

Dios no solamente salvó a Saulo, sino que también lo llamó al ministerio. A tal grado que el apóstol dice: 

1 Timoteo 1: 12(RVR1960): Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio. Está diciendo, no sólo me salvó, no solo me redimió, no solo me justificó, sino que también me puso en el ministerio.

7. La paciencia de Dios con este mundo.

Si pudiéramos describir el mundo en el que vivimos, diríamos que vivimos en un mundo lleno de maldad, de injusticia. Es un mundo dividido, separado por creencias religiosas, políticas, ideologías dañinas que han llevado a este mundo a un caos espiritual. Dios no se equivocó cuando dijo allá en 3 Timoteo 3: 1-5 (RVR1960): También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. 

El mundo está confundido. Las guerras, lo que sucedió ayer en Irán, en el nombre de la religión hay odio hacia otros pueblos. La semana pasada en México se encontraron altares a la Virgen María, y en nombre de la religión y en nombre del altar a la Virgen María, se destruye al mundo. ¿Cómo es posible semejante cosa? Hay confusión, vivimos en un mundo donde los que se dicen ser cristianos miran a Dios y a la iglesia con indiferencia. Dios ha tenido paciencia con nosotros, sus hijos. Iglesia, si no fuera por la misericordia de Dios ya hubiéramos sido consumidos, si no fuera por su gracia y su misericordia, Dios ha tenido paciencia con nosotros. 

El punto principal de esta tarde es que nosotros reflexionemos el resto del día diciéndole: -Gracias, Señor, por tu paciencia. Gracias porque has tenido paciencia de mí. Gracias porque esperaste. Gracias porque en medio de mis rebeliones me esperaste. Dios ha tenido paciencia cuando hemos desobedecido, cuando hemos sido rebeldes, cuando hemos hecho nuestra voluntad en lugar de la voluntad de Dios. Gracias a Dios por su paciencia.

Si usted en esta tarde aún no conoce a Jesucristo como el Señor y Salvador de su alma, hoy puede hacerlo. 

¿Cómo puede saber usted si es salvo? Si usted muriera hoy, ¿a dónde iría su alma? Solamente hay dos lugares: al cielo o al infierno. Pero hay una segunda pregunta que no podemos obviar, si usted dice que va al cielo.  ¿Por qué cree usted que iría al cielo? Dios no espera que usted diga que va al cielo porque es bueno, la Biblia dice que justos no hay ni aún uno. Al cielo no se va por ser bueno, ni al infierno se va por ser malo. Al cielo se va por tener a Cristo como el Señor y Salvador de nuestras almas, y al infierno por haberlo rechazado. Simple y sencillamente.

Si usted me dice: -Pastor, yo voy al cielo por la gracia y la misericordia de Dios, porque Dios tuvo misericordia de este pecador. Yo soy un pecador que me he arrepentido de mis pecados, le he entregado mi vida al Señor Jesucristo, le he pedido perdón por todos mis desvaríos, por todos mis pecados, por todas mis ofensas, he vuelto mi mirada a la cruz y la sangre preciosa de Jesucristo ha limpiado mis pecados, he sido justificado y redimido para la gloria de nuestro Dios; ese es salvo. El punto es darle a Él la honra, de eso se trata la salvación.

Si usted todavía no sabe para dónde va cuando muera, déjeme decirle que tiene que reconocer que Dios ha tenido paciencia de usted. 

Le cuento rápidamente algo acerca de la paciencia de Dios: Cuando yo tenía 14 años, iba a la escuela conmigo un amigo, que hoy es pastor en México. Crecimos juntos, éramos inconversos. Era de apellido Santamaria, y yo toda la vida le dije Santa. Para ese entonces a nadie le importaba mi vida, a mi familia no le importaba si iba a la escuela o no, ni qué hacía con mi existencia; mi amigo y yo hicimos un montón de cosas fuera de lugar, éramos malos. Y ahora los dos somos pastores, ¡Imagínese la paciencia de nuestro Rey! Nos acordamos de esa época cuando nos ponemos a platicar. En una ocasión íbamos caminando por una de las calles de San Salvador, pasamos frente a una iglesia, y había un hombre afuera y dijo: -Muchachos, vengan, pasen adelante. Nosotros entramos y escuchamos el evangelio.

Cuando comienzo a pensar en todo lo que hice hasta que llegué a los 17 años, entiendo que Dios tuvo paciencia conmigo. Ese día que entré a la iglesia y le entregué mi vida al Señor, no he parado desde entonces. Pero aquellas personas que todavía no tienen a Cristo en su corazón, que no tienen a Cristo en su alma, ¿en cuántos lugares te ha puesto Dios? ¿Cuántas personas un día te dijeron: Dios te ama? Alguien un día te invitó a una iglesia y usted dijo: -No, estoy ocupado, ahí te aviso. ¿Sabes? Todas esas oportunidades eran la mano extendida de Dios para salvarte. 

Hoy Dios te trajo a este lugar, Él te ha tenido paciencia, te ha venido buscando desde hace tanto tiempo, y tú, te has venido escondiendo pensando que no es el tiempo todavía, que tal vez mañana, que a lo mejor en otro día. No abuse de la paciencia de Dios. Reconozca que Dios ha movido cielo y tierra para que usted esté sentado en este lugar. Es más, usted debería preguntarse: -Yo no sé qué estoy haciendo aquí escuchando a este viejo, yo no sé qué hago aquí. Es porque Dios te ha traído y tiene un plan maravilloso para tu vida.

Padre querido, te damos gracias por tu palabra. Gracias por esa paciencia tan grande que has tenido con nosotros. Reconocemos que tienes todo el derecho de habernos consumido, de que no te ofendamos más, pero en tu gran amor, en tu gran misericordia, nos has salvado sin merecerlo. Gracias Señor porque tu paciencia siempre estuvo allí, porque nos guardaste hasta este día y porque nos has traído  hasta acá. Señor entendemos que ahora estás tocando la puerta de nuestro corazón, invitándonos a venir a tu casa, a tu reino, a abrir nuestro corazón a Jesucristo que murió por nosotros en la cruz del Calvario. 

Mientras todos oramos, si usted nunca le ha entregado su vida a Jesús, allí donde está dígale al Señor: Señor te pido perdón por mis pecados. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz, gracias porque moriste por mi. Gracias porque derramaste tu sangre para que mis pecados sean perdonados. En este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida y me arrepiento de todas mis ofensas contra ti. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su bendita palabra. 

Espíritu Santo de Dios gracias por lo que has hecho en nuestras vidas, por aquellas personas que han tomado la decisión de entregarse a ti en este momento. Bendice esas almas Padre, bendice esos corazones y que juntos podamos seguir creciendo para gloria de tu nombre. En Cristo Jesus oramos, y tu pueblo dice: Amén.

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