Salud espiritual 3
Mayo 3, 2026 – 2:00PM | Juan 15:5 | Dr. David Rodríguez
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TRANSCRIPCIÓN
El que escribió el evangelio según San Juan, las tres epístolas y también Apocalipsis, dice:
3 Juan: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Y bueno, hemos estado hablando acerca de: Salud Espiritual. En los estudios anteriores hablamos de la importancia de la salud espiritual. Hemos dicho que es bueno mantener una buena salud física, pero también debemos cuidar la salud espiritual. El descuido de la salud espiritual trae consecuencias eternas, amados míos. Estudiamos cuatro enfermedades espirituales.
- La falta de apetito. Dijimos que si usted no tiene hambre por la palabra, si le da igual comer o no, si le da igual venir un domingo o no venir, si le da igual leer la Biblia o no leerla, créame, usted va a pagar las consecuencias porque el que no se alimenta se enferma, así como lo oyen. De igual manera es la fe. La fe tiene que ser alimentada. Cada vez que usted se sienta en una banca, usted viene a recibir alimentos. Ese es alimento para su alma, alimento para su fe. Una fe que no se alimenta se debilita. Y cuando la fe se debilita, se enfría y después de que se enfría, está propensa a morir. Es por eso que hay miles de personas hoy en día en la calle que un día estuvieron en una iglesia y hoy ya no están. Hoy viven sus vidas como si nunca hubieran conocido a Dios. ¿Por qué? Se enfermaron y no buscaron ayuda.
- La falta de oración. Es una de las enfermedades espirituales más comunes del pueblo de Dios. Esta es una situación bien controversial porque todo cristiano, cuando usted le pregunta ¿qué tan importante es la oración? Casi todos le dicen: Oye, si la oración es lo máximo. Y usted le pregunta: ¿Y usted asiste a una casa de oración? No. Y ¿entonces pues? Ahí es donde tenemos esta situación, ¿verdad? La mitad o más de la mitad de nuestros problemas tendrían una solución si nosotros oramos antes de cada decisión que tomemos en nuestra vida.
- La sed. El salmista dijo (Salmos 42): Así como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Sed de Dios. Tener ganas de pasar tiempo con el Señor, estar sediento por la palabra. Y hablamos la semana pasada de que todos tenemos un vacío en el alma que tiene la forma de Dios, pero que la gente busca llenar ese vacío con cosas, busca llenar ese vacío con entretenimiento, con el trabajo, con el dinero, con sexo, con éxito, con fama. Hablamos del rey Salomón, que el rey Salomón dijo (Eclesiastés 2:10): No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan. Y el hombre tenía toda la plata del mundo. Sin embargo, terminó diciendo (Eclesiastés 12:8): Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad.
- La debilidad. ¡Que hay cantidad de cristianos débiles! Yo siempre creí que estar gordito era una señal de estar fuerte. En realidad, en el evangelio hay muchos que también son débiles, me refiero al poco conocimiento de la Biblia. ¿Por qué? Porque no hay un plan para conocer a Dios. Los débiles ponen la mirada en la conducta de la gente, en vez de poner la mirada en Dios. Y eso es debilidad espiritual.
Yo he estado en iglesias donde la gente se han hecho gays, otros se han hecho no sé qué, no sé cuándo, ¿usted cree que yo no lo puedo creer? En el evangelio pasan esas cosas, pasa de todo, ¿okay? Porque las iglesias son un hospital, no debemos sorprendernos en absoluto cuando alguien falla, al contrario, deberíamos orar por estas personas.
En el estudio de este día debemos entender algunas cosas que son importantes: hay ciertas enfermedades que son silenciosas.
Hace quizá unos 15 años yo estaba en Lima, Perú, predicando en unas iglesias (no recuerdo bien el nombre) y andaba con un pastor caminando por ahí y luego él iba a comprar unas cosas en una farmacia. Entramos y en la farmacia estaban tomando la presión, y el pastor se tomó la presión y pues yo pedí que me tomen la presión a mí también. Y me tomaron la presión, y el hombre de la farmacia me dijo: -Usted debería estar en un hospital en este momento. Y le dije: ¿Haciendo qué? Y me dijo: -Usted tiene la presión bien alta, pero bien alta. Hay enfermedades que le llaman asesinos silenciosos precisamente porque usted las tiene y si no las trata a tiempo lo van a matar de una manera silenciosa. A partir de ese momento, ya tan pronto puse un pie aquí en Canadá, fui a visitar al médico y bueno, lo demás es historia, ¿verdad? Eh, pero son enfermedades que te van matando poco a poco si no les pones atención.
En la vida espiritual es lo mismo. Hay hermanos que están enfermos, y no hay cosa más terrible que un enfermo que no quiera ser atendido. No hay cosa más terrible que un enfermo, que sabe que está enfermo pero no quiere ir al hospital. Yo provengo de una familia de diabéticos, mi madre es diabética, mi hermano mayor Freddy murió por esta enfermedad. Hay enfermedades que matan, y el enfriamiento espiritual suele ser gradual. Menos oración, menos hambre por la palabra, menos asistencia a la casa de Dios. Usted ve esto como cosas normalitas, pero para eso vivimos. No está mal que usted trabaje limpiando en una casa, para una empresa, para una compañía; eso está bien porque tenemos que ganarnos el pan, pero no es el objetivo final de su vida, por amor de Dios, porque todo eso se va a acabar, créame, todo eso se acaba.
Las enfermedades espirituales tienen consecuencias eternas. Está bien que cuidemos el cuerpo, pero es necesario cuidar su alma, mi querido y amado hermano, cuide su alma, cuide el alma de sus hijos, el alma de nuestra familia, eso es importante. Al principio usted no siente nada, pero son enfermedades silenciosas. Si no se trata, la enfermedad puede empeorar.
Recuerde que nadie se enfría de golpe, nadie se enfría de la noche a la mañana, todo es gradual.
Quiero hablar de otra enfermedad en el día de hoy.
5. La distancia entre usted y Dios.
Juan capítulo 15: 5(RVR1960): Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Esta es la clave: separados de Dios no podemos hacer nada. Usted necesita a Dios, pero Dios no lo necesita a usted.
Mi alma debe tener sed, hambre del Señor, pase lo que pase en mi vida, pase lo que pase en mi casa. El primer amor es un tiempo maravilloso en el evangelio, es un tiempo de enamoramiento. Queremos conocer a Dios de una manera más personal, pasamos más tiempo en la iglesia, queremos servir a Dios. Los que somos padres sabemos que queremos estar cerca de nuestros hijos y que nuestros hijos estén cerca de nosotros por esa relación que tenemos. Dios es un padre, y quiere tener una cercanía con nosotros. Nuestras ocupaciones, nuestras prioridades o nuestro estilo de vida puede crear una gran distancia entre Dios y nosotros. Usted puede estar muy cerca de la iglesia y muy lejos de Dios.
Recuerde algo: Dios nunca se mueve, el que se mueve es usted. Aquellas personas que han venido a buscar consejería de matrimonio, yo siempre se los he dicho: la vida matrimonial camina todos los días, la pregunta que tenemos que hacernos es: ¿en qué dirección van ustedes? Lamentablemente hay parejas que uno va para un lado y el otro va para el otro. Y cuando ya están bien lejos el uno del otro, reaccionan y vienen a buscar consejería. En la vida espiritual es igual, la distancia se hace más larga cuando caminamos en dirección opuesta a Dios.
La Biblia da varios ejemplos.
Adán y Eva prefirieron desobedecer a Dios que estar en la presencia del Señor. Sansón, ¿se acuerda de Sansón? Dios tenía un plan para Sansón, pero al hombre le gustaban las mujeres y Dalila se lo terminó acabando. El rey Saúl caminó en dirección opuesta a Dios. Salomón comenzó bien, pidió sabiduría, construyó el templo, pero al final de sus días su corazón terminó adorando a otros dioses. Jonás huyó de la voluntad de Dios yendo en dirección opuesta. Judas Iscariote, dirección opuesta. Demas, el colaborador de Pablo terminó amando más a este mundo. Y es que las personas que aman el mundo van a terminar en el mundo. Créame, es cuestión de tiempo, personas que aman el mundo, que pasan mucho tiempo en el mundo, hacen las cosas del mundo y el día domingo vienen a la iglesia nada más a sacudirse un poquitito ese negro para que les quede gris. Es cuestión de tiempo nada más para que se aparten.
¿Qué produce la distancia?
Isaías 59:2(RVR1960): pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Mis pecados, mis pecados han hecho división.
La distancia casi siempre comienza con razones nobles. Le explico: -Mami, ya es tarde, vámonos a la iglesia. Ay hija, ¿sabes qué? Veámoslo por internet. Siempre hay razones nobles, nadie está en contra del evangelio. Por ejemplo: No vamos a ir a la iglesia hoy, me siento cansado. No vamos a ir a la iglesia hoy, estoy un poquito mocosito. ¿Qué pasó, no lo vimos? Es que nos visitaron unos familiares y los sacamos a pasear.
Hace un tiempo tuvimos unas personas que vinieron de otro país a visitar Vancouver, y una de esas parejas dijo: -Ah, no, nosotros no hemos venido a Canadá para meternos a una iglesia. Y le dije: Yo sí vivo metido en la iglesia. Es así la situación.
Recuerde, la distancia es una enfermedad silenciosa. Usted debe tener en mente a alguien que usted conoció o que usted conoce, que un día estuvo en una iglesia, que un día se bautizó, que un día sirvió, que un día cantó quizás en este lugar, y ahora no está, porque la distancia es silenciosa. Es por eso que el creyente debe crecer en convicciones firmes, fieles al Señor.
6. Los malos hábitos.
Al hablar de malos hábitos, quiero ser honesto con usted y decirle que yo no tengo tanta moral para hablar de esto en realidad. Porque yo soy una persona de muy malos hábitos. De plano le digo.
Romanos 13:12-14 (RVR1960): La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
Malos hábitos: una mala alimentación, comida chatarra para colmo de males, el consumo excesivo de alcohol, consumo excesivo de azúcar, alimento procesado, las harinas.
¿Cuáles serían los malos hábitos espirituales?
Recuerda, nadie se enfría de golpe, es la suma de malos hábitos que termina debilitando la vida espiritual. Entre ellos: restarle importancia a detalles. Estos son malos hábitos espirituales, como qué, por ejemplo, detalles sin confesar, mentiras blancas. No hay mentiras blancas, las mentiras son mentiras. Esas pequeñas cositas que dejamos pasar en la vida cristiana, le mentimos a un hermano, le dijimos que nos prestara dinero, que se lo íbamos a pagar mañana, pero ese mañana es un mañana figurado, ¿verdad? Esas pequeñas cosas a nivel espiritual, pequeñas ofensas, ofendimos a un hijo. ¿Qué padre le ha pedido disculpas a un hijo? Decirle a un hijo: -Perdóname, te dije bruto y no era mi intención. Me molesté y no está en mí decir esas cosas. Perdóname, hijo, por favor. O a la esposa, ¿pidió perdón usted? Esas pequeñas cositas son malos hábitos espirituales. Coqueterías, por ejemplo, hay personas que son coquetas, que lanzan señales, miraditas por aquí, miraditas por allá. En pocas palabras es como normalizar el pecado, dividir lo que son pecados graves y pecados menos. Si es pecado, hay que confesarlo delante de Dios. Aunque sean cosas muy sencillas, hay que confesarlas delante del Señor. ¿Por qué? Porque son malos hábitos. Y eso ofende a Dios, nuestros pecados, nuestras faltas. Cada vez que ofendemos a alguien, ofendemos primeramente la santidad de Dios por encima de todas las cosas. Entonces, esto es algo que afecta nuestra vida espiritual.
Los malos hábitos hacen que la distancia entre usted y Dios sea más grande. Las amistades, pueden llegar a ser malos hábitos. Solo hay dos tipos de amistades: las que te acercan a Dios y las que te alejan de Dios. El domingo pasado yo lo dije claramente: en esta iglesia, como en todas las iglesias del mundo, usted va a encontrar de todo, de todo. La pregunta es: ¿Qué anda buscando? ¿Busca la distancia? Va a alargar la distancia entre usted y el Señor si persisten los malos hábitos.
Hay hermanos que disfrutan, que están confundidos, que viven en el mundo, pero Dios dice: -Yo no sé quiénes son ustedes. Ese es el problema, no toda la gente que asiste a una iglesia es creyente, no toda la gente que asiste a la casa de Dios son creyentes. Hay personas que Dios les va a decir: -No sé quién eres tú. Apartados de mí. Yo dije: usted puede estar muy cerca de la iglesia y muy lejos de Dios. No se busca a Dios en oración, no hay sed, no hay hambre, no hay deseo de obediencia al Señor. Al contrario, siempre andamos buscando la manera de justificar nuestras acciones. Las cosas no son así en el evangelio, hermano. Hay personas que no han conocido el evangelio todavía y no saben cómo funciona la palabra del Señor. Hay que meterse de alma y de corazón a la palabra del Señor.
1 Corintios 5:11 (RVR1960): Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
¿Te das cuenta? Por eso digo: ¿qué anda buscando usted? Si tú te juntas con un fornicario, vas a terminar siendo igual que él; si te juntas con un avaro, vas a terminar siendo tacaño y avaro igual que esa persona. Eso te está diciendo Dios. Si le pasó a Salomón, que era sabio, ¿cómo no te va a pasar a ti? Vas a terminar idolatrando tu mundo, vas a terminar idolatrando las cosas de la calle. La Biblia te dice: no te juntes con esas personas porque vas a terminar como uno de ellos. Simple y sencillamente, porque las malas amistades corrompen las buenas costumbres.
La pregunta es bien sencilla: ¿Anda buscando a Dios verdaderamente? Lo va a encontrar, porque Dios lo dijo, (Jeremías 29:13): y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. ¿Te das cuenta? Es promesa, si busca a Dios, lo va a encontrar. Pero ¿qué anda buscando? Lo que busca es lo que usted va a encontrar.
En este versículo que acabo de mencionar, 1 Corintios 5:11 (RVR1960), Pablo dice: No os juntéis con ninguno.
1 Corintios 5:11 (TLA): Lo que quise decir fue que no deben tener amistad con los que dicen que son cristianos pero, en realidad, son unos malvados. Con personas así, ni siquiera deben sentarse a comer. ¿Te das cuenta? Si usted le pone atención a este versículo, hay malvados que dicen que son cristianos. Pero ¿qué significa malvados? Significa personas con malas intenciones, que son gente mala, que al final del día no buscan nada bueno; eso quiere decir, y con ellos no debe ni siquiera sentarse a comer. Dice Pablo.
Malos hábitos: restarle importancia a pequeños detalles sin confesar, mentiras blancas, pequeñas ofensas, coqueterías que lanzan señales. Amistades dañinas que te alejan de Dios. alejarte de la iglesia. Les quiero decir algo más, a mí no me molesta en absoluto cuando alguien me dice: “Fulano de tal” se cambió de iglesia. Todo lo contrario, yo digo: si se está congregando, qué bueno. Yo digo: ¿cómo es posible que nosotros podamos dar tanta bendición al mundo? Y se lo digo literalmente, se lo digo con humildad. Recibimos mensajes de todas partes del mundo. Pero nosotros como iglesia no somos suficientes para muchas personas, ¿me entiendes? Pero si insisto: si se están yendo a otra iglesia, no hay problema, a mí lo que me parte el alma es cuando se van al mundo, cuando alguien se aparta y no va a ningún lado.
La falta de gratitud también es un mal hábito, porque con todo lo que Dios ha hecho por nosotros, si es que no tenemos cómo agradecerle al Señor. Servir sin cultivar una relación con Dios, si usted solo sirve y sirve, pero no cultiva una relación con el Señor, créame que eso va a terminar en agotamiento, en rutina, en un vacío.
La falta de una evaluación espiritual, la evaluación espiritual personal es importante, es peligroso. Debemos analizar si estamos pasando suficiente tiempo con Dios, si nos estamos alimentando bien de la palabra de Dios. Yo como su pastor, platico con usted un rato y sé qué vitamina le hace falta.
Asimismo le digo, también conozco una gran cantidad de hermanos de esta iglesia que por la gracia y la misericordia de Dios están bien saludables espiritualmente, bien saludables. Comidas balanceadas, espiritualmente hablando, son personas que no los mueve nada ni nadie. Saben en quién han creído, saben quién es su Dios, saben quién es su Señor, saben para quién viven, saben a quién sirven; lo han entendido con el alma y con el corazón, y podrá caerse este mundo. Por eso Pablo le dijo a los Gálatas lo siguiente:
Gálatas 1: 8-9 (RVR1960): Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Y hay gente que entiende bien esas cosas.
Yo siempre he dicho este principio: si usted no es leal a esta iglesia, hermano, usted no va a ser leal a ninguna otra. Creame. El que siempre está criticando iglesias, o cambiando de una para otra, llegará el momento que le dirás: Y ¿a cual tu vas? Y te responderá: A ninguna. ¿Te das cuenta? Pero si se lo vengo diciendo desde hace años, se lo vengo diciendo. ¡Peligro, peligro!
Un cristiano enfermo que no toma acción, lo más seguro es que su fe comience a morir. Si usted ha perdido apetito por la palabra, si no dedica tiempo a la oración, si no tiene sed de Dios, si usted es un creyente débil, si usted siente muy lejos a Dios por la distancia que ha creado, si usted reconoce que tiene malos hábitos y que no ha hecho nada para resolver su problema espiritual, usted está muy cerca del quirófano de Dios.
Mi querido y amado hermano, echemos un vistazo a nuestra vida, veamos cómo estamos espiritualmente y tomemos acción porque es necesario. Si estamos enfermos, busquemos ayuda.
Oremos: Padre, te damos gracias por tu palabra en esta hora, Señor. Reconocemos y entendemos la imperante necesidad que tenemos de estar sanos espiritualmente. Señor, te ruego por cada uno de nosotros. Te ruego, mi Señor, que nos ayudes. Queremos tener una relación linda contigo. Queremos volver a ese primer amor, a ese deseo encantador de estar a tu lado, de cantarte una alabanza, de gozarnos al leer tu palabra, Señor, aunque sea un par de versos, de dedicar tiempo a decirte cuánto te amamos, expresar la gratitud profunda que tenemos por lo que has hecho en nuestra vida, por lo que hiciste en la cruz, por tanta bendición. Mi Señor, tú eres digno. Te alabamos, te bendecimos, exaltamos tu nombre, Señor, por cada uno de los que estamos acá, yo intercedo en este momento, Padre, ayúdanos a reflejarnos en ese espejo espiritual y buscar la ayuda necesaria, Señor, a tener un plan de crecimiento espiritual para estar cada día más cerca de ti.
Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en su corazón y usted me dice que necesita a Dios en su vida, quiero invitarle ahí donde está para que reciba a Jesucristo como el Señor y Salvador de su vida a través de una oración de fe. Dígale al Señor conmigo de esta manera: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz. Gracias porque pusiste tu cuerpo, porque derramaste tu sangre preciosa para mi salvación. En este día me arrepiento, te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su Santa palabra.
Señor, despídenos con la paz y bendición que solo viene del cielo. Bendice a cada uno de mis hermanos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Amados míos, que la paz de Cristo les acompañe.
Que Dios les bendiga.
Salud espiritual 3
Mayo 3, 2026 – 2:00PM | Juan 15:5 | Dr. David Rodríguez
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TRANSCRIPCIÓN
El que escribió el evangelio según San Juan, las tres epístolas y también Apocalipsis, dice:
3 Juan: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Y bueno, hemos estado hablando acerca de: Salud Espiritual. En los estudios anteriores hablamos de la importancia de la salud espiritual. Hemos dicho que es bueno mantener una buena salud física, pero también debemos cuidar la salud espiritual. El descuido de la salud espiritual trae consecuencias eternas, amados míos. Estudiamos cuatro enfermedades espirituales.
- La falta de apetito. Dijimos que si usted no tiene hambre por la palabra, si le da igual comer o no, si le da igual venir un domingo o no venir, si le da igual leer la Biblia o no leerla, créame, usted va a pagar las consecuencias porque el que no se alimenta se enferma, así como lo oyen. De igual manera es la fe. La fe tiene que ser alimentada. Cada vez que usted se sienta en una banca, usted viene a recibir alimentos. Ese es alimento para su alma, alimento para su fe. Una fe que no se alimenta se debilita. Y cuando la fe se debilita, se enfría y después de que se enfría, está propensa a morir. Es por eso que hay miles de personas hoy en día en la calle que un día estuvieron en una iglesia y hoy ya no están. Hoy viven sus vidas como si nunca hubieran conocido a Dios. ¿Por qué? Se enfermaron y no buscaron ayuda.
- La falta de oración. Es una de las enfermedades espirituales más comunes del pueblo de Dios. Esta es una situación bien controversial porque todo cristiano, cuando usted le pregunta ¿qué tan importante es la oración? Casi todos le dicen: Oye, si la oración es lo máximo. Y usted le pregunta: ¿Y usted asiste a una casa de oración? No. Y ¿entonces pues? Ahí es donde tenemos esta situación, ¿verdad? La mitad o más de la mitad de nuestros problemas tendrían una solución si nosotros oramos antes de cada decisión que tomemos en nuestra vida.
- La sed. El salmista dijo (Salmos 42): Así como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Sed de Dios. Tener ganas de pasar tiempo con el Señor, estar sediento por la palabra. Y hablamos la semana pasada de que todos tenemos un vacío en el alma que tiene la forma de Dios, pero que la gente busca llenar ese vacío con cosas, busca llenar ese vacío con entretenimiento, con el trabajo, con el dinero, con sexo, con éxito, con fama. Hablamos del rey Salomón, que el rey Salomón dijo (Eclesiastés 2:10): No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan. Y el hombre tenía toda la plata del mundo. Sin embargo, terminó diciendo (Eclesiastés 12:8): Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad.
- La debilidad. ¡Que hay cantidad de cristianos débiles! Yo siempre creí que estar gordito era una señal de estar fuerte. En realidad, en el evangelio hay muchos que también son débiles, me refiero al poco conocimiento de la Biblia. ¿Por qué? Porque no hay un plan para conocer a Dios. Los débiles ponen la mirada en la conducta de la gente, en vez de poner la mirada en Dios. Y eso es debilidad espiritual.
Yo he estado en iglesias donde la gente se han hecho gays, otros se han hecho no sé qué, no sé cuándo, ¿usted cree que yo no lo puedo creer? En el evangelio pasan esas cosas, pasa de todo, ¿okay? Porque las iglesias son un hospital, no debemos sorprendernos en absoluto cuando alguien falla, al contrario, deberíamos orar por estas personas.
En el estudio de este día debemos entender algunas cosas que son importantes: hay ciertas enfermedades que son silenciosas.
Hace quizá unos 15 años yo estaba en Lima, Perú, predicando en unas iglesias (no recuerdo bien el nombre) y andaba con un pastor caminando por ahí y luego él iba a comprar unas cosas en una farmacia. Entramos y en la farmacia estaban tomando la presión, y el pastor se tomó la presión y pues yo pedí que me tomen la presión a mí también. Y me tomaron la presión, y el hombre de la farmacia me dijo: -Usted debería estar en un hospital en este momento. Y le dije: ¿Haciendo qué? Y me dijo: -Usted tiene la presión bien alta, pero bien alta. Hay enfermedades que le llaman asesinos silenciosos precisamente porque usted las tiene y si no las trata a tiempo lo van a matar de una manera silenciosa. A partir de ese momento, ya tan pronto puse un pie aquí en Canadá, fui a visitar al médico y bueno, lo demás es historia, ¿verdad? Eh, pero son enfermedades que te van matando poco a poco si no les pones atención.
En la vida espiritual es lo mismo. Hay hermanos que están enfermos, y no hay cosa más terrible que un enfermo que no quiera ser atendido. No hay cosa más terrible que un enfermo, que sabe que está enfermo pero no quiere ir al hospital. Yo provengo de una familia de diabéticos, mi madre es diabética, mi hermano mayor Freddy murió por esta enfermedad. Hay enfermedades que matan, y el enfriamiento espiritual suele ser gradual. Menos oración, menos hambre por la palabra, menos asistencia a la casa de Dios. Usted ve esto como cosas normalitas, pero para eso vivimos. No está mal que usted trabaje limpiando en una casa, para una empresa, para una compañía; eso está bien porque tenemos que ganarnos el pan, pero no es el objetivo final de su vida, por amor de Dios, porque todo eso se va a acabar, créame, todo eso se acaba.
Las enfermedades espirituales tienen consecuencias eternas. Está bien que cuidemos el cuerpo, pero es necesario cuidar su alma, mi querido y amado hermano, cuide su alma, cuide el alma de sus hijos, el alma de nuestra familia, eso es importante. Al principio usted no siente nada, pero son enfermedades silenciosas. Si no se trata, la enfermedad puede empeorar.
Recuerde que nadie se enfría de golpe, nadie se enfría de la noche a la mañana, todo es gradual.
Quiero hablar de otra enfermedad en el día de hoy.
5. La distancia entre usted y Dios.
Juan capítulo 15: 5(RVR1960): Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Esta es la clave: separados de Dios no podemos hacer nada. Usted necesita a Dios, pero Dios no lo necesita a usted.
Mi alma debe tener sed, hambre del Señor, pase lo que pase en mi vida, pase lo que pase en mi casa. El primer amor es un tiempo maravilloso en el evangelio, es un tiempo de enamoramiento. Queremos conocer a Dios de una manera más personal, pasamos más tiempo en la iglesia, queremos servir a Dios. Los que somos padres sabemos que queremos estar cerca de nuestros hijos y que nuestros hijos estén cerca de nosotros por esa relación que tenemos. Dios es un padre, y quiere tener una cercanía con nosotros. Nuestras ocupaciones, nuestras prioridades o nuestro estilo de vida puede crear una gran distancia entre Dios y nosotros. Usted puede estar muy cerca de la iglesia y muy lejos de Dios.
Recuerde algo: Dios nunca se mueve, el que se mueve es usted. Aquellas personas que han venido a buscar consejería de matrimonio, yo siempre se los he dicho: la vida matrimonial camina todos los días, la pregunta que tenemos que hacernos es: ¿en qué dirección van ustedes? Lamentablemente hay parejas que uno va para un lado y el otro va para el otro. Y cuando ya están bien lejos el uno del otro, reaccionan y vienen a buscar consejería. En la vida espiritual es igual, la distancia se hace más larga cuando caminamos en dirección opuesta a Dios.
La Biblia da varios ejemplos.
Adán y Eva prefirieron desobedecer a Dios que estar en la presencia del Señor. Sansón, ¿se acuerda de Sansón? Dios tenía un plan para Sansón, pero al hombre le gustaban las mujeres y Dalila se lo terminó acabando. El rey Saúl caminó en dirección opuesta a Dios. Salomón comenzó bien, pidió sabiduría, construyó el templo, pero al final de sus días su corazón terminó adorando a otros dioses. Jonás huyó de la voluntad de Dios yendo en dirección opuesta. Judas Iscariote, dirección opuesta. Demas, el colaborador de Pablo terminó amando más a este mundo. Y es que las personas que aman el mundo van a terminar en el mundo. Créame, es cuestión de tiempo, personas que aman el mundo, que pasan mucho tiempo en el mundo, hacen las cosas del mundo y el día domingo vienen a la iglesia nada más a sacudirse un poquitito ese negro para que les quede gris. Es cuestión de tiempo nada más para que se aparten.
¿Qué produce la distancia?
Isaías 59:2(RVR1960): pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Mis pecados, mis pecados han hecho división.
La distancia casi siempre comienza con razones nobles. Le explico: -Mami, ya es tarde, vámonos a la iglesia. Ay hija, ¿sabes qué? Veámoslo por internet. Siempre hay razones nobles, nadie está en contra del evangelio. Por ejemplo: No vamos a ir a la iglesia hoy, me siento cansado. No vamos a ir a la iglesia hoy, estoy un poquito mocosito. ¿Qué pasó, no lo vimos? Es que nos visitaron unos familiares y los sacamos a pasear.
Hace un tiempo tuvimos unas personas que vinieron de otro país a visitar Vancouver, y una de esas parejas dijo: -Ah, no, nosotros no hemos venido a Canadá para meternos a una iglesia. Y le dije: Yo sí vivo metido en la iglesia. Es así la situación.
Recuerde, la distancia es una enfermedad silenciosa. Usted debe tener en mente a alguien que usted conoció o que usted conoce, que un día estuvo en una iglesia, que un día se bautizó, que un día sirvió, que un día cantó quizás en este lugar, y ahora no está, porque la distancia es silenciosa. Es por eso que el creyente debe crecer en convicciones firmes, fieles al Señor.
6. Los malos hábitos.
Al hablar de malos hábitos, quiero ser honesto con usted y decirle que yo no tengo tanta moral para hablar de esto en realidad. Porque yo soy una persona de muy malos hábitos. De plano le digo.
Romanos 13:12-14 (RVR1960): La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
Malos hábitos: una mala alimentación, comida chatarra para colmo de males, el consumo excesivo de alcohol, consumo excesivo de azúcar, alimento procesado, las harinas.
¿Cuáles serían los malos hábitos espirituales?
Recuerda, nadie se enfría de golpe, es la suma de malos hábitos que termina debilitando la vida espiritual. Entre ellos: restarle importancia a detalles. Estos son malos hábitos espirituales, como qué, por ejemplo, detalles sin confesar, mentiras blancas. No hay mentiras blancas, las mentiras son mentiras. Esas pequeñas cositas que dejamos pasar en la vida cristiana, le mentimos a un hermano, le dijimos que nos prestara dinero, que se lo íbamos a pagar mañana, pero ese mañana es un mañana figurado, ¿verdad? Esas pequeñas cosas a nivel espiritual, pequeñas ofensas, ofendimos a un hijo. ¿Qué padre le ha pedido disculpas a un hijo? Decirle a un hijo: -Perdóname, te dije bruto y no era mi intención. Me molesté y no está en mí decir esas cosas. Perdóname, hijo, por favor. O a la esposa, ¿pidió perdón usted? Esas pequeñas cositas son malos hábitos espirituales. Coqueterías, por ejemplo, hay personas que son coquetas, que lanzan señales, miraditas por aquí, miraditas por allá. En pocas palabras es como normalizar el pecado, dividir lo que son pecados graves y pecados menos. Si es pecado, hay que confesarlo delante de Dios. Aunque sean cosas muy sencillas, hay que confesarlas delante del Señor. ¿Por qué? Porque son malos hábitos. Y eso ofende a Dios, nuestros pecados, nuestras faltas. Cada vez que ofendemos a alguien, ofendemos primeramente la santidad de Dios por encima de todas las cosas. Entonces, esto es algo que afecta nuestra vida espiritual.
Los malos hábitos hacen que la distancia entre usted y Dios sea más grande. Las amistades, pueden llegar a ser malos hábitos. Solo hay dos tipos de amistades: las que te acercan a Dios y las que te alejan de Dios. El domingo pasado yo lo dije claramente: en esta iglesia, como en todas las iglesias del mundo, usted va a encontrar de todo, de todo. La pregunta es: ¿Qué anda buscando? ¿Busca la distancia? Va a alargar la distancia entre usted y el Señor si persisten los malos hábitos.
Hay hermanos que disfrutan, que están confundidos, que viven en el mundo, pero Dios dice: -Yo no sé quiénes son ustedes. Ese es el problema, no toda la gente que asiste a una iglesia es creyente, no toda la gente que asiste a la casa de Dios son creyentes. Hay personas que Dios les va a decir: -No sé quién eres tú. Apartados de mí. Yo dije: usted puede estar muy cerca de la iglesia y muy lejos de Dios. No se busca a Dios en oración, no hay sed, no hay hambre, no hay deseo de obediencia al Señor. Al contrario, siempre andamos buscando la manera de justificar nuestras acciones. Las cosas no son así en el evangelio, hermano. Hay personas que no han conocido el evangelio todavía y no saben cómo funciona la palabra del Señor. Hay que meterse de alma y de corazón a la palabra del Señor.
1 Corintios 5:11 (RVR1960): Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
¿Te das cuenta? Por eso digo: ¿qué anda buscando usted? Si tú te juntas con un fornicario, vas a terminar siendo igual que él; si te juntas con un avaro, vas a terminar siendo tacaño y avaro igual que esa persona. Eso te está diciendo Dios. Si le pasó a Salomón, que era sabio, ¿cómo no te va a pasar a ti? Vas a terminar idolatrando tu mundo, vas a terminar idolatrando las cosas de la calle. La Biblia te dice: no te juntes con esas personas porque vas a terminar como uno de ellos. Simple y sencillamente, porque las malas amistades corrompen las buenas costumbres.
La pregunta es bien sencilla: ¿Anda buscando a Dios verdaderamente? Lo va a encontrar, porque Dios lo dijo, (Jeremías 29:13): y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. ¿Te das cuenta? Es promesa, si busca a Dios, lo va a encontrar. Pero ¿qué anda buscando? Lo que busca es lo que usted va a encontrar.
En este versículo que acabo de mencionar, 1 Corintios 5:11 (RVR1960), Pablo dice: No os juntéis con ninguno.
1 Corintios 5:11 (TLA): Lo que quise decir fue que no deben tener amistad con los que dicen que son cristianos pero, en realidad, son unos malvados. Con personas así, ni siquiera deben sentarse a comer. ¿Te das cuenta? Si usted le pone atención a este versículo, hay malvados que dicen que son cristianos. Pero ¿qué significa malvados? Significa personas con malas intenciones, que son gente mala, que al final del día no buscan nada bueno; eso quiere decir, y con ellos no debe ni siquiera sentarse a comer. Dice Pablo.
Malos hábitos: restarle importancia a pequeños detalles sin confesar, mentiras blancas, pequeñas ofensas, coqueterías que lanzan señales. Amistades dañinas que te alejan de Dios. alejarte de la iglesia. Les quiero decir algo más, a mí no me molesta en absoluto cuando alguien me dice: “Fulano de tal” se cambió de iglesia. Todo lo contrario, yo digo: si se está congregando, qué bueno. Yo digo: ¿cómo es posible que nosotros podamos dar tanta bendición al mundo? Y se lo digo literalmente, se lo digo con humildad. Recibimos mensajes de todas partes del mundo. Pero nosotros como iglesia no somos suficientes para muchas personas, ¿me entiendes? Pero si insisto: si se están yendo a otra iglesia, no hay problema, a mí lo que me parte el alma es cuando se van al mundo, cuando alguien se aparta y no va a ningún lado.
La falta de gratitud también es un mal hábito, porque con todo lo que Dios ha hecho por nosotros, si es que no tenemos cómo agradecerle al Señor. Servir sin cultivar una relación con Dios, si usted solo sirve y sirve, pero no cultiva una relación con el Señor, créame que eso va a terminar en agotamiento, en rutina, en un vacío.
La falta de una evaluación espiritual, la evaluación espiritual personal es importante, es peligroso. Debemos analizar si estamos pasando suficiente tiempo con Dios, si nos estamos alimentando bien de la palabra de Dios. Yo como su pastor, platico con usted un rato y sé qué vitamina le hace falta.
Asimismo le digo, también conozco una gran cantidad de hermanos de esta iglesia que por la gracia y la misericordia de Dios están bien saludables espiritualmente, bien saludables. Comidas balanceadas, espiritualmente hablando, son personas que no los mueve nada ni nadie. Saben en quién han creído, saben quién es su Dios, saben quién es su Señor, saben para quién viven, saben a quién sirven; lo han entendido con el alma y con el corazón, y podrá caerse este mundo. Por eso Pablo le dijo a los Gálatas lo siguiente:
Gálatas 1: 8-9 (RVR1960): Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Y hay gente que entiende bien esas cosas.
Yo siempre he dicho este principio: si usted no es leal a esta iglesia, hermano, usted no va a ser leal a ninguna otra. Creame. El que siempre está criticando iglesias, o cambiando de una para otra, llegará el momento que le dirás: Y ¿a cual tu vas? Y te responderá: A ninguna. ¿Te das cuenta? Pero si se lo vengo diciendo desde hace años, se lo vengo diciendo. ¡Peligro, peligro!
Un cristiano enfermo que no toma acción, lo más seguro es que su fe comience a morir. Si usted ha perdido apetito por la palabra, si no dedica tiempo a la oración, si no tiene sed de Dios, si usted es un creyente débil, si usted siente muy lejos a Dios por la distancia que ha creado, si usted reconoce que tiene malos hábitos y que no ha hecho nada para resolver su problema espiritual, usted está muy cerca del quirófano de Dios.
Mi querido y amado hermano, echemos un vistazo a nuestra vida, veamos cómo estamos espiritualmente y tomemos acción porque es necesario. Si estamos enfermos, busquemos ayuda.
Oremos: Padre, te damos gracias por tu palabra en esta hora, Señor. Reconocemos y entendemos la imperante necesidad que tenemos de estar sanos espiritualmente. Señor, te ruego por cada uno de nosotros. Te ruego, mi Señor, que nos ayudes. Queremos tener una relación linda contigo. Queremos volver a ese primer amor, a ese deseo encantador de estar a tu lado, de cantarte una alabanza, de gozarnos al leer tu palabra, Señor, aunque sea un par de versos, de dedicar tiempo a decirte cuánto te amamos, expresar la gratitud profunda que tenemos por lo que has hecho en nuestra vida, por lo que hiciste en la cruz, por tanta bendición. Mi Señor, tú eres digno. Te alabamos, te bendecimos, exaltamos tu nombre, Señor, por cada uno de los que estamos acá, yo intercedo en este momento, Padre, ayúdanos a reflejarnos en ese espejo espiritual y buscar la ayuda necesaria, Señor, a tener un plan de crecimiento espiritual para estar cada día más cerca de ti.
Mientras todos oramos, si usted nunca ha recibido a Cristo en su corazón y usted me dice que necesita a Dios en su vida, quiero invitarle ahí donde está para que reciba a Jesucristo como el Señor y Salvador de su vida a través de una oración de fe. Dígale al Señor conmigo de esta manera: Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados. Te doy gracias por lo que hiciste en la cruz. Gracias porque pusiste tu cuerpo, porque derramaste tu sangre preciosa para mi salvación. En este día me arrepiento, te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, yo quiero animarle a crecer en el conocimiento de Dios y su Santa palabra.
Señor, despídenos con la paz y bendición que solo viene del cielo. Bendice a cada uno de mis hermanos en el nombre de Jesús. Amén. Y amén.
Amados míos, que la paz de Cristo les acompañe.
Que Dios les bendiga.


