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Pide lo que quieras

Diciembre 31, 2025 – 10:30PM | 1 Reyes 3:3–10 | Dr. David Rodríguez

Descargar Texto: Sermón en PDF

Etiquetas: 1 reyes, diciembre 2025, pastor david rodriguez, transcripcion

TRANSCRIPCIÓN

Muy bien, amados míos. Vamos a abrir la palabra del Señor en el primer libro de Reyes, por favor, en el capítulo 3. El título de este sermón es: Pide lo que quieras.

1 Reyes 3: 3-10 (RV 1960): 3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gabaón, porque aquel era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 

¡Que Dios bendiga esta palabra!

Les quiero hacer una pregunta, pero les voy a dar unos segundos para que ustedes piensen. Si Dios se le apareciera esta noche y le dijera: -Pide lo que quieras-, ¿qué pediría? 

Todos tenemos peticiones en el corazón que anhelamos que se cumplan. Sin ponernos espíritu-fláuticos, quiero decir que si usted anhela una refrigeradora, no hay problemas. Hay quien le pediría a Dios un novio, porque dice: -Ay pastor es que a mí no me cae nada. Yo no sé cuántos le pedirían dinero a Dios. Estamos hablando que si Dios se le apareciera y le dijera: Pide lo que quieras. Algunos pidieran estatus migratorio legal, otros pedirían salud. Puede que haya alguna situación que le está quitando la paz en este momento, por ejemplo un hijo en problemas, una hija en problemas, un matrimonio tóxico que no funciona. Tal vez encontrar propósito en la vida porque hay algunas personas que andan medio perdiditas. Dejar un mal hábito, una relación incorrecta, un vicio. Otros podrían pedir, mejorar su situación laboral, quizás un cambio de trabajo, mejores prestaciones. No sé, por eso le pregunté, ¿Qué le pediría usted a Dios? 

Dios se le aparece a Salomón y le dice: Pide lo que quieras que yo te dé. 

Pero quiero que nos demos cuenta de una cosa, antes de Dios decirle a Salomón esas palabras, Dios vio unas cosas en Salomón. ¿Qué vio Dios? Le voy a mostrar ahorita siete cosas que Dios vio en Salomón antes de decirle: Pide lo que quiera que yo te dé.

1- Salomón amó a Jehová.

Decir soy cristiano es una expresión, es una frase, que puede estar en la boca de cualquiera, hermanos míos, pero decir: -Yo amo a Dios, es muy diferente. Porque el amor se demuestra, el amor no es vacío, el amor no es indiferente, el amor no es ingrato. En 1era de Corintios 13, cuando se nos habla del amor, se nos dice cuáles son las características del verdadero amor.

Usted no puede decir: soy cristiano, y llevar una vida tirada a la perdición. ¿Cómo puede una persona hacer eso? Eso es un engaño, no se puede jugar con el evangelio, no se puede jugar con Dios, no se puede y no se debe. Dios sabe quién le ama y Dios sabe quién no le ama. 

Dios no se le había aparecido todavía a Salomón, pero Dios vio que Salomón lo amaba. ¿Ama usted a Dios? Hay una gran cantidad de pasajes en la escritura que hablan de eso. 

Juan 14: 15 (RV 1960): 15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Mateo 6: 24 (RV 1960): 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. No se puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo. 

Si usted se levanta cansado el domingo, por estar de fiesta el sábado y decide quedarse en casa encima de su cama y no asistir a la iglesia, créame que usted no es cristiano. No puede existir nada, por encima de nuestra responsabilidad como cristiano de darle a Dios alabanza y adoración como Él se la merece. Y usted le va a decir: Te amo Dios, pero Dios sabe que no es verdad. 

Dios vio que Salomón lo amaba. Yo quiero amar a Dios cada día más. Y ese amor, crece a lo largo del tiempo que tiene uno de conocer al Señor; a tal grado que las personas pueden pensar que lo que uno tiene es fanatismo. Es que usted solo en la iglesia quiere estar. No comprenden que es la necesidad que tiene uno de Dios, porque a mí nadie me obliga.

2- Andando en los estatutos de su padre.

¿Sabe qué significa eso? Seguía las instrucciones que le había dado su papá, David. ¿Por qué? Porque Salomón llegó a reconocer que su padre era un gran hombre de Dios. Se lo dice al Señor más adelante. 

Déjeme contarle algo. Un día David estaba a punto de morir y mandó a llamar a Salomón y le dijo (1 Reyes 2:2-3): 2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. 3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas. Nunca, nunca se te vaya a olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros. 

1 Reyes 3: 3 (RV 1960): 3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David. Significa que seguía las instrucciones que le había dado su padre David. ¡Qué lindo esto! 

Una de las cosas más lindas que nos pueden pasar a nosotros en el evangelio, hermano, es que nuestros hijos estén siguiendo los caminos de Dios. No quiero hacer sentir mal a nadie, pero ¡qué bonito sería que usted pueda tener sentado acá al lado suyo a sus hijos! Ese es un regalo del cielo, ¿me entiende? Pero usted ya sabe que se quedaron preparando cosas, que ya fueron a comprar las botellas de licor, que ya van a llegar los amigos que han invitado. Yo creo que es bien difícil que usted le diga a Dios: Yo te amo Señor; cuando lo que usted hace demuestra que para usted, Él no es prioridad. 

Todos en algún momento hemos dado consejos a los hijos, y Salomón siguió las instrucciones que le dio su padre y Dios lo vio desde el cielo.

3- Ofrecía sacrificios y quemaba incienso. (versículo 3).

Ese era un acto de adoración. Acuérdese que eso era lo que se hacía en el Antiguo Testamento, ofrecer sacrificios. Y Salomón lo hacía. 

Lo que hemos dicho toda la vida, venir a la casa del Señor a adorar como un solo cuerpo, eso es parte de nuestra adoración. Lo enseña la Biblia, lo enseña la escritura. La Biblia nos habla (Hebreos 10: 25 RV 1960): 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre. 

La iglesia primitiva se reunía constantemente, es decir, eso tiene que ser parte de nuestro diario vivir. No podemos ignorar esto, no lo podemos ver con indiferencia, no podemos poner excusas de una cosa. ¡Crezca hombre, madure!, ya es tiempo. Un cristiano ha sido transformado, ha sido redimido, ha sido perdonado, ha sido santificado; de tal manera que esto es nuestro diario vivir amados. Es de todos los días, no es solamente de una vez en el año, de dos veces en el año, es de siempre. Adoraba a Dios constantemente ofreciendo sacrificios, quemando incienso.

4- Hizo pública su adoración a Dios.

2 Crónicas 1: 2 y 3 (RV 1960): 2 Y convocó Salomón a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces, y a todos los príncipes de todo Israel, jefes de familias. 3 Y fue Salomón, y con él toda esta asamblea, al lugar alto que había en Gabaón; porque allí estaba el tabernáculo de reunión de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto. ¿Qué significa eso? Que hizo acto público de su adoración a Dios.

No se avergonzó de decir: -Yo soy cristiano por la gracia de Dios. Yo conozco a Jehová. Sí, yo soy de ellos. Debemos decir -yo soy creyente- en el trabajo, en la oficina, con los vecinos, donde quiera que usted va, donde quiera que se mueve. Si usted va a su país de vacaciones, que sepan a sus familiares que usted es creyente.

5- No le dolía dar de lo suyo a Dios.

Sacrificó 1000 holocaustos, a Salomón no le dolía dar de lo suyo a Dios.

Muchos dicen: ¡Pero eso se me hace que es demasiado! Es que Dios merece eso y más. Es que Dios lo merece todo, porque al fin y al cabo lo que tengo Él me lo dio. No le dolía darle al Señor.

6- Gratitud.

1 Reyes 3:6 (RV 1960): 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Esto me encanta. 

¿Qué son esas cosas que no se olvidan? Son esas cosas que Dios hizo por nosotros cuando ya no había nada que hacer. Ahí tenemos a Salomón diciendo: -Yo me acuerdo Señor, cómo tú protegiste a mi padre cuando él se metía en las cuevas porque el rey Saúl lo andaba persiguiendo. Mi papá me contó los tiempos que tuvo a solas contigo, cómo tú lo llamaste su amigo, cómo tú lo llamaste el dulce cantor de Israel, cómo tú lo llamaste el hombre conforme a su corazón. La razón de que yo soy el rey en este momento es gracias a ti Señor, tengo profunda gratitud. 

Todo esto Dios lo vio en el corazón de Salomón antes de decirle: Pide lo que quieras que te dé.

7- Reconoció que necesitaba de Dios.

1 Reyes 3:7-8 (RV 1960): 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

Estas son las siete grandes virtudes de Salomón. Él no apareció diciendo: Aquí el rey soy yo. Yo vi a mi padre cómo mandaba y me voy a encargar de hacer todo. Salomón reconoció que no podía, que necesitaba de Dios. Y ¿sabe algo formidable de esto que estamos leyendo? Salomón tenía 20 añitos cuando le dijo a Dios lo que él pedía.

Dios mira lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. 

Salmos 33:13-15 (RV 1960): 13 Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres; 14 Desde el lugar de su morada miró Sobre todos los moradores de la tierra. 15 Él formó el corazón de todos ellos; Atento está a todas sus obras. A Dios no lo engaña nadie. 

Las apariencias sí engañan. Porque nosotros vivimos, sinceramente le digo, por apariencias. Solamente el tiempo va a decir si han sido apariencias o ha sido una fe genuina la que usted tiene, será nuestra perseverancia en la fe quien hable por nosotros. 

Cantidad de gente hoy en el mundo vive como si nunca hubieran conocido a Dios. Y le decíamos hermanos, se bautizaron, tenían ministerio y servían en su iglesia; hoy viven como si no conocieran a Dios. Es decir, le satisface más un antro de perdición a la medianoche que estar en la casa de nuestro Padre celestial. 

Ayer estaba viendo en las noticias cómo le cortaron la cara con un cuchillo a una persona en un antro a las 3 de la mañana. Yo decía: A las 3 de la mañana, ¿qué anda haciendo una persona, un jovencito, a las 3 de la mañana metido en un antro? Y después nos quejamos de ese tipo de cosas y accidentes que pasan.

Vivimos de apariencia, pero Dios sabe quién lo ama, Dios sabe quién le obedece, Dios sabe quién sigue sus instrucciones, Dios lo sabe. Yo puedo hacer cosas para que la gente me vea, pero a Dios no lo engaña nadie. 

A Dios le gustó lo que Salomón pidió porque le dijo: No pediste riquezas, no pediste la vida de tus enemigos. 

Hemos predicado un millón de veces que lo que Salomón pidió fue sabiduría. Pero cuando usted se mete al griego interlineal, se va a dar cuenta que Salomón en realidad pidió: escuchar la voz de Dios, él quería ser un juez para el pueblo de Israel. Señor, yo quiero escuchar tu voz; porque indiscutiblemente Dios es el mejor consejero. Cuando tenga que decidir algo en medio de este pueblo, yo quiero escuchar tu voz. Yo no quiero decir cosas que no debo. Salomón habló de sabiduría, de prudencia, de anchura de corazón, y fueron los regalos que Dios le dio a Salomón, pero habla de escuchar a Dios, de saber escuchar al Señor. Porque fíjate que una cosa es saber escuchar a Dios y otra bien seria y difícil es poner en práctica lo que Dios te está diciendo. A mí me han surgido una cantidad de oportunidades de hacer negocios, hermano, y el Señor me ha hablado y yo he sido burro, porque no he puesto en práctica lo que el Señor me ha dicho. Y he perdido mucho, pero mucho. Y eso es lo que encierra el pedido de Salomón a Dios: Dame sabiduría, dame juicio, yo quiero escuchar cuando tú hables Señor y quiero obedecerte.

Pide lo que quieras que yo te dé. Eso definitivamente nos tiene que llevar a este versículo, muy conocido.

Salmo 37:4 (RV 1960): 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Salmos 37: 4 (TLA): 4 Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas.

Salmos 37: 4 (DHH): 4 Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos. ¡Que me encanta esto!

¿Cuáles son tus peticiones? ¿Sabes cuál es el problema de nosotros los cristianos evangélicos? Que tenemos muchas peticiones. Peticiones que transformarían nuestra vida, pero no estamos dispuestos para las siete grandes virtudes de Salomón. 

Como dijo un autor: -No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido-. Es decir, Dios vio con favor a Salomón. Vio que lo amaba, vio que había seguido las instrucciones que le dio su papá. Vio que ofrecía sacrificios y lo hacía como un acto de adoración y que lo hizo público, porque llamó a toda la asamblea, a los jueces, a los príncipes, a todo el mundo. Sacrificó 1000 holocaustos hermano, y él lo hizo antes que Dios se le apareciera. No le importó dar de lo suyo, sentía gratitud, reconoció que él era lo que era, por la misericordia de Dios. Y luego, que podamos reconocer que se necesita de Dios es lo más lindo hermano. No importa que tengamos todo el conocimiento del mundo, pero que lindo es decir: “Señor, sin ti no soy nada. Necesito que tú me hables al corazón. Necesito escucharte.”

Mis queridos y amados hermanos, yo creo que el mensaje se explica por sí mismo. Dios conoce quién somos en realidad. Dios conoce el anhelo de nuestro corazón. Permitamos que Dios vea en nuestro corazón que le amamos.

Vamos a inclinar nuestro rostro y orar: Padre, quiero darte gracias por tu palabra. Suplicarte, Señor, por aquellas personas que nunca te han recibido como el Salvador de su vida. Si usted quiere entregarle su corazón a Jesús, quiere recibir a Cristo como su Señor y Salvador, ahí donde está, repite esta oración conmigo y diga: Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados, te pido perdón y en este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, queremos animarle a crecer en el conocimiento de Dios, su santa y bendita palabra. En el nombre de Jesús. Amén.

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Pide lo que quieras


Diciembre 31, 2025 – 10:30PM | 1 Reyes 3:3–10 | Dr. David Rodríguez

Etiquetas: 1 reyes, diciembre 2025, pastor david rodriguez, transcripcion


Descargar Texto: Sermón en PDF

TRANSCRIPCIÓN

Muy bien, amados míos. Vamos a abrir la palabra del Señor en el primer libro de Reyes, por favor, en el capítulo 3. El título de este sermón es: Pide lo que quieras.

1 Reyes 3: 3-10 (RV 1960): 3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gabaón, porque aquel era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 

¡Que Dios bendiga esta palabra!

Les quiero hacer una pregunta, pero les voy a dar unos segundos para que ustedes piensen. Si Dios se le apareciera esta noche y le dijera: -Pide lo que quieras-, ¿qué pediría? 

Todos tenemos peticiones en el corazón que anhelamos que se cumplan. Sin ponernos espíritu-fláuticos, quiero decir que si usted anhela una refrigeradora, no hay problemas. Hay quien le pediría a Dios un novio, porque dice: -Ay pastor es que a mí no me cae nada. Yo no sé cuántos le pedirían dinero a Dios. Estamos hablando que si Dios se le apareciera y le dijera: Pide lo que quieras. Algunos pidieran estatus migratorio legal, otros pedirían salud. Puede que haya alguna situación que le está quitando la paz en este momento, por ejemplo un hijo en problemas, una hija en problemas, un matrimonio tóxico que no funciona. Tal vez encontrar propósito en la vida porque hay algunas personas que andan medio perdiditas. Dejar un mal hábito, una relación incorrecta, un vicio. Otros podrían pedir, mejorar su situación laboral, quizás un cambio de trabajo, mejores prestaciones. No sé, por eso le pregunté, ¿Qué le pediría usted a Dios? 

Dios se le aparece a Salomón y le dice: Pide lo que quieras que yo te dé. 

Pero quiero que nos demos cuenta de una cosa, antes de Dios decirle a Salomón esas palabras, Dios vio unas cosas en Salomón. ¿Qué vio Dios? Le voy a mostrar ahorita siete cosas que Dios vio en Salomón antes de decirle: Pide lo que quiera que yo te dé.

1- Salomón amó a Jehová.

Decir soy cristiano es una expresión, es una frase, que puede estar en la boca de cualquiera, hermanos míos, pero decir: -Yo amo a Dios, es muy diferente. Porque el amor se demuestra, el amor no es vacío, el amor no es indiferente, el amor no es ingrato. En 1era de Corintios 13, cuando se nos habla del amor, se nos dice cuáles son las características del verdadero amor.

Usted no puede decir: soy cristiano, y llevar una vida tirada a la perdición. ¿Cómo puede una persona hacer eso? Eso es un engaño, no se puede jugar con el evangelio, no se puede jugar con Dios, no se puede y no se debe. Dios sabe quién le ama y Dios sabe quién no le ama. 

Dios no se le había aparecido todavía a Salomón, pero Dios vio que Salomón lo amaba. ¿Ama usted a Dios? Hay una gran cantidad de pasajes en la escritura que hablan de eso. 

Juan 14: 15 (RV 1960): 15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Mateo 6: 24 (RV 1960): 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. No se puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo. 

Si usted se levanta cansado el domingo, por estar de fiesta el sábado y decide quedarse en casa encima de su cama y no asistir a la iglesia, créame que usted no es cristiano. No puede existir nada, por encima de nuestra responsabilidad como cristiano de darle a Dios alabanza y adoración como Él se la merece. Y usted le va a decir: Te amo Dios, pero Dios sabe que no es verdad. 

Dios vio que Salomón lo amaba. Yo quiero amar a Dios cada día más. Y ese amor, crece a lo largo del tiempo que tiene uno de conocer al Señor; a tal grado que las personas pueden pensar que lo que uno tiene es fanatismo. Es que usted solo en la iglesia quiere estar. No comprenden que es la necesidad que tiene uno de Dios, porque a mí nadie me obliga.

2- Andando en los estatutos de su padre.

¿Sabe qué significa eso? Seguía las instrucciones que le había dado su papá, David. ¿Por qué? Porque Salomón llegó a reconocer que su padre era un gran hombre de Dios. Se lo dice al Señor más adelante. 

Déjeme contarle algo. Un día David estaba a punto de morir y mandó a llamar a Salomón y le dijo (1 Reyes 2:2-3): 2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. 3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas. Nunca, nunca se te vaya a olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros. 

1 Reyes 3: 3 (RV 1960): 3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David. Significa que seguía las instrucciones que le había dado su padre David. ¡Qué lindo esto! 

Una de las cosas más lindas que nos pueden pasar a nosotros en el evangelio, hermano, es que nuestros hijos estén siguiendo los caminos de Dios. No quiero hacer sentir mal a nadie, pero ¡qué bonito sería que usted pueda tener sentado acá al lado suyo a sus hijos! Ese es un regalo del cielo, ¿me entiende? Pero usted ya sabe que se quedaron preparando cosas, que ya fueron a comprar las botellas de licor, que ya van a llegar los amigos que han invitado. Yo creo que es bien difícil que usted le diga a Dios: Yo te amo Señor; cuando lo que usted hace demuestra que para usted, Él no es prioridad. 

Todos en algún momento hemos dado consejos a los hijos, y Salomón siguió las instrucciones que le dio su padre y Dios lo vio desde el cielo.

3- Ofrecía sacrificios y quemaba incienso. (versículo 3).

Ese era un acto de adoración. Acuérdese que eso era lo que se hacía en el Antiguo Testamento, ofrecer sacrificios. Y Salomón lo hacía. 

Lo que hemos dicho toda la vida, venir a la casa del Señor a adorar como un solo cuerpo, eso es parte de nuestra adoración. Lo enseña la Biblia, lo enseña la escritura. La Biblia nos habla (Hebreos 10: 25 RV 1960): 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre. 

La iglesia primitiva se reunía constantemente, es decir, eso tiene que ser parte de nuestro diario vivir. No podemos ignorar esto, no lo podemos ver con indiferencia, no podemos poner excusas de una cosa. ¡Crezca hombre, madure!, ya es tiempo. Un cristiano ha sido transformado, ha sido redimido, ha sido perdonado, ha sido santificado; de tal manera que esto es nuestro diario vivir amados. Es de todos los días, no es solamente de una vez en el año, de dos veces en el año, es de siempre. Adoraba a Dios constantemente ofreciendo sacrificios, quemando incienso.

4- Hizo pública su adoración a Dios.

2 Crónicas 1: 2 y 3 (RV 1960): 2 Y convocó Salomón a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces, y a todos los príncipes de todo Israel, jefes de familias. 3 Y fue Salomón, y con él toda esta asamblea, al lugar alto que había en Gabaón; porque allí estaba el tabernáculo de reunión de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto. ¿Qué significa eso? Que hizo acto público de su adoración a Dios.

No se avergonzó de decir: -Yo soy cristiano por la gracia de Dios. Yo conozco a Jehová. Sí, yo soy de ellos. Debemos decir -yo soy creyente- en el trabajo, en la oficina, con los vecinos, donde quiera que usted va, donde quiera que se mueve. Si usted va a su país de vacaciones, que sepan a sus familiares que usted es creyente.

5- No le dolía dar de lo suyo a Dios.

Sacrificó 1000 holocaustos, a Salomón no le dolía dar de lo suyo a Dios.

Muchos dicen: ¡Pero eso se me hace que es demasiado! Es que Dios merece eso y más. Es que Dios lo merece todo, porque al fin y al cabo lo que tengo Él me lo dio. No le dolía darle al Señor.

6- Gratitud.

1 Reyes 3:6 (RV 1960): 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Esto me encanta. 

¿Qué son esas cosas que no se olvidan? Son esas cosas que Dios hizo por nosotros cuando ya no había nada que hacer. Ahí tenemos a Salomón diciendo: -Yo me acuerdo Señor, cómo tú protegiste a mi padre cuando él se metía en las cuevas porque el rey Saúl lo andaba persiguiendo. Mi papá me contó los tiempos que tuvo a solas contigo, cómo tú lo llamaste su amigo, cómo tú lo llamaste el dulce cantor de Israel, cómo tú lo llamaste el hombre conforme a su corazón. La razón de que yo soy el rey en este momento es gracias a ti Señor, tengo profunda gratitud. 

Todo esto Dios lo vio en el corazón de Salomón antes de decirle: Pide lo que quieras que te dé.

7- Reconoció que necesitaba de Dios.

1 Reyes 3:7-8 (RV 1960): 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

Estas son las siete grandes virtudes de Salomón. Él no apareció diciendo: Aquí el rey soy yo. Yo vi a mi padre cómo mandaba y me voy a encargar de hacer todo. Salomón reconoció que no podía, que necesitaba de Dios. Y ¿sabe algo formidable de esto que estamos leyendo? Salomón tenía 20 añitos cuando le dijo a Dios lo que él pedía.

Dios mira lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. 

Salmos 33:13-15 (RV 1960): 13 Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres; 14 Desde el lugar de su morada miró Sobre todos los moradores de la tierra. 15 Él formó el corazón de todos ellos; Atento está a todas sus obras. A Dios no lo engaña nadie. 

Las apariencias sí engañan. Porque nosotros vivimos, sinceramente le digo, por apariencias. Solamente el tiempo va a decir si han sido apariencias o ha sido una fe genuina la que usted tiene, será nuestra perseverancia en la fe quien hable por nosotros. 

Cantidad de gente hoy en el mundo vive como si nunca hubieran conocido a Dios. Y le decíamos hermanos, se bautizaron, tenían ministerio y servían en su iglesia; hoy viven como si no conocieran a Dios. Es decir, le satisface más un antro de perdición a la medianoche que estar en la casa de nuestro Padre celestial. 

Ayer estaba viendo en las noticias cómo le cortaron la cara con un cuchillo a una persona en un antro a las 3 de la mañana. Yo decía: A las 3 de la mañana, ¿qué anda haciendo una persona, un jovencito, a las 3 de la mañana metido en un antro? Y después nos quejamos de ese tipo de cosas y accidentes que pasan.

Vivimos de apariencia, pero Dios sabe quién lo ama, Dios sabe quién le obedece, Dios sabe quién sigue sus instrucciones, Dios lo sabe. Yo puedo hacer cosas para que la gente me vea, pero a Dios no lo engaña nadie. 

A Dios le gustó lo que Salomón pidió porque le dijo: No pediste riquezas, no pediste la vida de tus enemigos. 

Hemos predicado un millón de veces que lo que Salomón pidió fue sabiduría. Pero cuando usted se mete al griego interlineal, se va a dar cuenta que Salomón en realidad pidió: escuchar la voz de Dios, él quería ser un juez para el pueblo de Israel. Señor, yo quiero escuchar tu voz; porque indiscutiblemente Dios es el mejor consejero. Cuando tenga que decidir algo en medio de este pueblo, yo quiero escuchar tu voz. Yo no quiero decir cosas que no debo. Salomón habló de sabiduría, de prudencia, de anchura de corazón, y fueron los regalos que Dios le dio a Salomón, pero habla de escuchar a Dios, de saber escuchar al Señor. Porque fíjate que una cosa es saber escuchar a Dios y otra bien seria y difícil es poner en práctica lo que Dios te está diciendo. A mí me han surgido una cantidad de oportunidades de hacer negocios, hermano, y el Señor me ha hablado y yo he sido burro, porque no he puesto en práctica lo que el Señor me ha dicho. Y he perdido mucho, pero mucho. Y eso es lo que encierra el pedido de Salomón a Dios: Dame sabiduría, dame juicio, yo quiero escuchar cuando tú hables Señor y quiero obedecerte.

Pide lo que quieras que yo te dé. Eso definitivamente nos tiene que llevar a este versículo, muy conocido.

Salmo 37:4 (RV 1960): 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Salmos 37: 4 (TLA): 4 Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas.

Salmos 37: 4 (DHH): 4 Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos. ¡Que me encanta esto!

¿Cuáles son tus peticiones? ¿Sabes cuál es el problema de nosotros los cristianos evangélicos? Que tenemos muchas peticiones. Peticiones que transformarían nuestra vida, pero no estamos dispuestos para las siete grandes virtudes de Salomón. 

Como dijo un autor: -No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido-. Es decir, Dios vio con favor a Salomón. Vio que lo amaba, vio que había seguido las instrucciones que le dio su papá. Vio que ofrecía sacrificios y lo hacía como un acto de adoración y que lo hizo público, porque llamó a toda la asamblea, a los jueces, a los príncipes, a todo el mundo. Sacrificó 1000 holocaustos hermano, y él lo hizo antes que Dios se le apareciera. No le importó dar de lo suyo, sentía gratitud, reconoció que él era lo que era, por la misericordia de Dios. Y luego, que podamos reconocer que se necesita de Dios es lo más lindo hermano. No importa que tengamos todo el conocimiento del mundo, pero que lindo es decir: “Señor, sin ti no soy nada. Necesito que tú me hables al corazón. Necesito escucharte.”

Mis queridos y amados hermanos, yo creo que el mensaje se explica por sí mismo. Dios conoce quién somos en realidad. Dios conoce el anhelo de nuestro corazón. Permitamos que Dios vea en nuestro corazón que le amamos.

Vamos a inclinar nuestro rostro y orar: Padre, quiero darte gracias por tu palabra. Suplicarte, Señor, por aquellas personas que nunca te han recibido como el Salvador de su vida. Si usted quiere entregarle su corazón a Jesús, quiere recibir a Cristo como su Señor y Salvador, ahí donde está, repite esta oración conmigo y diga: Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados, te pido perdón y en este día te entrego mi corazón, te entrego mi vida. Si usted hizo esta oración, queremos animarle a crecer en el conocimiento de Dios, su santa y bendita palabra. En el nombre de Jesús. Amén.

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